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viernes, diciembre 9, 2022
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Fernando Arcega, grande entre los grandes

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Entrevistamos a Fernando Arcega Aperte (1960), uno de los jugadores leyenda del baloncesto aragonés, posiblemente el más reconocido, entre otros motivos, porque desarrolló toda su carrera profesional en su tierra, consiguió títulos, fue 123 veces internacional, formó parte de la selección española que conquistó la medalla de plata en Los Ángeles y fue el gran capitán del histórico CAI Zaragoza.

¿Cuándo y cómo nació tu afición por el baloncesto?
Pues la verdad es que fue algo casual, practicaba muchos deportes, jugaba a todo y me había centrado algo más en el voleibol, que me gustaba mucho y mi entrenador me decía que tenía muchas posibilidades. Pero vi un anuncio en Televisión en el que la Federación Española de Baloncesto convocaba una operación altura y en principio lo vi como la posibilidad para viajar y hacer algo novedoso en verano. Les escribí una carta pero al parecer no llego y hablé con Enrique Sanz, que en aquellos momentos estaba al frente de la Federación Aragonesa, y me enviaron a una concentración que se hizo en Vitoria. A partir de ahí recibí una llamada de José Luis Rubio, me incorporé al CN Helios, y poco a poco me fui enganchando al baloncesto.

¿Cuáles fueron las claves de tu éxito?
Pues el tesón, el esfuerzo y como me decía José Luis Ereña, mí facilidad para aprender. Posiblemente en eso pudo influir que venía de practicar muchos deportes y tenía una buena coordinación.

¿Qué entrenadores fueron claves en tu trayectoria?
En la fase de formación fue clave José Luis Ereña, que fue mi primer entrenador y que con tan sólo 17 años me subió al primer equipo. Y en mi etapa profesional fueron decisivos Manel Comas, Ranko Zeravica y Pepe Laso, quien me obligo a jugar en posiciones exteriores por la necesidad de construir un tres alto tanto para nuestro equipo como para la selección.

Leí en un periódico deportivo, en Marca, un titular que decía ‘El día que cambió el baloncesto’. Fue el 2 de diciembre de 1983, un día después de que el CAI conquistará su primera Copa del Rey. ¿Fue un antes y después para el baloncesto español?
Antes de jugar la Copa veníamos de ser cuartos en la Liga y llevábamos una trayectoria ascendente. Con ese triunfo conseguimos unirnos al grupo de equipos que eran capaces de romper con la hegemonía del Real Madrid o el Barcelona, algo que en aquella época sólo era capaz de hacerlo de vez en cuando el Joventut de Badalona.
Creo que el gran cambio se produjo entre la afición zaragozana, que nos llevó en volandas hacía el título, se enganchó todavía más al baloncesto e hizo que el CAI fuera un referente de la ciudad.

Un año después, en 1984, formaste parte de la selección española que conquistó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, el mayor éxito del baloncesto nacional hasta entonces. Y te convertiste en uno de los jugadores históricos.
La verdad es que aquella medalla tuvo una repercusión extraordinaria y todavía mucha gente me lo recuerda. Cuando estábamos allí no lo valoramos en su justa medida y realmente nos dimos cuenta cuando llegamos a España con un cúmulo de acontecimientos, premios y homenajes.
Después el baloncesto español ha conseguido grandes éxitos con los Gasol, Navarro…, pero la medalla de Los Ángeles tuvo un gran peso y supuso un gran impulso para un baloncesto y un deporte español que no tenía tanto potencial.

¿Qué significó en tu carrera la figura de Antonio Díaz-Miguel, quien fue el seleccionador nacional desde 1965 hasta 1992?
Confío en mí en una época en la que entrar en la selección era muy complicado, había jugadores muy buenos y las rotaciones eran mínimas. Me incorporó entre los doce en el año 1983, previamente había estado de reserva. Fue un espaldarazo para mi carrera, estoy muy orgulloso de haber sido 123 veces internacional, que pudieron ser más si no hubiera sido por las lesiones que me impidieron acudir en los años 85 y 89.

