Francho Serrano habló como capitán y como zaragocista. En una comparecencia cargada de tensión emocional, el jugador asumió parte de la culpa por la situación deportiva y confirmó que el vestuario ha mantenido reuniones internas para afrontar el tramo final de la temporada.
“Quizá el primero que fallaba he sido yo, porque hemos tardado mucho en reaccionar”, admitió. Reveló que tras la derrota se produjo una reunión entre jugadores y que se repetirán “las veces que haga falta”: “Hemos puesto los puntos sobre las íes. No tenemos margen de error”.
El centrocampista reconoció que el equipo pudo verse superado mentalmente: “Es un cúmulo de cosas que hay momentos que superan a un equipo”. También señaló que la presión afecta de manera distinta según la procedencia de los jugadores: “Los que somos de aquí lo vivimos diferente, pero todos somos responsables”.
Ante las preguntas sobre la posible sensación de vacío institucional, Francho confirmó que existen contactos con la cúpula: “Hay conversaciones semanales. Sinceramente, estoy casi cansado de esas conversaciones porque darle vueltas a lo mismo es lo de siempre. La solución es ganar un partido”.
En un momento especialmente significativo, aseguró que no se perdonaría un descenso: “Si pasa, no me lo perdonaría jamás”. Sobre su futuro en caso de caída a Primera Federación, fue claro: “Me sería muy difícil quitarme de en medio siendo partícipe y culpable de esto”.
El capitán pidió aislarse del ruido externo: “Si llamamos a la muerte, vendrá antes por nosotros”. Y reiteró su mensaje central: “A partir de hoy, otra liga nueva. Borrón y cuenta nueva”.
En tono firme, concluyó con una apelación directa: “Zaragoza no está muerto. Zaragoza, aunque muramos, nos levantaremos porque somos el Real Zaragoza. Pero necesitamos la mejor versión de todos. Es ahora o nunca”.



