David Navarro apela al modular como “hogar” del Zaragoza y exige máxima autoexigencia ante el líder

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David Navarro compareció en la previa del partido del Real Zaragoza ante el Racing de Santander con un mensaje claro: confianza en el equipo, máxima exigencia y la convicción de que el estadio modular, debe convertirse en un verdadero “hogar” para empujar al conjunto aragonés hacia la permanencia. El técnico analizó el estado de su plantilla, el perfil del rival y la respuesta que espera de los suyos tras la derrota sufrida en A Coruña.

En el capítulo de nombres propios, Navarro confirmó que Jair Amador evoluciona favorablemente y, a falta de dos entrenamientos, estaría en disposición de entrar en la convocatoria. El central arrastra un golpe sufrido en una sesión de trabajo, aunque el entrenador rebajó cualquier alarma y dejó entrever que, si el encuentro se disputase de inmediato, podría ser de la partida.

Más allá de los aspectos físicos, una de las ideas centrales de su intervención fue la relación entre el equipo y la afición. David Navarro recordó el ambiente vivido frente al Almería, cuando el Zaragoza consiguió conectar con la grada desde los primeros minutos. Para el técnico, esa comunión no depende únicamente del empuje del público, sino también de lo que ofrezca el equipo sobre el césped. En ese sentido, insistió en que el conjunto blanquillo debe hacer primero su parte: entrega, intención de mandar en el partido y una actitud con la que el aficionado se sienta identificado.

Navarro utilizó incluso una imagen muy personal al hablar del estadio como un “hogar”, un espacio en el que uno debe sentirse seguro. Admitió que dentro de ese hogar hay días “más cálidos” y otros “más fríos”, pero subrayó que el Zaragoza ya ha dado un paso importante: volver a tener ganas de jugar en casa. El reto ahora, añadió, pasa por recuperar de forma estable ese clima favorable que haga del campo un aliado en el tramo decisivo de la temporada.

La derrota en Riazor tampoco ha alterado el discurso del entrenador. David Navarro explicó que en el vestuario ya se dejó claro tras el partido que no quería escuchar lamentos. Según señaló, el equipo había perdido “una final”, pero inmediatamente debía empezar a preparar la siguiente. A partir de ahí, el técnico puso el foco en la necesidad de corregir errores concretos que derivaron en los dos goles encajados, siempre desde una visión colectiva y sin personalizar responsabilidades.

En ese análisis, el preparador zaragocista defendió una idea muy marcada del fútbol actual: atacar bien no solo debe servir para generar ocasiones, sino también para no quedar expuesto. A su juicio, el fútbol moderno castiga mucho las transiciones desordenadas y el balón parado, por lo que insistió en que el ataque debe estar al servicio de ganar partidos, pero también de no perderlos.

Pese a la dificultad del compromiso, Navarro no rebajó el nivel de ambición. Del Racing destacó que es un “equipazo”, no solo por su plantilla, sino por haber sabido convertirse en un bloque sólido y competitivo. Elogió además la trayectoria del líder, capaz de mantenerse arriba durante varias temporadas consecutivas, algo que calificó de muy meritorio. Sin embargo, dejó claro que el Zaragoza debe competir con mentalidad alta y afrontar cada encuentro con la exigencia de quien pelea por objetivos mayores.

En esa línea, resumió el momento del equipo con una frase rotunda: tras sumar 6 de los últimos 9 puntos en un mes muy exigente, el Zaragoza debe ir a por los 9 de 12. Todo, sin mirar más allá del siguiente escalón. El primero, derrotar al Racing en casa.