David Navarro afronta su primera previa como entrenador del Real Zaragoza tras la salida de Rubén Sellés con un mensaje claro: todavía hay margen para reaccionar. El técnico zaragocista, que vuelve a asumir el banquillo de forma interina, aseguró que la situación es complicada pero no imposible y que el equipo debe centrarse exclusivamente en el partido de este viernes ante el Cádiz.
El entrenador reconoció que el contexto actual es muy diferente al de la temporada pasada, cuando también tuvo que asumir el equipo de manera provisional. “El año pasado entré para intentar engancharse a los puestos de playoff y ahora es para engancharse a la posibilidad de vivir”, explicó, subrayando que el objetivo ahora es la permanencia. A pesar de la posición del equipo en la tabla, Navarro insistió en que confía en el nivel de la plantilla y en su capacidad para revertir la dinámica negativa. “Creo sinceramente que hay plantilla para mucho más de lo que marca la clasificación. Tenemos futbolistas para que el equipo no sea el último”, afirmó.
El técnico considera que el principal problema del equipo no es táctico ni futbolístico, sino emocional. Según su análisis, la presión acumulada durante la temporada ha terminado por bloquear al vestuario en los momentos decisivos de los partidos. “El sentimiento es que llega el momento de competir y la presión hace pequeño o bloquea a los futbolistas”, explicó, insistiendo en que su trabajo estos días ha estado centrado en liberar mentalmente al grupo y devolverle la confianza.
En ese sentido, Navarro ha trasladado al vestuario una idea muy concreta: dejar de mirar la clasificación y centrarse únicamente en el siguiente partido. “No hay que mirar la distancia con la salvación. Tenemos catorce peldaños por delante y hay que concentrarse en el primero, que es Cádiz”, señaló. Para el entrenador, cambiar la forma de interpretar la situación puede ser clave para que el equipo vuelva a competir. “Estamos a siete u ocho victorias de la salvación y quedan catorce partidos. Si lo miras así, es mucho más asequible”, añadió.
El técnico también quiso hacer un llamamiento a la unidad de todo el entorno del club en este tramo final de temporada. Navarro insistió en que la permanencia solo puede lograrse desde el esfuerzo colectivo de todos los estamentos del Zaragoza. “La salvación no va a pasar por mí ni por un jugador concreto. Va a pasar por nosotros: el club, los jugadores, el cuerpo técnico, la afición y todo el entorno”, explicó.
En su discurso dejó además una imagen muy gráfica de la situación actual del equipo. “Ahora mismo lo que tenemos que hacer es salir de la UCI. Luego llegar al hospital y después volver a la calle”, dijo para describir el proceso que el Zaragoza necesita recorrer para salvar la categoría. Para Navarro, la clave pasa por recuperar la ambición y competir con orgullo en cada partido. “Pies para correr, cabeza para pensar y corazón para sentir. Sin corazón no sirve de nada todo lo demás”, concluyó.



