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(3-3) Punto dulce; punto amargo...

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El Real Zaragoza se quedaba a la orilla de conseguir un triunfo prácticamente definitivo para atar la permanencia. Los de Víctor Fernández terminaban empatando en Cádiz, 3-3, después de desperdiciar por dos veces sendas rentas de dos goles, en un final de partido loco en el que incluso los locales pudieron culminar la remontada. El resultado deja a los maños cinco puntos por encima de la permanencia.

Víctor Fernández prometía sorpresas y las hubo. Defensa de tres centrales con Verdasca, Guitián y Muñoz, dejando los carriles para Nieto y Delmás. James, Eguaras y Biel comandaban la medular, con Vázquez y Pombo en ataque. Se protegían así los maños del poderío en bandas de los gaditanos, especialmente Darwin. Y el choque comenzó entretenido.

Primero era el local Jairo el que estaba a punto de adelantar a los andaluces, pero la defensa desbarataba como podía su doble disparo. Más clara la tenía Álvaro, tras plantarse ante Cifuentes después de un gran pase al espacio de Biel. El ariete driblaba al arquero, pero luego disparaba excesivamente flojo, permitiendo a un zaguero gaditano llegar a tiempo para salvar en la línea.

Si ahí se rozó el gol, no menos clara la tuvo Vallejo. A balón parado, Cristian no salía y la pelota quedaba en la zurda del joven jugador. Eso sí, el argentino enmendaba su error con su primer milagro de la noche, sacando la mano zurda a un fuerte disparo a bocajarro. En este ida y vuelta, triunfó primero el Real Zaragoza. James tiraba de potencia y calidad para dejar solo a Biel ante el portero. El balear no se puso nervioso y definió con comodidad a un lado, haciendo el 0-1.

Buscaría de inmediato el Cádiz el empate y cerca anduvo de lograrlo un minuto después, pero entre Guitián y Cristian apagarían el fuego generado a la espalda de Delmás. Por entonces, James era ya el rey de la pista, y Pombo y Biel crecían y crecían en el césped. Entre todos se buscaban al espacio y entre todos se encontraban. Primero Pombo, después Álvaro y, sobre todo Eguaras, pusieron a prueba a Cifuentes en los mejores minutos de juego zaragocistas desde hace semanas, quizás meses.

Tanto fue el cántaro a la fuente que el Real Zaragoza terminó por romperlo. En una primorosa jugada de Nieto, el canterano encontraba al espacio a Pep Biel, excelente, quien se marchaba con comodidad de Cifuentes para luego teledirigir el esférico a las mallas en el 38. No pararía ahí el carrusel de ocasiones, primero por parte de Machís, disparando muy desviado, y después con un latigazo de Pombo que cerca estuvo de convertirse en el 0-3. Y la decepción. Cuando ya moría el primer acto, error en la entrega de Guitián, jugada individual de Machís, y zurdazo a la escuadra. 1-2.

SEGUNDA PARTE

Mandando salió el Real Zaragoza al césped y recuperaba la ventaja a las primeras de cambio. Otra vez James a los mandos, otro gran centro del zurdo y Nieto, más listo que nadie, cabeceaba por encima de Cifuentes poniendo el 1-3. Lección de personalidad para seguir escribiendo un guion de ensueño. Pero no iba a ser, ni mucho menos, un camino de rosas.

El Cádiz se fue con todo arriba. Renella veía cómo el colegiado le anulaba un gol tras falta a Guitián. Pero el central, en no su mejor día, cometía poco después una falta en la frontal. El técnico local andaba listo al acelerar los cambios, introduciendo a Salvi y sobre todo Aketxe, quien tocaba por primera vez la pelota en ese lanzamiento directo a las mallas para poner el 2-3 con media hora por delante. Reaccionaría Víctor con la entrada de Ros en lugar de Pombo, permuta sorprendente por el buen juego del “8”.

Por entonces el Real Zaragoza había perdido el control de la situación y era Aketxe el que ponía toda la amenaza posible en cada pelota parada, especialmente en el 69 obligando a Cristian a un nuevo paradón. Buscando piernas frescas y quizás una contra ganadora, Soro al campo por Biel en el 73. A todo esto, los maños se cargaban de tarjetas en prácticamente todos sus hombres, complicando la defensa ante el desequilibrio gaditano.

Eran minutos de muchísimo agobio para el Real Zaragoza, especialmente porque era incapaz de trenzar una posesión larga y tenía problemas en salida de balón. Y, como en la primera, el cántaro se rompió. Manu Vallejo caía dentro del área ante Álex Muñoz y el colegiado señalaba penalti, a pesar de las dudas. Álex Fernández engañaba a Cristian y el 3-3 subía al electrónico ya en el descuento.

Álvaro dejaba su sitio a Linares, pero todavía quedaría por sufrir para atar el empate. El Cádiz seguiría empujando y empujando, aunque ya nada podría mover el electrónico. Al final, un empate que sabe dulce por el hecho de puntuar en un campo complicado y, a la par, amargo por haber desperdiciado un marcador tan favorable como 1-3.

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