DIARIO ARAGONESSin categoríaImágenes imprevistas

Imágenes imprevistas

Tamaño de la fuente: Decrease font Enlarge font

En lo que llevamos de crisis, hemos visto imágenes a las que no estábamos acostumbrados pocos años atrás. No las esperábamos contemplar ni en las páginas de los periódicos, ni en la televisión, ni en plena calle. ¿Quién iba a decirnos que las principales plazas de las ciudades españolas se llenarían de indignados, y de fuerzas policiales? ¿Quién iba a presagiar que un árbol en pleno centro de Atenas se convertiría, a causa del suicidio de un farmacéutico, en uno de los iconos de la catástrofe social que ha producido la crisis griega? ¿Quién se acordaba hasta hace unos años de lo que era un desahucio y su consiguiente desalojo forzado? ¿Quién esperaba que un tecnócrata no elegido por el pueblo se convertiría en el primer ministro de Italia? ¿Quién pensaba que los encierros que el plan Bolonia esbozó en universidades irían a multiplicarse, con la magnitud de estos días y por otras causas, en colegios, campus y otros edificios públicos? ¿Quién iba a pronosticar una marcha de mineros por diferentes pueblos de Aragón?

Del sinfín de imágenes generadas por o durante la crisis, la que más me ha impactado hasta la fecha tiene que ver con los bancos, aunque no se trate de nada relacionado ni con Rodrigo Rato ni con ningún otro líder ‘bankiario’. En realidad, no me refiero a una fotografía, sino a un papel escaneado que no ha pasado desapercibido por los medios de comunicación. Se trata de una autorización de compra de acciones preferentes -productos financieros complejos y con riesgos- firmada en Galicia por una persona analfabeta. Al parecer, en la sucursal de la entidad bancaria no fue un inconveniente que este cliente no supiera escribir. Le permitieron firmar, como se puede apreciar en el papelito, con una huella dactilar.

Esa marca en el espacio destinado a autorizar la adquisición de las preferentes es el claro reflejo de los límites que algunas personas -no sólo en los bancos- han traspasado en contra de cualquier tipo de principio moral. Tal vez salgamos de la crisis, o sigamos caminando por ella  durante unos cuantos años más, con menos servicios públicos y menos subsidios; pero, por lo menos, alguna lección habremos aprendido. O así debería ser.

Más noticias

Compartir en:
Compartir en :

Etiquetado como:

No hay tags para este articulo

Valora este articulo

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando…

Y ADEMAS ...