DIARIO ARAGONESEspecialesReportajes¿Cuáles serían las repercusiones económicas si Cataluña realmente declarara la independencia?

¿Cuáles serían las repercusiones económicas si Cataluña realmente declarara la independencia?

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cataluña  Fuente de imagen: Iakov Filimonov/123RF

La inversión extranjera registró una caída del 41% durante el primer semestre del año ante la incertidumbre sobre el desafío secesionista

Miles de empresas han abandonado Cataluña a raíz de desafío separatista y el referéndum ilegal celebrado el 1 de octubre de 2017. Al denominado 1-0 le siguió la celebración de elecciones el 20 de diciembre, pero la fuga de sociedades siguió produciéndose. Por si fuera poco, la inversión extranjera en Cataluña retrocedió un 41% durante los primeros seis meses del año, un indicador de la incertidumbre política al que tampoco es ajeno el mercado financiero, como bien saben las agencias bursátiles.

Compañías de gran tamaño industrial, como la firma de electrodomésticos Panasonic o la casa de automóviles Mitsubishi, estrenaron 2018 fuera de Cataluña, al igual que la cadena de restaurantes La Tagliatella. El 1-0 no solo se tradujo en el cambio de sede de miles de firmas españolas, sino que también asestó un duro golpe a los bonos del Estado y al mercado de valores madrileño. La incertidumbre sobre la economía catalana es inevitable para miles de inversores, que debaten sobre el riesgo que implica una lenta caída de una comunidad que siempre se mantuvo por delante de Madrid en cuanto a producción económica.

Casi un año después de la celebración del referéndum ilegal, la preocupación por la independencia de Cataluña se duplicaba en vísperas de la Diada (fiesta nacional catalana), según datos del Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondientes al mes de septiembre de este año. La Diada congregó una multitudinaria manifestación a favor de la libertad de los presos independentistas y que clamaba por el regreso de los políticos fugados, datos que reflejan que la situación sigue siendo tensa en torno a la independencia catalana, un asunto todavía sin resolver, pero cuyas repercusiones económicas siguen plenamente actuales.

De hecho, el actual presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, abogaba en el mes de septiembre por “un referéndum por el autogobierno, no por la autodeterminación”. El Ejecutivo defiende el diálogo y reclama que los catalanes voten un nuevo Estatuto para la Comunidad Autónoma. Aunque el actual Gobierno todavía tiene pendientes los presupuestos de este año, que confía salgan adelante a principios de año que viene. Aunque esto solo será posible si cuenta con el apoyo de los partidos que le dieron su confianza en la moción de censura contra Rajoy, entre ellos PDeCat y ERC.

El Banco de España recorta previsiones por el riesgo catalán

La desaceleración en los principales mercados de exportación de España, la fragmentación del Parlamento, posibles disputas comerciales globales y la incertidumbre sobre Cataluña han llevado al Banco de España a recortar las proyecciones de crecimiento para 2020. Concretamente, la institución destaca que “finalmente, un hipotético repunte de la incertidumbre asociada a la situación de tensión política en Cataluña representa un riesgo adicional para el crecimiento económico, especialmente en esa comunidad autónoma”.

En este sentido, el Banco de España prevé que, tras aumentar un 3 % en 2017, el Producto Interior Bruto (PIB) se desacelere hasta el 2,6 % en 2018, el 2,2 % en 2019 y el 2 % en 2020. Frente a las proyecciones anteriores, el crecimiento del PIB se revisa a la baja en una, dos y una décimas en 2018, 2019 y 2020.

Clima empresarial de Cataluña

Por su parte, la encuesta Clima Empresarial en Cataluña, elaborada por Sigma Dos para la Cámara de Comercio de España entre el 17 de mayo y el 12 de junio, destaca en un gráfico los efectos negativos del mantenimiento de la incertidumbre en Cataluña. Específicamente, muestra la repercusión negativa sobre el consumo, la inversión, el gasto en I+D+i, las exportaciones y la dotación para infraestructuras y servicios públicos.

Precisamente, la instalación de infraestructuras y servicios públicos es el único capítulo en el que los empresarios de Cataluña son evidentemente más pesimistas que los del resto de España, como se puede observar en los datos del gráfico. También los dos grupos coinciden en que aumentaría la presión fiscal y el coste del transporte y la energía.

Lo cierto es que al quedar fuera de la Eurozona, Cataluña perdería el apoyo que supone el Banco Central Europeo (BCE), que durante la crisis rescató a varias entidades españolas. Además, probablemente su PIB se contraería y todavía habría más fuga de empresas catalanas, entre otras posibles consecuencias.

Autora: Patricia Sanjorge (patriciasanjorge@gmail.com)

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