El Zaragoza recupera efectivos antes del Burgos: seis altas que alivian la enfermería en plena crisis

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El Real Zaragoza ha completado este miércoles una sesión en la Ciudad Deportiva después de haberse ejercitado el día anterior en el Estadio Modular. Y, por una vez en mucho tiempo, la actualidad deja una noticia positiva: seis futbolistas han vuelto a entrenar con el grupo tras superar sus respectivas dolencias.

Los jugadores que se han reincorporado al trabajo colectivo son Jawad El Yamiq, Pomares, Radovanovic, Keidi Bare, Kenan Kodro y Toni Moya. Una recuperación masiva que reduce considerablemente una enfermería que había condicionado tanto las alineaciones como la competitividad del equipo en las últimas semanas.

Las lesiones que dejan atrás

Cada caso tenía su propia complejidad médica:

  • Kenan Kodro arrastraba una lesión muscular en el bíceps femoral izquierdo.
  • Toni Moya sufría una lesión ósea en la tibia izquierda.
  • Keidi Bare estaba afectado por una lesión muscular en el sóleo izquierdo.
  • Pomares y El Yamiq figuraban en el parte médico con dolencias no especificadas oficialmente por el club.
  • Radovanovic, que también había estado al margen, vuelve igualmente a dinámica grupal.

Su regreso supone un alivio especialmente en zonas clave: el eje defensivo, el mediocampo y la referencia ofensiva. La recuperación de Kodro, por ejemplo, devuelve al equipo un delantero que había ofrecido soluciones en momentos de mayor estabilidad competitiva. En el centro del campo, la presencia de Keidi y Toni Moya amplía alternativas en un sector que había perdido consistencia física y equilibrio.

Cuatro bajas que siguen condicionando

Pese a la mejora, la enfermería no está vacía. Continúan fuera del grupo:

  • Sinan Bakis, cuya lesión no ha sido detallada públicamente.
  • Raúl Guti, con una lesión parcial del ligamento lateral interno de la rodilla derecha.
  • Tachi, intervenido quirúrgicamente de la rodilla.
  • Saidu, que padece un edema óseo y sigue ejercitándose al margen.

Especialmente sensibles son las ausencias de Guti y Saidu en un equipo que ha mostrado fragilidad estructural en la zona central del campo.

Consecuencias deportivas inmediatas

La recuperación de seis futbolistas modifica el panorama competitivo de cara al próximo compromiso ante el Burgos CF, un rival que llega noveno en la clasificación. Aunque viene de una derrota, su temporada ha sido más estable que la del conjunto aragonés.

El Zaragoza afronta el encuentro como colista y con una dinámica muy preocupante: dos derrotas y tres empates en los últimos cinco partidos, y una sola victoria en los últimos doce. La crisis es profunda y los números sostienen la idea de una situación histórica por su gravedad.

En este contexto, las altas no son únicamente una buena noticia médica; son una necesidad competitiva. El cuerpo técnico recupera variantes tácticas, fondo de armario y capacidad de rotación. También disminuye el riesgo de improvisaciones en posiciones clave, algo que había penalizado al equipo en varias jornadas.

¿Punto de inflexión o simple parche?

La gran incógnita es si estas reincorporaciones llegarán a tiempo para cambiar la dinámica. Recuperar efectivos no garantiza recuperar rendimiento, pero sí elimina una de las principales excusas competitivas de las últimas semanas: la plaga de lesiones.

El partido ante el Burgos se presenta como una prueba inmediata. Con más recursos disponibles y la obligación clasificatoria apretando, el Real Zaragoza necesita transformar esta mejora médica en una reacción deportiva real. Porque en una situación límite como la actual, sumar efectivos ya no es suficiente, hace falta sumar puntos.