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Bolivia: ser mujer y ser minera

Bolivia: ser mujer y ser minera

Durante este año 2013 en Manos Unidas y dentro de nuestra campaña anual "No hay justicia sin igualdad" centrada en la promoción y desarrollo de la mujer, os contamos cada mes en nuestras Miradas a la Igualdad  los proyectos que apoyamos en todo el mundo para mejorar la vida de las mujeres.  En esta ocasión, nuestra Mirada a la Igualdad se ha posado en las mineras de la población minera de Japo, en Oruro (Bolivia).

En ese mundo reservado para los hombres, las mujeres mineras tratan de buscar en los yacimientos el sustento para sus familias. Con la ayuda y asesoramiento de CISEP-Centro de Investigación y Servicio Popular y la colaboración de Manos Unidas, se están generando alternativas productivas lideradas por mujeres de los centros mineros, de manera que éstas pueden aportar ingresos a las economías familiares. Este  proyecto esta contribuyendo a la salud comunitaria a través del cuidado del medio ambiente y fortaleciendo la participación de las mujeres en la toma de decisiones tanto en el seno de la familia como de la organización comunitaria.

Nuestra mirada a la igualdad se traslada este mes a Bolivia, a la población minera de Japo, en Oruro. Allí, en un mundo reservado para los hombres, las mujeres mineras tratan de buscar en los yacimientos el sustento para sus familias. En una sociedad machista que las aparta, Mercedes, la joven viuda de nuestra historia, se esfuerza para dar a su pequeña hija una vida mejor que la suya. 

Mercedes desarrolla su labor en la población de Japo, situada en el departamante minero de Oruro. La vida de las mujeres en ese entorno es extremadamente difícil. A la precariedad de las economías familiares, la escasez del agua potable y la necesidad de controlar su uso para consumo humano, hay que sumar las las condiciones de desigualdad que padecen por la persistencia de una cultura machista que las discrimina. La participación de la mujer en la toma de decisiones de la comunidad es casi nula debido a que que la baja autoestima les hace temerosas el expresar sus ideas en reuniones grandes. 

El de la minería no es un trabajo reservado a las mujeres. Muy pocas paticipan en una actividad que ejercen principalmente las viudas y madres solteras. El esfuerzo es enorme y los ingresos que reciben por el mineral extraído son muy inestables y precarios. Frente a esta realidad, las mujeres han puuesto en marcha diferentes iniciativas para lograr otras fuentes de ingresos económicos y ayudar así a sus familias.

Existen mujeres como Mercedes que están muy decididas sacar adelante los talleres productivos de las cooperativas y esto es una motivación para que otras se hayan planteado dedicarse a actividades alternativas a la minería. Además, se dedican a la gestión de los servicios básicos de la comunidad y a trabajar por la promoción de la mujer en espacios de toma de decisión para el desarrollo de las localidades mineras.

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