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Un cerebro bien nutrido

Un cerebro bien nutrido

Cuando observamos a los bebés, nos asombra especialmente la capacidad que tienen para aprender cosas nuevas, progresar en tareas distintas y asimilar información nueva a gran velocidad. El cerebro de los más pequeños posee todas sus facultades mentales de manera potencial pero es necesario que para el aprendizaje se establezcan conexiones neurales, y recientemente se ha demostrado que un cerebro bien nutrido es clave para apoyar el desarrollo mental del bebé.

Para analizar el impacto de la nutrición en el desarrollo neurológico infantil, más de 120 pediatras y especialistas se han dado cita en Madrid en el seminario ‘NutriNeuro Workshop’ organizado por Mead Johnson Nutrition. Entre las conclusiones principales de la reunión, los especialistas resaltan que algunos nutrientes, como el DHA (ácido docosahexaenoico), tienen relación en la evolución de cuatro áreas clave del desarrollo cerebral: cognitiva, motriz, comunicativa y destrezas sociales.

Cada área está implicada en el aprendizaje de ciertas habilidades. En este sentido el área cognitiva afecta al procesamiento de la información y es la responsable de que el niño aprenda a explorar su entorno, reconocer objetos y resolver problemas. Por su parte el área motriz estaría implicada en la iniciación de los movimientos que el bebé realiza en los primeros meses de vida (gatear, darse la vuelta, caminar o dibujar). Mientras tanto, en el área de comunicación se encuadrarían funciones como gesticular, balbucear y el habla y en los aspectos sociales tendrían cabida acciones como sonreír, imitar, compartir y reconocer emociones.

Al respecto, el doctor Ramón Cancho, Unidad Neurológica Pediátrica del Hospital Universitario Río Hortega (Valladolid), apunta que “sin un cerebro bien nutrido no es posible un desarrollo mental adecuado. El nivel de DHA del niño en los primeros años de vida se correlaciona con el nivel de desarrollo de las habilidades del lenguaje, visual, social, comunicativa y motriz. De manera que, hablar de mejor índice de desarrollo en los primeros años de vida es hablar de mejor capacidad intelectual en la infancia y en la edad adulta”.

Por su parte el doctor Peter Willatts, Unidad de Psicología Clínica de la Universidad de Dundee (Escocia), señala que “una nutrición que contenga los elementos adecuados favorece el desarrollo mental completo desde los primeros meses de vida. Concretamente, el cerebro del recién nacido es un tercio del tamaño del cerebro del adulto; sin embargo su crecimiento es tan rápido que a los 3 meses de vida ya alcanza la mitad del tamaño del cerebro adulto. Por ello, los bebés necesitan un suministro óptimo de ácidos grasos como el DHA para apoyar su desarrollo cerebral y mantener óptima la función del cerebro”.

Por otra parte, la visión es una de las fuentes más importantes de medidas de control motor y juega un papel esencial en el desarrollo cognitivo y motriz. Las habilidades del lenguaje son el mejor indicador de la capacidad intelectual y existe evidencia de que están relacionadas con habilidades de lectura que el niño desarrollará más adelante.

En el área social, una mayor atención sostenida puede incrementar la familiarización y la interacción social en el niño. La atención sostenida permite al niño entablar interacciones sociales y mantener estados de alerta en asuntos emocionales o sociales.

Como conclusión, el doctor Alberto Fernández, Responsable de la Unidad de Neurología Infantil del Hospital Quirón de Madrid y Director Médico de CADE señala “la nutrición es un factor conocido y necesario para la buena constitución y funcionamiento del Sistema Nervioso Central. Incluso para aquellos casos de trastornos genéticos del neurodesarrollo, numerosos estudios han demostrado la disminución sintomática de estos trastornos bajo el soporte dietético de ácidos grasos como el DHA”.

El 60-65% de los lípidos totales del cerebro son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFA) y de ellos más del 85% son DHA y ARA (Ácido araquidónico). Por esta razón un cerebro bien nutrido es fundamental para apoyar el desarrollo del niño. Asimismo la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha refrendado la importancia del DHA emitiendo opiniones positivas sobre su contribución al desarrollo visual normal y al desarrollo cerebral, normal en lactantes entre 6 y 12 meses.

Por su parte, la doctora Nítida Pastor, Director de Medical Affairs de Mead Johnson Nutrition para Europa, apunta “el neurodesarrollo completo del niño es el equilibrio entre factores genéticos y factores ambientales, como son la nutrición y la estimulación. Varios estudios han comprobado que algunos nutrientes, como el DHA, tienen un papel fundamental en el desarrollo del sistema nervioso favoreciendo la adquisición simultánea de las habilidades motoras, comunicativas y sociales del pequeño”.

 

 

 

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