Comenzaste jugando de pívot y acabaste jugando de tres tras un paso intermedio como cuatro abierto. Una situación que en aquellos años fue muy novedosa y que supongo que llevo implícita mucho trabajo técnico.
José Luis Ereña fue un visionario en este sentido porque comenzó a enseñarme a jugar de alero. Pero en mis inicios me veía más cómodo jugando de pívot y comencé a trabajar movimientos de interior. Fue más adelante y con Pepe Laso con el que comencé a trabajar de alero y la verdad es que fue un trabajo muy duro. Pase a correr las calles del contraataque abiertas, a tirar de lejos y sobre todo a defender a jugadores exteriores para mejorar la velocidad de mis piernas y los desplazamientos laterales. Recuerdo con horror las defensas que tenía que hacer en los entrenamientos sobre Quino Salvo, un jugador que a pesar de su apariencia, tenía un gran físico y era muy eléctrico.

Llegaron más éxitos, la segunda Copa del Rey de 1990, la final de la Recopa de Europa y un CAI que siempre luchaba con los mejores de la Liga. Eras uno de los jugadores más reconocidos del baloncesto español pero decidiste acabar tu carrera en el equipo de tu tierra.
Tuve ofertas económicas muy sustanciosas de diferentes clubes. Pero era un planteamiento personal, familiar, muy nuestro…, que se unía a un sentimiento, queríamos ganar una Liga y  ser campeones con el equipo de nuestra tierra. Nos sentíamos valorados por la directiva, queridos por la afición, identificados con la apuesta por la cantera, estábamos a gusto, que más bonito que jugar en tu casa. Y para los Arcega era una forma de conducirnos por la vida. Además, y como intimidad confesable, nosotros no tuvimos representante a lo largo de nuestra carrera, algo que ahora sería impensable.

Durante muchos años coincidiste en el CAI e incluso en la selección con tu hermano Pepe, quien siguió tus pasos en el baloncesto, y se forjó una de las grandes sagas del baloncesto español, la de los Arcega.
En la selección llegamos a coincidir cuatro aragoneses, Paco Zapata, Pepe Arcega, Epi y yo. Está claro que coincidir con mi hermano Pepe tanto en la selección como en el CAI fue muy especial. Y eso que discutíamos mucho entre nosotros sobre el equipo (risas) porque los dos tenemos carácter y éramos como el nexo de unión del equipo.
También me hubiera gustado coincidir con el tercero de los hermanos, con Joaquín, pero parece que quizás era demasiado y tuvo que irse a Portugal para triunfar.

Has conseguido muchos reconocimientos, premios, galardones… pero eres el único jugador que puede presumir de tener su camiseta colgada del techo del pabellón Príncipe Felipe. ¿Qué significa para ti?
Aquello supuso el máximo reconocimiento, hay otros, pero que tu camiseta se perpetúe en el pabellón es muy especial. Hay muchas camisetas colgadas de grandes jugadores, pero para mí es muy importante porque supone un reconocimiento a mi dedicación, la fidelidad a mis orígenes, a la ciudad del equipo y a las raíces.

¿Qué es lo mejor que te ha dado el baloncesto?
Lo mejor es algo que no tiene que ver con los títulos, los premios…, tiene que ver con todo lo que me ha impregnado el baloncesto a lo largo de mi vida, mi familia, los amigos, el trabajo y una forma de ser, de relacionarte y actuar que ha forjado quien soy incluso una vez retirado del baloncesto profesional.

¿Qué consejo le darías a los jóvenes que sueñan con ser jugadores profesionales?
Remarcar el perfil que tiene el baloncesto como juego colectivo. Los grandes éxitos llegan cuando se juega en equipo y no de forma individual.
Como consejo decir que el baloncesto es uno de los deportes en el que se sigue aprendiendo hasta el día de tu retirada y por lo tanto tienen que entrenar todas aquellas habilidades que no tienen excesivamente desarrolladas. Con entrenamiento y horas de sacrificio se puede mejorar. Y a nivel humano que aprovechen el baloncesto para establecer relaciones de amistad de las que no se van a arrepentir el resto de su vida.

¿Qué significa para ti Ainzón?
Ainzón forma parte de los recuerdos de mi infancia y todavía hoy tengo muy buenos amigos allí. Nosotros no teníamos como planteamiento vital ser deportistas pero no sé que tiene la Comarca Campo de Borja porque han salido muy buenos deportistas, quizás sea porque es una zona muy dura, desde luego algo tiene esa tierra.

