Sin argumentos

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Sin argumentos

Resumiendo: un fiasco total de un equipo roto, a merced del rival que fue dueño y señor del ritmo del choque, de la posesión de balón, de las oportunidades de gol...

Para la floja, penosa actuación del equipo en un partido vital. No hubo la tensión necesaria en un choque de este calado. No hubo la testiculina precisa para resolver las situaciones del mismo. Hubo entradas absurdas producto de la inseguridad y los nervios. Cabeza espesa, falta de claridad y de intuición para manejar el encuentro. Resumiendo: un fiasco total de un equipo roto, a merced del rival que fue dueño y señor del ritmo del choque, de la posesión de balón, de las oportunidades de gol... Hizo lo que quiso durante los noventa y cuatro minutos que duró el partido.

Jugar con tres centrales nos había dado resultado en anteriores partidos. El handicap era la ausencia del dinamitador, del que aprovechaba la situación para salir con furia hacia campo contrario y plantarse ante el portero rival para sembrar las dudas y la inquietud en la defensa rival. La ausencia de Vallejo pulverizó el sistema y Paco Herrera, que nos había estudiado muy bien, nos ató de pies y manos, no dando ningún tipo de opción a Popovic. Un técnico que como siempre estuvo muy lento a la hora de reaccionar para cambiar las cosas.
Las bajas se notaron mucho. Vallejo, Basha, Borja Bastón y la baja forma de Eldin. A ellos se unió un Pedro desconocido en los últimos partidos y un Willian que no estuvo. Demasiados ausentes para un bloque de tan poca plantilla. Falló la defensa, no funcionó el centro del campo y el bloque se convirtió en diez jugadores que corrían por el campo como pollos sin cabeza sin saber qué hacer o qué decisión tomar, quitándose el balón de encima porque nadie se ofrecía... Para qué ahondar más, un desastre total.
El partido final, el de ser o no ser, lo afrontamos con una baja más tras la absurda entrada de José Fernández que le costo la tarjeta que le hace cumplir ciclo. Más complicaciones para el entrenador a la hora de planificar el choque ante el Leganés. Suponiendo que logremos la clasificación, ojalá que si, las eliminatorias van a ser complicadas. Los equipos que llevamos por delante nos sacan muchos puntos, detalle que habla de su calidad y regularidad, algo que nuestro Zaragoza ha sido incapaz de mantener durante toda la competición.
Sin embargo la liguilla de ascenso es otra historia. Las eliminatorias a doble partido son otra historia. La tensión y la presión es otra. El primer objetivo esta muy cerca de lograrse, a esto me agarro con todas mis fuerzas para ser optimista. Pero antes hay que ganar el último partido.

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