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Regalos tecnológicos y menores

La Navidad trae consigo el regalo de aparatos tecnológicos, sobre todo dispositivos móviles con Internet La Navidad trae consigo el regalo de aparatos tecnológicos, sobre todo dispositivos móviles con Internet

Ya ha llegado la Navidad y con ella los regalos. Muchos menores reciben aparatos tecnológicos con conexión a Internet y los riesgos que conlleva ponen de los nervios a muchos padres. Estas Navidades, uno de cada dos padres regalará a sus hijos un dispositivo móvil, según datos de un estudio. Para ellos y para los docentes, la Agencia de Protección de Datos ha elaborado una guía que les orienta en un mundo en el que no son nativos y donde sus hijos y alumnos sí lo son. 

Los pequeños manejan estos aparatos de forma intuitiva y han crecido con ellos como parte de su entorno. Su vida social se establece casi enteramente on line y la importancia de compartir datos personales no se vislumbra hasta que no tienen una mala experiencia ellos mismos o sus conocidos. 

El teléfono sirve a muchos padres para tener localizados a sus hijos pero también implica algunos riesgos de seguridad y privacidad así como para la integridad física y psicológica. Le acompaña siempre, almacena sus datos e información personal e incluso de terceros y no siempre estará supervisado cuando lo use por un adulto. 

RIESGOS Y CÓMO EVITARLOS

Si ya tiene móvil el menor, tendrá su dirección de correo electrónico y un número de teléfono que le identifique en el terminal y también podrá acceder a determinados servicios. Le podrán enviar publicidad personalizada y para evitarlo se puede añadir la información del niño o niña en un fichero de exclusión. De este modo, personas desconocidas no podrán dirigirse a él para ofrecerle productos u ofertas con llamadas telefónicas o mensajes porque estará en una lista de usuarios que han manifestado su derecho de oposición al envío de éstas. Es gratuito y una de las opciones es las Listas Robinson de Exclusión Publicitaria. 

Eso sí, también los sitios por los que navega, sus búsquedas, historial de navegación, perfiles de redes sociales o ubicación, es decir, su identidad digital, están recogidos por cookies. Se pueden eliminar en el navegador del ordenador (Google Chrome, Internet Explorer o Mozilla) en el menú para eliminar los datos de navegación o con la combinación de mayúscula+ctrl.+supr. En Smartphones y tabletas se accede en opciones de configuración de privacidad. 

Cuando se navega se tiene la sensación de que se es anónimo y que no hay riesgo por enviar imágenes, pero los metadatos de una imagen (terminal telefónico o cámara usada, identidad de la persona que crea el archivo, fecha de captura y ubicación) pueden descubrir a la persona que está detrás.

Otro caso frecuente son los intentos de engañar a los usuarios de Internet utilizando webs que suplantan la identidad de sitios conocidos de bancos, redes sociales o webs de comercio electrónico, el llamado phishing. Tipografías similares para que se confundan cuando tecleen la dirección son muy habituales, por lo que hay que enseñar a los niños a que verifiquen la dirección en el navegador, sobre todo cuando hay que meter usuario y contraseña o registrándose con datos personales en una web. 

El engaño también puede venir con correos electrónicos o mensajería instantánea con campañas de spam de oleadas masivas que le invitan a actualizar o revisar códigos o datos y que tienen enlaces fraudulentos o ficheros que dañan los dispositivos o el ordenador. Hay que informar al menor de que esto ocurre, porque puede llevar a hasta el robo de carpetas con información que tenga en el dispositivo o que el mismo ordenador deje de ser accesible. 

Otra causa y además una de las más fáciles son las descargas de programas o aplicaciones. Hay que evitar que instalen programas o apps de origen desconocido. Lo indispensable es poner un antivirus en todos los dispositivos para que lo analice, también para los archivos que se descarguen con nombres que crean expectativas de contenidos inapropiados, eso sí, la temática no se puede analizar. Para esto último hay programas de control parental y opciones sobre el uso del dispositivo a contenido pornográfico, webs de compras, suicidio, anorexia o “tóxico”. 

Entre las recomendaciones se establece limitar el tiempo de uso del Terminal, de los juegos, que usen determinado vocabulario, restringir los resultados de búsquedas o conocer los sitios que ha visitado, limitar el acceso de aplicaciones a datos personales o conocer la ubicación del niño o niña. Para este tipo de control se aconseja llegar a un acuerdo con el menor y que sea consciente de que se le ha instalado esta herramienta y los motivos por lo que es necesario. Estas herramientas se pueden sacar de la Oficina de Seguridad el Internauta del Instituto Nacional de Ciberseguridad y de manera gratuita.

Por otro lado, se recomienda no utilizar conexión wifi sin clave porque envían nuestros datos sin cifrar ni proteger, haciéndolos accesibles a cualquiera con conocimientos de informática. 

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Los menores de catorce años tienen que contar con el consentimiento de sus padres o tutores para registrarse en una web. Normalmente pondrá algo que le identifique y la edad si ya está cogido. Esto puede ser un reclamo para acoso o pederastia. 

Sus claves tienen que tener más de ocho caracteres con mayúsculas y minúsculas y caracteres especiales. Para que lo recuerde puede usar una canción que le guste y que la varíe y que no existan ya en un diccionario que usan los delincuentes para acceder a cuentas. Ni nombres de mascotas, no marcas de coche de sus padres, ni barrios o equipos de fútbol en los que jueguen son recomendables como contraseña.

Hay que enseñarle a que cierre o salga de la sesión que abra y que lea la política de privacidad antes de registrarse. Si se quiere ejercer el derecho de rectificación, cancelación u oposición puede verse a quién dirigirse en el Registro General de Protección de Datos en la web de la Agencia Española de Protección de Datos. Si no puede solicitar la Tutela de Derecho ante la misma Agencia, que instará al responsable del fichero para que atienda los derechos del menor.

