La llegada de William Agada al Real Zaragoza es, sin duda, una buena noticia. Un delantero siempre es bien recibido, sobre todo cuando vienes de meses donde marcar un gol se parece más a una hazaña que a una rutina. Agada es un perfil distinto, veloz, de área, con experiencia en ligas como la israelí y la MLS. ¿Servirá? Pues está por ver, pero al menos cumple con una de las muchas urgencias del equipo. Porque sí, hay muchas. Y quizás por eso mismo, cuesta entender algunas decisiones de la dirección deportiva.
Lo decíamos ayer en Los Deportes: el Real Zaragoza no solo necesitaba un delantero, necesitaba un centrocampista con galones, de esos que hacen que la pelota fluya, que el equipo respire, que los atacantes reciban balones en condiciones. Porque sin circulación, sin un organizador, puedes tener a Agada, a Haaland o a quien quieras, que no llegará el balón. Y eso lo sabe cualquiera que haya visto los últimos partidos del Zaragoza.
Entonces, cuando ves que llega Robert González, un futbolista que puede tener calidad, que ha jugado en equipos con ambición, pero que no era prioritario, empiezas a pensar que seguimos improvisando. Que seguimos apagando fuegos con cubos pequeños, cuando la casa tiene goteras y grietas estructurales. Robert es más un recurso ofensivo para banda o media punta, no un centrocampista generador. Y lo que más necesitamos es justo eso: un faro en medio del campo.
Txema Indias, el director deportivo, está siendo muy cuestionado. No tanto por lo que ha hecho, sino por lo que no ha hecho. Las salidas que tenían que haberse dado el 1 de enero se siguen alargando. Los fichajes llegan tarde. Y el equipo sigue compitiendo con lo puesto, con futbolistas fundidos físicamente, sin recambios naturales. Mientras otros clubes reforzaban su plantilla en los primeros días del mercado, nosotros estábamos aún pensando si Pau Sans iba o venía.
Sobre Pau, otro debate. Un jugador que necesita salir, pero de verdad. No cederlo al vecino, sino mandarlo fuera, donde tenga que ganarse el pan, que aprenda que el fútbol no es solo promesas y halagos. Como bien se dijo en antena: hay entornos que te dicen que eres guapo, listo y bueno… hasta que la realidad te demuestra que no lo eres tanto. Hay que curtirse. Hay que crecer. Y eso, a veces, solo se logra lejos de casa.
En resumen, bien por Agada, pero que no sea un árbol que impida ver el bosque. Este Zaragoza tiene muchas urgencias. Y el tiempo apremia.






