David Navarro compareció tras la derrota del Real Zaragoza con un discurso tan crudo como realista. El técnico blanquillo reconoció que el equipo volvió a pagar caro otro error en una acción a balón parado, asumió que el gran problema de la temporada sigue estando en la falta de contundencia en las dos áreas y dejó una reflexión que resume el momento del conjunto aragonés: “Estamos en ese punto, de querer y no poder”.
El entrenador zaragocista comenzó su análisis lamentando que un nuevo detalle condenara a su equipo en un partido en el que solo valía ganar. “Creo que ya, que incluso viene con alguna falta que podemos, balón esquinado que podemos, creo que hacer algo más”, explicó sobre la acción que terminó originando el primer tanto. Aun así, evitó detenerse únicamente en esa jugada y dejó claro que, más allá de cualquier matiz táctico o técnico, el resumen era sencillo: “El equipo lo ha intentado, creo que cualquier análisis que hagamos a nivel deportivo, pues se reduce a que teníamos que ganar y no lo hemos hecho”.
Navarro también incidió en uno de los males estructurales de este Zaragoza, el balón parado defensivo. Recordó que el equipo arrastra durante toda la temporada un déficit evidente en ese tipo de acciones y señaló que la estadística lo confirma. “Es normal que el equipo lleve un déficit durante toda la temporada de encajar goles a balón parado”, afirmó, antes de añadir que ahí también pesan los perfiles de la plantilla: “Hay una cosa que es obvia, que son los centímetros que puedes poner en el campo, que eso te ayuda o te perjudica”.
En su valoración del gol encajado, Navarro dejó claro que el equipo debió defender mejor. “Ha rematado bastante limpio”, dijo, para después subrayar que “hay mucha gente en el área para que remate con un metro de ventaja. Entonces ahí tenemos que hacer más”. Sobre el segundo tanto, ya en el tramo final, optó por relativizarlo dentro del contexto global del encuentro: “El segundo gol, pues al final estás volcado… es lo de menos. Íbamos 1-0, no hemos hecho gol, ni siquiera para hacer un punto”.
Más allá del resultado, el técnico insistió en que la raíz del problema sigue siendo la misma desde hace meses. “El mal del equipo se resume todo el año en la falta de contundencia en ambas áreas”, aseguró. Y esa, a su juicio, es la clave de cualquier intento de reacción en estas últimas jornadas: “Eso es lo que hay que solucionar para el hilito de vida, el hilito que hay, que no se vaya”.
Cuestionado por el plano emocional y por la sensación de que algunos futbolistas quizá no son plenamente conscientes de lo que supone un descenso para la historia del club, David Navarro evitó poner en duda la implicación de sus jugadores. “No lo sé, yo no creo que los jugadores no quieran, vamos, si no estaría sentado aquí”, respondió. Para el entrenador, el problema no es de voluntad, sino de bloqueo competitivo. “Ellos lo han intentado… El problema es cuando te da la sensación de que quieres y no puedes. Y creo que estamos en ese punto, de querer y no poder”.
Navarro explicó además que la situación deportiva se ve agravada por múltiples condicionantes, entre ellos las limitaciones de plantilla y la gestión de las fichas sub-23, que en algunos momentos condicionan hasta los cambios durante el partido. “Son muchas cosas, son muchas cosas. No creo que se pueda resumir en una el motivo”, señaló, descartando que exista una sola causa detrás del deterioro del equipo.
Pese al golpe, el entrenador no se rinde. Admitió que el margen de error es ya mínimo y que las cuentas cada vez son más ajustadas, pero se negó a dar al Zaragoza por muerto. “La única manera que tenemos de asegurar el descenso es darlo por hecho”, advirtió. En su mensaje final, volvió a apelar a la imprevisibilidad del fútbol y a la necesidad de encontrar una solución distinta a la actual. “Mientras sigamos peleando… hay que encontrar otra manera. Porque con la que estamos haciendo no nos da”, concluyó.






