“Sentido común. ¿Común?”

Mi localización es privilegiada, pues me hallo dentro del grupo de Facebook ZARAGOZA CORONAVIRUS, creado al objeto de seguir las vicisitudes de la pandemia dentro de nuestra provincia. Así, desde esta Primera Fila les escribo.

A menudo los tópicos son objeto de mi pensamiento. En concreto el del “sentido común” que siempre ha formado parte activa de mi formación pues desde el colegio se nos enseñó que a falta de instrucciones concretas o de sabiduría que aplicar, el sentido común sería un buen guía a la hora de tomar decisiones.

200, 2.000 ó 20.000 veces habré pronunciado y escrito estas dos palabras en los últimos meses en relación con el coronavirus, casi convertidas en mantra.

Y es así porque en multitud de cuestiones y dudas que se plantean sobre que hacer o cómo actuar en relación al virus, al final observo que muchos de nosotros tiramos del “sentido común”, que parece que deba significar un punto de encuentro, por lo de “común”,  y que aloje cierto nivel de sesera, por lo de “sentido”.

Pues parece que no, parece que el viejo y rotundo “sentido común” se pone a prueba en estos tiempos raros y bizarros.

Mejor con un ejemplo.

Desde que fuimos invadidos por el aforismo Salvar la Navidad, el sentido común no ha dejado de sobrevolar mi cerebro. Y no es para menos: que sentido “común” hay entre inaugurar un macrocentro comercial y a los pocos días decretar el nivel 3 agravado con importantes restricciones en la movilidad?; que sentido “común” hay entre restringir el horario del comercio hasta las 20:00, montar un toque de queda desde 23:00 a 6:00, y al mismo tiempo alentar, promover, impulsar y difundir enormes concentraciones de personas, con la más destacada iluminación navideña que Zaragoza ha tenido en décadas y el anuncio de nuestro emblemático Belén de la Plaza del Pilar?, el más grande de España y uno de los más grandes de Europa, dicen.

Pero además, aún con los contagios sin erradicar, quien nos debe de cuidar, proteger y velar por nuestra salud e intereses, ha decidido que el toque de queda y el número de personas permitido para reuniones durante los días críticos de las Fiestas Navideñas, se ampliará. Y los días críticos son 4: Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo. Cuatro días concentrados en un periodo de nueve.

El sentido común dice que el resultado será catastrófico y que lo empezaremos a ver en los primeros días de enero del 2.021.

Pero claro, hay otra cosa, otro tópico. Está eso de la responsabilidad individual esa que supone que de forma independiente y no coordinada con los demás, ejercitemos aquellas acciones dirigidas a combatir lo que desde las Administraciones Públicas se dedican a alentar, promover, impulsar y difundir.

En consecuencia, quien tiene capacidad, facultad y autoridad para imponer medidas regidas por el SENTIDO COMÚN, no las aplica, sino que toma las decisiones opuestas, y después de ello, se nos invita a actuar en base al  principio de la responsabilidad individual, para así a través de esta vía tratar de conseguir el objetivo principal y común a todos: bajar la curva, reducir contagios, minimizar ingresos en hospitales y UCIS y evitar fallecimientos.

NO. El sentido común, común no es.

Marta Lázaro Oliván – Abogada