Jesús Ramírez se despide del Casademont Zaragoza tras 32 partidos en el banquillo

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El Casademont Zaragoza ha anunciado la salida de su entrenador, Jesús Ramírez, poniendo fin a una etapa que se inició el pasado verano y que concluye tras 32 partidos oficiales. El técnico se despide con un balance de 13 victorias y 19 derrotas, cifras que reflejan una trayectoria irregular en el banquillo rojillo.

Ramírez llegó a Zaragoza con la intención de liderar un nuevo proyecto deportivo y así lo ha recordado en su mensaje de despedida, publicado tras hacerse oficial su salida. “Vine a Zaragoza el pasado verano con TODO (ese todo es mi familia. Y toda la determinación, motivación y energía del mundo)”, ha escrito el entrenador, subrayando su implicación personal y profesional desde el primer día.

En su comunicado, el técnico ha explicado que su manera de afrontar los proyectos pasa por involucrarse “y darlo todo para que salgan adelante, cueste lo que cueste, e invirtiendo el tiempo que haga falta”. Sin embargo, ese tiempo “acaba hoy”, ha señalado, reconociendo la sensación de que quedaba “mucho por hacer y mucho por cambiar”.

Durante su etapa al frente del equipo, Ramírez dirigió un total de 32 encuentros, en los que el conjunto aragonés alternó momentos competitivos con fases de mayor dificultad. El porcentaje de victorias, por debajo del 50%, terminó siendo determinante en un contexto de exigencia deportiva y resultados irregulares.

En su despedida, el técnico ha querido agradecer al club la oportunidad brindada, así como el trabajo diario de los empleados de la entidad y del pabellón Príncipe Felipe. También ha tenido palabras para la plantilla, destacando a “los jugadores que hayan tenido compromiso”, y ha mencionado expresamente a Pedro Llompart y al resto del cuerpo técnico por su “incansable y buen trabajo”.

Especialmente emotivo ha sido su mensaje dirigido a la afición. “GRACIAS MAREA ROJA”, ha escrito, en referencia al apoyo recibido durante estos meses. Ramírez ha valorado los gestos de ánimo y las palabras de respaldo que, según ha señalado, le acompañaron durante su estancia en la capital aragonesa.

El entrenador ha concluido su despedida con un guiño personal, asegurando que sus hijos “seguirán cantando: Basket Zaragoza, es mi pasión…”, antes de cerrar con un “Hasta pronto” que deja la puerta abierta a un posible reencuentro en el futuro.