Rober González compareció en un momento crítico para el Real Zaragoza y dejó claro que, pese a sus molestias físicas, su prioridad sigue siendo estar disponible para ayudar al equipo en la recta decisiva de la temporada. El atacante admitió que arrastra un problema en el pie desde hace semanas, pero subrayó que está haciendo todo lo posible por llegar en condiciones a cada partido.
“La verdad es que llevo ya un mes y medio un poco jodido”, reconoció el futbolista, que fue visto entrando con cierta cojera. Lejos de esconder la situación, explicó que convive con un dolor constante desde hace tiempo: “Intento llevarlo durante la semana, intentar cuidarlo al máximo. Es un dolor un poco molesto, pero bueno, al final lo importante es intentar llegar bien al fin de semana siempre”.
Pese a ese lastre físico, Rober quiso dejar claro que no se reserva nada y que, si salta al campo, lo hace en plenas condiciones competitivas. “Si yo llego al partido es para estar al 100%”, afirmó con rotundidad. En esa misma línea insistió en que no tiene sentido jugar si no puede aportar de verdad: “Si no, en la situación en la que estamos, creo que ni me conviene a mí, ni me conviene al equipo, ni conviene al club que yo no juegue estando al 100%”.
Su discurso refleja compromiso, pero también responsabilidad. Rober no quiso convertir su estado físico en excusa y remarcó que, en una situación tan delicada, lo colectivo está por encima de cualquier interés personal. “Cada vez que lo he hecho ha sido estando al 100% porque quiero ayudar al equipo”, señaló. Y remató con un mensaje que resume su planteamiento: “En este momento creo que debemos priorizar el equipo por encima de todo”.
Desde su llegada en el mercado invernal, el futbolista se ha convertido en una pieza importante dentro del esquema zaragocista. Él mismo admitió sentirse cómodo a nivel individual, aunque con el lógico sabor amargo que deja la clasificación. “La verdad que muy contento, sentirme importante, sentirme protagonista”, explicó, antes de destacar el respaldo recibido desde su aterrizaje en el club: “Desde que llegué todo el mundo me ha arropado en el club. Me han hecho ser feliz, que creo que es lo más importante, tanto persona como futbolista”.
Sin embargo, esa satisfacción individual no tapa la frustración por la situación del equipo. Rober admite que se siente bien en lo futbolístico, pero no plenamente realizado porque los resultados no acompañan. “Yo como futbolista también quiero ganar y quiero ayudar al equipo”, dijo. Incluso reconoció que esperaba haber sido más decisivo en números: “Pese a estar jugando bien, o como tú dices, no he aportado tantos goles o asistencia como me hubiera gustado”.
Con el partido ante el Valladolid a la vista, el jugador volvió a dejar claro que su intención es estar disponible una vez más. “Espero que sí, seguramente esté disponible, como he estado todo este tiempo atrás”, comentó. Y remachó la idea de sacrificio personal: “Dedico mucho tiempo a cuidarme, a estar disponible para eso, para intentar ayudar al equipo lo máximo posible”.
En un Zaragoza atenazado por la urgencia, Rober aparece como uno de esos futbolistas que, incluso dolorido, no quiere apartarse. Aprieta los dientes, se cuida entre semana y se exige estar al máximo cuando llega el fin de semana. En su discurso no hay dramatismo, pero sí un mensaje evidente: el momento exige compromiso total. Y él, al menos en ese sentido, no piensa apartarse.






