Rubén Sellés compareció en sala de prensa tras la derrota del Real Zaragoza ante el Burgos con un mensaje de convicción personal y defensa cerrada de su plantilla. En un contexto clasificatorio cada vez más comprometido y con la permanencia en juego en las catorce jornadas restantes, el técnico insistió en que sigue creyendo en el equipo y en su capacidad para revertir la situación.
Cuestionado directamente sobre si el vestuario tiene argumentos para lograr la salvación, Sellés no titubeó: “Yo siempre creo y siempre voy a estar ahí defendiendo a estos jugadores de este club y creo que podemos hacerlo”. El entrenador reconoció que el equipo volvió a dejar escapar un partido en el que, a su juicio, pudo sumar: “Hoy hemos tenido otro de esos partidos en los que podíamos haber llevado uno o tres puntos y no lo hemos hecho”.
El análisis del técnico volvió a girar en torno a la falta de determinación en las áreas, una constante en las últimas jornadas. “No hemos sido determinantes en área contraria y nos ha penalizado una situación en la que teníamos una sección controlada”, explicó en referencia al tanto encajado y a la incapacidad para materializar las ocasiones generadas.
En cuanto a su situación personal, Sellés se mostró firme. A la pregunta de si mantiene fuerzas y capacidad para revertir la dinámica, respondió con rotundidad: “Sí, absolutamente. Yo estoy con fuerzas y creo que tengo capacidad”. El técnico defendió que, pese a las derrotas recientes, el equipo ha competido en varios tramos de los partidos. “En Andorra y en Albacete hemos jugado tú a tú contra el rival y hemos tenido capacidad para generar ocasiones. Creo que vamos a poder seguir haciéndolo”, afirmó.
Sobre una posible decisión del club respecto a su continuidad, Sellés adoptó un tono realista. “Da igual lo que yo considere. Sé que esto es fútbol”, señaló, asumiendo que los resultados marcan el devenir de los entrenadores. “Mi obligación es trabajar siempre como si fuera el último día y dar el 100%. Yo no soy el que tiene que tomar la decisión”, añadió.
El técnico dejó claro que su intención es seguir y que no piensa bajar los brazos: “Voy a pelear aquí por el Real Zaragoza hasta el último día y voy a pelear por estos jugadores hasta el último día”. También admitió que entiende la lógica del negocio: “Entiendo cuál es el negocio, entiendo que es el fútbol y entiendo todas las decisiones”.
Durante el tramo final del encuentro se produjeron protestas de la afición dirigidas al palco. Sellés aseguró no haber sido consciente en ese momento: “No me he enterado. Bastante tengo con intentar competir con el equipo”. No obstante, sí comprendió el malestar del entorno: “Entiendo el enfado de la gente porque no estamos ganando partidos y quieren ver a su equipo ganar”.
El discurso del entrenador se mantiene invariable: confianza en el grupo, convicción en el trabajo y resistencia hasta el final. La incógnita, en un contexto cada vez más exigente, es si esa fe encontrará respaldo en los resultados antes de que el margen se agote.