También se puede ejercer el derecho al olvido en los buscadores de Internet, en el caso de los menores de catorce años a través de sus padres.

ACOSO, CONVIVENCIA, REDES SOCIALES Y MENSAJERÍA

Por otro lado, se intenta ofrecer nociones de respeto y convivencia en la Red para que sean conscientes de que sus palabras o acciones pueden ofender o dañar. El consejo principal es no hacer algo que no harían en la vida real, evitar escribir en mayúsculas porque significan gritar o no poner palabras malsonantes. 

¿Qué hacer para que sepan qué es acoso? Los expertos afirman que esto debe explicarse con ejemplos específicos como recibir llamadas constantes o mensajes a cualquier hora. Así también se descartará que se involucre sin saberlo en un posible delito ofendiendo o ridiculizando usando sin respeto datos sobre otras personas.

Además hay que concienciarle para que ignore mensajes o solicitudes de amistad personas desconocidas al igual que se le recomienda para que no lo haga en la vida real, correos electrónicos, mensajes, redes, buzón de voz y que nunca jamás envíe fotos a desconocidos. 

Tiene que saber que los amigos en las redes no son los amigos en la calle y hay que revisar la configuración de privacidad que tengan para evitar que sus publicaciones pueda verlas todo el mundo o se indexen por buscadores. También evitar que puedan facilitar su ubicación. Si se les enseña cómo ven lo demás lo que ha publicado, lo entenderán mejor. No sólo sirve para su información sino para que tenga cuidado cuando hable de los demás. Además, si usa blogs o foros es importante proteger su identidad con alias o pseudónimos ni que proporcione pistas acerca de su edad.

Por lo que se refiere a la mensajería instantánea (Whatsapp, MMS…), donde todos somos muy proclives al reenvío sin pensar en las consecuencias de manera intuitiva, hay que enseñarles que pueden ofender con imágenes y vídeos o que pueden ser parte de una cadena de acoso. En el correo electrónico hay que promover que pongan copia oculta con los correos que envíen a varias personas para no revelar direcciones de otros destinatarios y en las redes sociales que distingan y envíen mensajes privados en vez de comentarios públicos. Una medida que se aconseja para limitar su acceso a contenidos no deseados o software malicioso es configurar la aplicación para que los vídeos y las fotos no se descarguen automáticamente sin control del usuario. Asimismo, hay que advertirle de que nadie le puede incluir en un grupo de Whatsapp si él no quiere ni que puede obligar a otros a que formen parte. 

Entre los ajustes de privacidad que pueden hacerse con trucos en la tablet, móvil y ordenador existe la posibilidad de no guardar información en la nube ni que ese espacio en la nube que use pueda ser accesible a otros, para lo que debe leer las condiciones de uso. Se pueden usar otros dispositivos como un pendrive o un disco duro para guardar copias de contenido. En los móviles también se puede realizar un seguimiento del menor con la interfaz wifi, bluetooh y GPS, por lo que tiene que desconectarlos cuando no los use. Otra recomendación es poner una pegatina a la cámara del ordenador y evitar que disponga de webcam, un riesgo que también existe en tablet o smartphone.

BLOQUEAR Y DESCONECTAR

Si se observa que están continuamente comprobando si les llegan mensajes en las redes sociales, correos electrónicos o Whatsapps pueden haber desarrollado una adicción. Esto le repercute en el descanso, en su rendimiento y desarrollo como persona, por lo que es necesario que se hable entre padres, profesores y el niños para que sea consciente de ello y racionalizar el uso de los dispositivos incluso acordando horarios. 

Otro de los riesgos para los menores es el Sexting. Capturar imágenes parciales del cuerpo, suyas o de otros, y lanzar una cadena desafiando a averiguar la identidad o para acosar es un delito y tiene que saberlo. Que no participe en ningún juego de este ripo y avise a sus padres o profesores si lo presencia.

OPINIÓN DESDE FAPAR

Desde la Federación de Padres y Madres (Fapar) valoran cualquier actuación que vaya encaminada a incrementar el conocimiento de alumnos y familias en cuanto a la privacidad que tienen que respetar los alumnos en el manejo de nuevas tecnologías y sobre todo en lo que pueda ser constitutivo de delito cuando se vulnera la privacidad, “porque parece que en las redes todo vale”. “Nos parece muy positivo y necesario, porque el manejo de los chavales con las nuevas tecnologías y redes sociales abre un campo que deja en desprotección a los que lo desconocen”, destacan.

Hay un salto generacional, porque los menores son hijos de la era digital y los padres se están intentando formar en ello. “Necesitamos que se nos ayude y oriente y por eso este trabajo de preocuparse por actuaciones que mejoren la convivencia y actualizar los mecanismos de control, que no tienen nada que ver con hace diez años, porque se requieren otras habilidades”, inciden desde la Federación para añadir que se trata de “un reciclaje y poner en valor las nuevas convivencias en las redes sociales”.

Señalan además la importancia de trabajar la inteligencia emocional, ponerse en el lugar del otro y que los menores tengan en consideración el daño que pueden hacer con cierto lenguaje, “que se paren a pensar”.

Tras el paso de una época en la que ha habido “cierta flexibilidad”, reafirman que hay que educar en la responsabilidad más que incidir en la penalización. “Si estamos intentando explicar a los chavales que tenemos que respetar la privacidad de los compañeros, nosotros tenemos que ser los primeros en respetar la suya, lo que no significa que no tengamos que tener control, sabiendo dónde está el límite de vulnerar la intimidad y el control. Hay que combinar esas dos vertientes y decir que la idea de espiar puede ser contraproducente”, concluyen.

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