Navarro no se rinde pese al nuevo golpe: “¿Nos damos por descendidos? Ni de coña”

0

David Navarro compareció con gesto serio y el peso de otra derrota cruel sobre los hombros tras la caída del Real Zaragoza ante el Granada. El técnico blanquillo asumió el mazazo, lamentó un error decisivo en el desenlace y, pese al duro contexto, dejó claro que no piensa bajar los brazos. Su mensaje, en una noche de enorme frustración, fue de resistencia pura: “¿Qué vamos a hacer? ¿Rendirnos? ¿Nos entregamos? ¿Nos damos por descendidos? Vamos, ni de coña”.

El entrenador zaragocista admitió que la sensación que transmite el equipo es la de un bloque que compite, que intenta sostenerse en mitad de la ansiedad, pero al que no le alcanza con lo que ofrece. Cuando se le planteó que el Zaragoza parece no poder dar más en lo futbolístico, Navarro no esquivó la realidad: “Bueno, esa es la sensación”. A partir de ahí, hizo un diagnóstico duro pero realista del momento del equipo.

Para el técnico, ya no se trata de exigir un fútbol brillante a un conjunto atenazado por la clasificación, sino de encontrar la forma de ganar en medio de la urgencia. “Estamos en una situación donde ya no es una cuestión de juego, es una cuestión de que hay que ganar”, resumió. En esa misma línea, defendió que no se puede reclamar ahora un dominio estético a un equipo que vive al borde del precipicio: “No podemos pedir ahora que un equipo que está penúltimo sea capaz de someter al rival a base del balón y hacer mil combinaciones”.

Navarro sí destacó la intención del grupo, aunque volvió a lamentar la falta de acierto en las áreas. “El equipo ha intentado, el equipo ha ido a presionar bajo en campo contrario, pero no hemos encontrado el gol”, explicó. Y, como tantas veces este curso, el Zaragoza terminó pagando muy caro un error puntual. “Un error que hemos cometido grave al final, pues hemos terminado en gol”, señaló.

La jugada decisiva, además, volvió a dejar una lectura dolorosa sobre la fragilidad del equipo en momentos límite. El Zaragoza, volcado arriba, terminó encajando el 0-1 en una acción nacida de una última posesión mal resuelta. Sin embargo, Navarro evitó cargar de forma individual contra la decisión de jugar en corto esa pelota final. “La puedes jugar en corto y luego ponerla desde más cerca, sacando a un par de defensores. Pero si se ha pensado que haciendo así iba a hacer más daño, pues lo ha hecho con la mejor intención del mundo”, explicó, antes de añadir que “a posteriori parecía un error grave”.

Más molesto se mostró con una acción arbitral que, a su juicio, condicionó el encuentro. El técnico consideró perdonada una segunda amarilla a Loïc Williams en una falta sobre Robert, y dejó claro que, para él, fue una jugada decisiva. “Creo que a Loic se le perdona la segunda tarjeta. Y eso sí que no depende de nosotros”, dijo. Después, detalló la explicación recibida desde el banquillo: “La explicación que nos da el cuarto es que el árbitro cree que se va un poco hacia el córner. Pero es que no estamos hablando de que le saque roja. Estamos hablando de amarilla”.

Navarro fue aún más lejos al equiparar esa acción arbitral con el fallo decisivo de su propio equipo: “Me parece un error tan grave como el que hemos cometido nosotros en la final”. No era una manera de escurrir el bulto, sino de dejar claro que el partido se resolvió por detalles mínimos, varios de ellos en contra del Zaragoza.

Pese a todo, el entrenador no se entregó ni un segundo. Con cuatro jornadas por delante, insistió en que la única vía posible es seguir peleando. “La única manera de creer es ganando en Valladolid. Es la única manera de creer”, afirmó con contundencia. Y recordó que este mismo equipo ya fue capaz de encadenar resultados que parecían improbables hace apenas unas semanas: “Nadie pensaba que este equipo, ya no ganar en Cádiz, sino luego ganar Almería, Racing y hacer el partido que hace en Coruña. Nadie pensaba que en marzo nos iban a sacar nueve puntos”.

Por eso se niega a dar el caso por cerrado. “¿Por qué no vamos a sacar nueve o los doce ahora? O ninguno. O siete. Hay que competirlos”, proclamó. Luego remató con una declaración que resume el espíritu con el que pretende afrontar el tramo final: “La única forma de conseguir darle vueltas es pelearlo hasta el final. Hasta el final y hasta el final”.

David Navarro sabe que el Zaragoza sigue herido, que el margen es mínimo y que la realidad invita al pesimismo. Pero también dejó claro que, mientras haya una mínima posibilidad, no va a aceptar la rendición. Su consigna ya tiene destino inmediato: Valladolid. Allí empieza, o termina, la última esperanza blanquilla.