Tras finalizar tu etapa como jugador profesional fuiste Director General del Deporte del Gobierno de Aragón. ¿Cómo fue esa etapa?
Tengo muy buenos recuerdos de aquella etapa y eso que nunca me había planteado acercarme a la política ni formaba parte de ningún partido.
Yo venía de trabajar en una multinacional, Adidas, y al principio me costó conocer los procesos de la administración, pero una vez en marcha fueron cuatro años muy agradables en los que en mi opinión hicimos muchas cosas por el deporte.
La política de gestión es muy agradable. Tiene una inmediatez abrumadora, poder ver algo en lo que has intervenido que se realiza con rapidez es muy satisfactorio.
Tuve la suerte de contar con un gran grupo de trabajo y con un gran apoyo. Mi llegada fue recibida con gran ilusión por parte de clubes y federaciones, que me vieron como una persona que hablaba su mismo lenguaje y todavía guardo una relación muy cordial y  cariñosa con muchas de las personas que conocí en esos cuatro años.

En la actualidad eres el Jefe de Negocio Institucional y Patrocinios de IBERCAJA ¿Cuáles son tus funciones y responsabilidades en la principal entidad bancaria aragonesa?
Mi trabajo en IBERCAJA tiene que ver con el negocio bancario con las administraciones públicas y con la estrategia sobre patrocinios que tiene como objetivo que la marca sea visible y la gente nos perciba de una manera muy cercana.

IBERCAJA es el patrocinador principal de la Federación Aragonesa de Baloncesto y su apoyo es clave en la promoción del deporte en general y del baloncesto en particular. ¿Te satisface formar parte de una entidad que es clave para el deporte en nuestra Comunidad?
La verdad es que sí, aunque en este tema tengo que decir que yo cogí el coche en marcha porque mis predecesores ya apostaban por el deporte.
En IBERCAJA nos sentimos orgullosos de potenciar y ayudar al deporte de participación, formación o tecnificación y de llegar a muchos deportistas, aficionados y en definitiva a muchas familias.
En concreto en Aragón tenemos puntos fuertes, uno de ellos es la Federación Aragonesa de Baloncesto. Estamos también con otras Federaciones, patrocinamos los Juegos Escolares, los Trofeos Ciudad de Zaragoza, Carreras Populares, apostamos por el deporte femenino y apoyamos y reforzamos una gran variedad de eventos a lo largo y ancho de la geografía aragonesa, eventos que quizás no tienen un gran impacto mediático pero que suponen un impulso para el deporte en sus localidades.

¿Cómo se encuentra tu familia y como llevas la situación actual por el estado de alarma debido al coronavirus?
Sigo trabajando de forma telemática y lo llevamos bien. Ahora te acuerdas de cuando nos quejábamos de las concentraciones que nos tocaba hacer con el equipo o con la selección. Esto es más duro y está siendo más traumático desde el punto de vista social y económico. Nos toca contribuir con nuestro granito de arena, quedándonos en casa, desempolvando los juegos de cartas, monopoly, viendo películas y manteniendo más el contacto con la familia, amigos, algo que a veces nos lo impide la dinámica habitual de trabajo.

¿Quieres mandar un mensaje a la gente del baloncesto aragonés que en estos momentos echa de menos el deporte?
Pues les diría que tengan paciencia, que sigan cumpliendo con las medidas que se van tomando para frenar el virus y que eviten situaciones que puedan comprometer la salud.
También les diría que aprovechen para apuntarse a distintas iniciativas muy interesantes como la que ha puesto en marcha el Gobierno de Aragón, el Reto Deporte en Casa, en la que colabora IBERCAJA, y que está teniendo una gran acogida entre los jóvenes, colegios y clubes. Y la que está organizando la Federación Aragonesa de Baloncesto, las charlas de formación online.
Y como aficionado al baloncesto deciros que esto pasara, que volveremos a vernos en las pistas, y que hablaremos de la hora del partido, de donde será el Campeonato o de lo bien que está jugando tal o cual equipo.

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