Inicio Actualidad El Yamiq, héroe y villano en un empate con sabor amargo (1-1)

El Yamiq, héroe y villano en un empate con sabor amargo (1-1)

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El Real Zaragoza no pasó del empate (1-1) frente a la SD Eibar en La Romareda en un partido cargado de intensidad, alternativas y un desenlace tan simbólico como doloroso para los aragoneses. Jawad El Yamiq, que regresaba con fuerza al equipo y abrió el marcador con un gran gol de cabeza, terminó expulsado en los minutos finales tras una tangana que empañó su gran actuación defensiva. El empate deja un regusto amargo a un Zaragoza que tuvo ocasiones para más, pero acabó concediendo en una acción desafortunada.

El partido comenzó con buen ritmo y una versión competitiva del conjunto de Rubén Sellés. Desde el pitido inicial, el Zaragoza se mostró más incisivo que su rival, con las bandas como principal vía de acceso al área rival. Ya en el minuto 2, Saidu y Aguirregabiria avisaron con dos remates lejanos que exigieron atención al meta visitante. Poco después, Cumic, muy activo hasta su lesión, dispuso de una ocasión clara tras asistencia de Francho, pero su disparo fue desviado.

La insistencia tuvo premio a balón parado. En el minuto 26, tras un saque de esquina botado por Rober González, El Yamiq se impuso en el salto y conectó un cabezazo imparable a la escuadra derecha, haciendo estallar a La Romareda. El central marroquí celebraba así su regreso a casa con un tanto que adelantaba merecidamente al conjunto blanquillo.

La primera parte concluyó con el Zaragoza por delante y dejando buenas sensaciones. Sin embargo, en la segunda mitad el guion se torció. Nada más reanudarse el juego, Cumic tuvo que abandonar el campo por lesión y fue reemplazado por Sebas Moyano. Apenas cinco minutos después, llegó el golpe: El Yamiq, de nuevo protagonista, anotaba en propia puerta al intentar despejar un centro lateral. Un jarro de agua fría para un Zaragoza que, hasta ese momento, se sentía cómodo.

Sellés reaccionó con una triple sustitución en el minuto 63, introduciendo a Soberón, Agada y Akouokou para revitalizar el frente ofensivo. Las ocasiones llegaron: Moyano, Tachi y especialmente Soberón pusieron a prueba a Magunagoitia, pero el gol se resistía.

Eibar también movió el banquillo y encontró en Cubero un revulsivo. El lateral asistió a Bautista en el minuto 90 en un remate que obligó a Andrada a una parada salvadora que evitó el 1-2. El cierre del encuentro estuvo marcado por una acción de tensión entre Aleix Garrido y El Yamiq que terminó con el marroquí expulsado y el eibarrés amonestado. Una imagen que empañó la entrega del central y la oportunidad de terminar con once un partido que requería templanza.

Con este empate, el Real Zaragoza suma un punto que, si bien le permite seguir puntuando, no satisface las necesidades de un equipo necesitado de victorias. La buena noticia es el retorno de jugadores como Radovanovic, Soberón o Rober, además del debut de Juan Larios. La enfermería sigue aliviándose poco a poco, pero la situación clasificatoria exige que los tres puntos lleguen pronto.

La Romareda despidió al equipo entre aplausos tibios, consciente del esfuerzo, pero también de que esta vez, el empate supo a poco.