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Los beneficios del pan de segunda cocción

Los beneficios del pan de segunda cocción

Según datos del Panel de Consumo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) el consumo de pan se encuentra en aumento en los últimos dos años. La industria de panadería se ha adaptado de forma eficiente a las demandas de los consumidores en todos los sentidos pero sobre todo a sus hábitos de compra. La disponibilidad de producto recién hecho en cualquier momento del día hace que se anime el consumo y por tanto se retome un buen hábito como es la ingesta de pan dentro de una dieta equilibrada.

En este sentido, el pan de segunda cocción impera como el modelo con mayor demanda en el mercado. Una nueva tecnología de elaboración del pan que apareció en España hace unos 20 años y que consiste en la cocción del producto en dos tiempos, manteniendo intactas mediante el frío todas las propiedades y garantías de calidad del alimento.

El proceso de elaboración del pan parte siempre de las mismas materias primas, harina, agua y sal, a las que se le añaden levaduras para lograr que la masa fermente. Aunque no existe un sólo método de panificación, ya que varía en función del tipo de pan a elaborar, concurren unas características comunes en todo proceso.

Tras el amasado, la fermentación y una primera cocción se lleva a cabo el enfriamiento y la congelación del pan. Cuando el pan sale del túnel de congelación se empaqueta inmediatamente en una bolsa de plástico bien cerrada y se introduce en cajas de cartón especiales para congelación. A continuación, el producto se almacena a temperatura constante no superior a –14 ºC y se transporta hasta el punto de venta en vehículos congeladores, para no romper la cadena de frío, que garantizan la temperatura adecuada de congelación o en su caso refrigeración.

“Las innovaciones industriales que se han produjo en los últimos años han introducido numerosas mejoras en los procesos de elaboración del pan, lo que ha repercutido en el aumento de la calidad y seguridad del  producto obtenido”, explica Joan Quilez, presidente de la Comisión Técnica de Asemac.

La industria de panadería, bollería y pastelería tiene implantados desde hace ya tiempo diversos sistemas de Gestión de la calidad como son: la ISO 9001 de Gestión de Calidad; la ISO 22000, BRC o IFS de Seguridad Alimentaria o la ISO 14001 de Gestión medioambiental.

Todas estas normas garantizan al consumidor la calidad e higiene de los productos envasados y, además, el cumplimiento de la legislación vigente y que todos los procesos empleados sean respetuosos con el medio ambiente.

En este sentido, el pan de segunda cocción ha pasado los más estrictos controles de calidad cumpliendo toda la normativa Europea, nacional y autonómica en materia de seguridad alimentaria, calidad y trazabilidad.

En este sentido, Quilez señala que “la innovación es algo fundamental para las empresas asociadas a Asemac tanto en los procesos de elaboración del pan como en la definición y desarrollo de nuevos productos y en el servicio post –venta al cliente”. “Todo ello hace que cada día aumente la demanda de este tipo de productos y por tanto que también se incremente el consumo”, añade.

Por último, ya en el punto de venta, se realiza la segunda cocción para ofrecer al  consumidor un producto listo para su consumo. De esta manera, el producto conserva las mismas propiedades y beneficios nutricionales durante más tiempo y permite al consumidor disfrutar de pan de calidad recién hecho cuando lo necesite.

Este tipo de pan es un producto con gran demanda en la distribución organizada, la hostelería y la restauración debido a que, entre otras ventajas, ofrece la posibilidad de adaptarse a las necesidades del sector y facilita la disposición de un producto de calidad siempre a punto y recién hecho.

 

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