Sin movimientos por la parte baja

0

La jornada dejó una fotografía casi insólita en la pelea por la permanencia: nadie aprovecha nada, nadie mete un golpe encima de la mesa y el atasco en la zona baja mantiene con vida al Real Zaragoza pese a su pésima dinámica.

La clasificación que deja esta fecha refleja a la perfección esa sensación de parálisis total. Desde el Leganés, que marca una referencia relativa con 42 puntos, hasta la Cultural Leonesa, colista con 33, ninguno de los equipos implicados en la pelea por evitar el descenso ha sido capaz de ir más allá de un punto. Es decir, en una jornada en la que parecía que podía romperse la tabla, todo sigue prácticamente igual.

El Leganés, decimosexto, se queda con 42 puntos. La Real Sociedad B, que ocupa la decimoséptima posición, también suma 42. Más abajo aparece el Cádiz con 39. Y ya en los tres últimos puestos continúan la SD Huesca y el Mirandés con 36 puntos, mientras que el Real Zaragoza sigue penúltimo con 35. Cierra la clasificación la Cultural Leonesa con 33.

Lo verdaderamente llamativo no es solo la tabla, sino la inercia de todos. En los últimos cinco partidos, casi todo son derrotas y empates. El Leganés presenta una secuencia irregular, la Real Sociedad B apenas suma, el Cádiz encadena derrotas, el Huesca tampoco despega, el Mirandés alterna algún resultado positivo con nuevas caídas, el Zaragoza sigue atrapado en su incapacidad para ganar y la Cultural tampoco logra reaccionar. Nadie corre. Nadie escapa. Nadie remata al rival cuando lo tiene tocado.

Y ahí es donde aparece, casi por pura supervivencia ajena, la pequeña esperanza del Real Zaragoza. El equipo aragonés continúa hundido en una dinámica muy pobre, pero la mediocridad colectiva de todos los de abajo evita que la herida sea definitiva. Estar con 35 puntos a estas alturas debería equivaler a una sentencia casi irreversible, pero la debilidad general de la parte baja mantiene abierto un escenario que en circunstancias normales ya estaría cerrado.

Eso no significa que el Zaragoza esté haciendo méritos para salvarse. Más bien al contrario. Lo que sucede es que sus rivales tampoco los están haciendo. Y en ese contexto, cada jornada sin movimientos importantes pasa a ser una especie de balón de oxígeno. No porque mejore la situación blanquilla, sino porque no empeora de manera letal.

La permanencia sigue siendo dificilísima, pero esta clasificación demuestra que todavía hay partido. Mientras los de abajo sigan incapaces de enlazar victorias, el Real Zaragoza seguirá teniendo una rendija abierta. Pequeña, angustiosa y cada vez más exigente, pero abierta al fin y al cabo. En una pelea tan pobre como esta, seguir vivo ya es, de momento, una noticia.