El Real Zaragoza ha regresado este martes a los entrenamientos con la vista puesta en el decisivo encuentro del próximo domingo ante el Sporting, un partido que vuelve a presentarse como una auténtica final para un equipo que ya no tiene margen de error. La sesión en la Ciudad Deportiva ha servido para empezar a preparar un duelo marcado por la urgencia clasificatoria, pero también ha dejado una lista de ausencias que vuelve a evidenciar la delicada situación física de la plantilla blanquilla.
En la vuelta al trabajo no han participado Francho, Rober, El Yamiq, Insua, Aguirregabiria, Kumbic, Soberón, Guti y Agada, una relación de bajas o ausencias que condiciona de forma notable la semana de trabajo del cuerpo técnico. La acumulación de problemas físicos, molestias y contratiempos se ha convertido en una constante en el tramo decisivo de la temporada, justo cuando el equipo más necesita estabilidad, continuidad y certezas.
La imagen que deja este regreso al trabajo es la de un Zaragoza en cuadro, obligado a preparar otra cita límite entre algodones y con buena parte de sus piezas tocadas o al margen. No es un detalle menor. Francho, Rober, El Yamiq o Insua son futbolistas con peso específico, ya sea por galones, por experiencia o por importancia en el once. A ellos se suman nombres como Aguirregabiria, Guti o Soberón, en un contexto en el que cada ausencia reduce todavía más el margen de maniobra.
El duelo frente al Sporting llega en un momento de máxima tensión, con el Zaragoza obligado a reaccionar y a encontrar respuestas inmediatas. Por eso, más allá de la carga táctica o emocional del partido, una de las grandes incógnitas de la semana será comprobar cuántos de estos jugadores pueden ir reincorporándose al grupo y en qué condiciones lo hacen. A estas alturas del campeonato ya no se trata solo de estar, sino de poder rendir con el nivel de exigencia que demanda una cita de este calibre.
El cuerpo técnico tendrá que gestionar otra vez una semana marcada por la incertidumbre, pendiente de la evolución de muchos futbolistas y de si puede recuperar efectivos para un encuentro que se presenta decisivo. El Zaragoza ha vuelto al trabajo, sí, pero lo ha hecho con más dudas que certezas y con la enfermería, una vez más, como protagonista no deseada en la previa de un partido trascendental.






