La Confederación Hidrográfica del Ebro ha llevado a cabo una nueva crecida controlada en el tramo bajo del Ebro, como parte de su plan hidrológico. Esta acción, que se realiza con el objetivo de gestionar los sedimentos, también contribuye a la limpieza de macrófitos en el cauce.
**Detalles de la crecida controlada**
El jefe de la Oficina de Planificación de la CHE, Miguel García Vera, supervisó las operaciones realizadas esta mañana en los embalses de Mequinenza-Ribarroja y Flix. Esta es la quinta crecida controlada desde la implementación de la estrategia GISDHE. García Vera explicó que cada crecida proporciona nuevos datos que permiten un análisis más profundo del tránsito de sedimentos desde los embalses hacia aguas abajo.
En esta ocasión, el embalse de Ribarroja ha sido reducido en dos metros respecto a la crecida anterior, lo que facilita la emergencia de más sedimentos. Desde las 11:50 h de hoy, se están soltando 1.450 metros cúbicos por segundo, lo que se prolongará hasta mañana por la mañana.
**Monitoreo y análisis de sedimentos**
Equipos de la CHE están desplegados en varios puntos para cuantificar el tránsito de sedimentos. En los puentes del Ebro, se están realizando mediciones, y se han utilizado barcas en los embalses para evaluar las cantidades de sedimentos. Además, se están empleando drones para capturar imágenes y equipos de muestreo para analizar las características fisioquímicas del agua.
García Vera destacó la importancia de este despliegue de medios, que permitirá recopilar información que será posteriormente divulgada. Las crecidas controladas son una parte esencial de los caudales ecológicos establecidos en el plan hidrológico de la cuenca del Ebro, y su objetivo es mejorar el conocimiento y el estado de las masas de agua en la Comunidad Autónoma.






