El Real Zaragoza afronta otro partido decisivo en una situación límite, condicionado por las bajas, las molestias y la gestión permanente de una plantilla castigada físicamente. Así lo dejó claro David Navarro en su comparecencia previa, en la que confirmó que varios futbolistas llegan entre algodones, aunque mantuvo un mensaje de confianza de cara al duelo ante el Sporting.
El técnico explicó que todavía debe esperar para saber con qué efectivos podrá contar realmente. “Hoy entran con el grupo a modo prueba tanto Robert, como Mau, como Nicola, como Jawad y a ver cómo responden”, señaló. Aun así, quiso transmitir calma sobre la capacidad competitiva del equipo: “Si no recuperásemos a nadie, yo creo que vamos a sacar un equipo competitivo”.
Navarro recordó además que recupera piezas importantes para la convocatoria. “Recuperamos a Tahsen, además de Juan, recuperamos también a Seidú”, apuntó, antes de insistir en que, pese a todas las dificultades, el Zaragoza podrá presentar un once con garantías. “Creo que, como digo, seguro que tenemos un equipo para preparar un once competitivo, sin problema”.
Uno de los grandes quebraderos de cabeza está siendo la gestión de las fichas del filial, una circunstancia que puede condicionar no tanto la alineación inicial, sino el desarrollo posterior del encuentro. El entrenador detalló con precisión el escenario: “El principal condicionante es, en ese aspecto, no llegar al penúltimo cambio con las cuatro fichas B en el campo. Porque si el último cambio tuviera que ser en la portería, tendrías que quitar a dos jugadores”.
Navarro explicó que la preparación del partido ha estado muy marcada por las incógnitas físicas y por la necesidad de adaptar el plan a lo disponible. “Más preocuparnos en nosotros. En probar alguna cosa nueva de acuerdo a los jugadores de los que disponemos a día de hoy”, resumió. En ese sentido, avanzó también el principal foco de trabajo de la semana: “Llevamos toda la semana trabajando sobre el tema de las dos áreas. Y creo que es el principal déficit que hemos tenido desde mi llegada”.
Sobre la acumulación de molestias y lesiones, el técnico reconoció que la situación afecta de manera directa al rendimiento colectivo. “Afecta indudablemente”, respondió cuando se le preguntó por la incidencia de no poder entrenar con normalidad. Y fue más allá al explicar que el verdadero problema no está solo en la calidad de las sesiones, sino en la imposibilidad de preparar los detalles. “Tú puedes preparar un plan de partido, pero te faltan los detalles”, admitió.
Pese a todo, el discurso del entrenador no se detiene en la queja. Navarro asume el contexto, pero evita utilizarlo como excusa. “Estamos en una situación en la que nos tenemos que centrar en lo que depende de nosotros. Esto tenemos, con esto trabajamos, e intentar hacerlo lo mejor posible”, afirmó.
El Zaragoza llegará otra vez exigido, mermado y con dudas hasta última hora. Pero David Navarro insiste en que, incluso así, todavía hay material suficiente para competir. Y en un momento tan extremo de la temporada, ese ya es el primer mensaje que el técnico quiere fijar dentro del vestuario.



