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La Almunia recupera la memoria de su antigua judería con nueva señalización

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El Ayuntamiento de La Almunia ha puesto en marcha una acción de recuperación del patrimonio judío a través de una visita guiada por su antiguo barrio hebreo. Seis paneles informativos y un folleto divulgativo rebelarán la impronta que ese pasado todavía tiene en la trama urbana y los nombres de calles y parajes de la localidad.

Zaragoza.- La Almunia de Doña Godina inaugurará este domingo la señalización de la que fuera una de las juderías más importantes de Aragón. Son pocos los restos que han logrado llegar hasta nuestros días, ya que la mayoría de las casas del casco histórico se hundieron en las inundaciones de 1.731. Sin embargo, sí hay vestigios de su pasado en la trama urbana, en la memoria de los nombres de calles y parajes y en la documentación escrita.

El Ayuntamiento almuniense propone a sus vecinos y a los visitantes descubrir este pasado mediante la señalización de las calles que configuraron el barrio hebreo.

La señalética sobre la judería de La Almunia se ha presentado hoy en la Diputación de Zaragoza en una rueda de prensa en la que han intervenido el concejal delegado de Turismo de la DPZ, Bizén Fuster; la alcaldesa de La Almunia, Marta Gracia; el concejal de Turismo, José Manuel Latorre, y el historiador Julián Millán, responsable de los contenidos de la nueva señalización.

No es la primera vez en la que los estudiosos dedican sus esfuerzos a desentrañar el pasado judío de la capital de Valdejalón. Lo hicieron en el pasado personas de la localidad como Fausto Moya, Pedro José Vicente o, más recientemente, el Centro de Estudios Almunienses. También profesores universitarios como Miguel Ángel Motis o Encarnación Marín. Recogiendo los trabajos de todos ellos, Millán ha realizado la labor de síntesis que se ha plasmado en seis paneles que explican cómo fue la judería almuniense y cómo vivían las familias hebreas de la localidad. También se ha editado un folleto divulgativo y se colocarán diversas placas de cerámica que evidenciarán las calles que componían dicho barrio.

La judería de La Almunia se ubicaba en la parte nordeste de la villa, entre las calles del Rosario, Sayas y la Cava. Pertenecían a esta zona las calles de Barriocurto, Terrero, Adobares, Cantarranas y Barrioverde. Después de su expulsión se abrió la calle de la Aceña y el Terrero. Uno de los hechos relevantes de la investigación reciente ha sido la identificación de la trama de la calle principal de la judería, que desde hace tiempo se encuentra encerrada en una propiedad privada. Todavía es posible distinguir la traza urbana de dicha vía con los viejos muros que la delimitaron.

INAUGURACIÓN OFICIAL

Todo ello podrá descubrirse este domingo cuando se realice una visita guiada y teatralizada por el barrio. Saldrá de la plaza de España a las 11:30 horas y recorrerá las principales calles entre las explicaciones de Millán y la escenificación de algunos pasajes por parte de Zootropo Teatro.

El barrio judío lindaba con el muro de la villa y con carreras públicas por todas partes. Tenía dos carreras, con dos cantonadas, donde se hacían las citaciones públicas y una plaza que daba a las casas de Juce Francés y Salomón Abendada, a la sinagoga y a la cofradía. Rondaba los 200 habitantes en la segunda mitad del siglo XV, momento previo a la expulsión. Se conocen los nombres de 67 hombres, 19 mujeres y 14 jóvenes, incluidos los menores de edad.

El callejero de la judería de La Almunia no diferiría estilísticamente del de sus convecinos cristianos, atendiendo a que dentro de la comunidad hebrea no había ni alarifes ni maestros de hacer casas. Una casa judía tan solo se distingue de una cristiana porque en la entrada estaba la mezuzah. Las casas privadas no eran muy espaciosas, con diferencias muy marcadas entre las pertenecientes a familias acomodadas y las de las más humildes.

La sinagoga se localizaba en la plaza de la Judería, en lo que hoy es el ensanche del callejón de la calle Sayas o Callejón de Cristo. En 1.486 lindaba con un corral de la aljama y con el corral de la Machúa. En 1.491 lo hacía con casas de Sento Çarfatí y su mujer Mira que, a su vez, lo hacían con casas de la cofradía de los judíos.

El cementerio hebreo estaría cerca de la acequia de Gríu, en la partida denominada Fosar de los Judíos, localizada en los alrededores de La Viñaza.

La carnicería se comparte con los pobladores cristianos hasta comienzos del siglo XV. La Almunia no contaba con molinos harineros por lo que debían hacer la molienda en el de Cabañas, el de Ricla o el de la Satzera. El molino de aceite se localizaba en el Barrio Verde y era también compartido por judíos y cristianos. Hasta hace pocos años funcionó en la misma zona un molino aceitero.

Los judíos almunienses no tenían horno propio de cocer pan y utilizaban los de los cristianos, localizados en las inmediaciones de la iglesia de la Orden de San Juan, en la actual calle Adobares y que dieron nombre a la carrera donde se asentaban.

También acudirían a los herreros cristianos, al igual que a los alarifes o a los texares de La Almunia o Ricla. El Concejo de la villa tenía su mesonero, carbonero, cellero y carpintero propios.

En cambio, sí que contaban con un hospital propio, que en 1.491 lindaba con las casas de Sento Usillo y de su mujer Ester Cortés, y en 1.492 con las casas de Aljohar Cohen, viuda de Jaco Carrillo.

Por lo que respecta a los oficios que desempeñaron y que conocemos, la comunidad contó con tres rabíes, tres médicos, un carnicero, un fustero, un pelaire, dos pellijeros, cinco tejedores, nueve sastres y un zapatero. Llama la atención que ningún judío aparece como labrador y tampoco se encuentran mercaderes, aunque algunos de ellos también figuran como prestamistas. En el XV se documentan numerosas transacciones económicas y préstamos de los judíos almunienses en lugares como Alfamén, Alpartir, Ricla, Épila, Calatayud o Daroca.

El declive de todas las juderías aragonesas se produce en 1.412. No se sabe el número cierto de los judíos que salieron de aquí tras la expulsión, aunque se tiene la constancia de al menos 35, entre hombres, mujeres y niños.

Los inmuebles judíos documentados en los momentos previos a la expulsión son: 46 casas, seis corrales, una tañería, siete huertos, ocho campos, tres yermos, doce albares, de 28 a 36 majuelos y 52 viñas.

  • Para hacerla más atractiva se han elaborado diversos paneles informativos
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