El Real Zaragoza vive su mejor momento en mucho tiempo. Cinco victorias consecutivas, liderato y una sensación creciente de equipo fiable. Pero Sergio Escudero quiso rebajar cualquier exceso de euforia desde una idea sencilla: estar arriba ahora importa, pero lo decisivo será seguir ahí cuando termine la temporada.
“Le damos la importancia justa”, explicó el lateral al ser preguntado por el liderato. Para Escudero, verse primero en la sexta jornada tiene valor porque alimenta la confianza y refuerza el trabajo del grupo, pero no cambia el objetivo real. “Cuando importa ser primero es al final de temporada”, recordó.
La frase marca bien el tono del vestuario. El Zaragoza está feliz, pero no distraído. El equipo sabe que encadenar cinco victorias en Primera Federación no es fácil. Escudero insistió en la dificultad de la categoría y en el mérito de lo conseguido: “Cada vez los equipos están más preparados”. También subrayó que esta racha sirve para dar “aire fresco” a quienes estuvieron el año pasado y sufrieron el descenso.
Ese matiz es importante. La buena dinámica actual no solo suma puntos; también ayuda a curar parte del daño emocional de la temporada anterior. Ganar no borra lo ocurrido, pero permite empezar a construir otra memoria. El Zaragoza necesitaba una racha así para recuperar confianza, vestuario y afición.
Escudero identificó una causa principal del buen momento: el grupo. No habló de una estrella, ni de un once fijo, ni de un nombre diferencial. Habló del equipo. “La gente que inicia, la gente que sale de banquillo, la gente que incluso no sale en los partidos”, explicó. Para él, la base está en los entrenamientos, en la actitud de los que juegan menos y en la aceptación de roles.
Ese es uno de los cambios más relevantes respecto a otros años. El Zaragoza parece haber construido un vestuario sano. Escudero lo definió como “un grupo humano excepcional”, con respeto interno y buena convivencia. Y fue claro: partiendo de una buena base humana, el futbolista crece y ayuda también al compañero.
Ahora llega una fase exigente. El Real Zaragoza afronta tres partidos consecutivos fuera de casa, una secuencia poco habitual y potencialmente importante. Escudero no quiso mirar más allá del primer compromiso, ante el Atlético Madrileño. “Nos equivocamos si pensamos más allá”, advirtió. El mensaje es coherente con lo que ha llevado al equipo hasta aquí: semana a semana, rival a rival, partido a partido.
El lateral espera un encuentro complicado ante un filial joven, físico y con calidad. Recordó que el Atlético de Madrid es “uno de los mejores equipos de España” en estructura de cantera y que sus jugadores tienen energía y capacidad. Por eso insistió en que el Zaragoza debe centrarse en sí mismo y mantener el nivel competitivo que viene mostrando.
También valoró la categoría desde su propia experiencia. Después de una larga trayectoria en la élite, Escudero está descubriendo una Primera Federación “muy competitiva”, donde “cualquiera puede ganar a cualquiera”. Esa lectura refuerza el mérito de los 15 puntos seguidos y advierte contra la relajación.
El Zaragoza ha conseguido algo importante: colocarse pronto en la parte alta. Escudero cree que eso da confianza y puede servir de colchón si en algún momento llega una fase menos positiva. Pero también dejó claro que el equipo no debe sentirse invencible en el mal sentido. La confianza debe empujar, no dormir.
El liderato ilusiona. La racha alimenta. La afición vuelve a creer. Pero el mensaje de Escudero es el que necesita un equipo que quiere ascender: alegría, sí; exceso, no. El Zaragoza va bien, pero todavía no ha conseguido nada definitivo.
La clasificación empieza a decir cosas buenas. Ahora toca sostenerlas.



