La tensión alrededor del Real Zaragoza ya no se limita al césped. La delicadísima situación deportiva del equipo, al borde del abismo hacia la Primera RFEF, ha provocado una reacción conjunta de varios colectivos de la afición zaragocista, que han decidido dar un paso al frente con una iniciativa de protesta en la previa del próximo partido ante el Sporting.
Bajo el lema “Basta ya”, el cartel difundido en las últimas horas convoca a los aficionados a una concentración entre las 20.30 y las 21.00 en la Puerta 2 del estadio. La movilización está impulsada por distintos grupos vinculados al zaragocismo, entre ellos Gol de Pie, Ligallo Ultras, la Federación de Peñas del Real Zaragoza y Colectivo 1932, que unen fuerzas en un momento de máxima preocupación por el presente y el futuro del club.
El mensaje del cartel es directo, duro y sin rodeos. La protesta gira en torno a una idea central: “La afición no se vende”. La imagen principal, con estética de billete y el rostro de Jorge Mas, simboliza precisamente esa denuncia de una parte del zaragocismo hacia una propiedad a la que se acusa de lejanía, falta de implicación y ausencia de un proyecto sólido.
La convocatoria no se queda solo en una expresión de malestar general, sino que concreta varias exigencias. La primera apunta a una “propiedad ausente”, reclamando un compromiso real con el club. La segunda pide un presidente en Zaragoza que represente a la entidad y a su gente, alguien que escuche, defienda y esté al lado del equipo y de la afición. La tercera reclama gestores competentes e independientes del Atlético de Madrid, con una referencia explícita a Mariano Aguilar y Fernando López como responsables de la deriva actual. La cuarta demanda incorporar zaragocistas a los puestos de mando, para que las decisiones estratégicas del club no se tomen de espaldas al sentimiento zaragocista.
Además de la concentración previa, la protesta incluye una acción simbólica durante el partido: un lanzamiento de billetes en el minuto 12, una imagen que pretende reflejar el rechazo de buena parte de la afición a la gestión actual y a la sensación de que el Real Zaragoza ha quedado reducido a una operación empresarial alejada de su identidad histórica.
La iniciativa evidencia que el malestar en torno al club ha superado ya el terreno puramente deportivo. El zaragocismo no solo teme un descenso que sería histórico y traumático, sino que cuestiona abiertamente el modelo de gestión, la estructura de poder y la falta de arraigo de quienes dirigen la entidad.
Que colectivos de perfiles distintos se hayan unido en una misma convocatoria da una dimensión especial a la protesta. No se trata de una queja aislada ni de un gesto puntual de un solo grupo, sino de una llamada colectiva en defensa de un club que su afición siente cada vez más lejos de sí misma.
El mensaje, a estas alturas, es inequívoco: la paciencia se ha agotado y el zaragocismo quiere hacerse escuchar.



