Ibai Gómez compareció con un cachirulo en la rueda de prensa posterior al 4-4 del Real Zaragoza ante el Atlético Madrileño, pero sin esconder el enfado ni la autocrítica. El técnico blanquillo fue claro desde el primer momento: el punto lo rescató el equipo por alma, pero el planteamiento no fue el adecuado.
“Estoy jodido. Me he equivocado en el planteamiento”, reconoció Ibai. El entrenador asumió toda la responsabilidad de un partido que terminó convertido en una montaña rusa, con el Zaragoza perdiendo 4-2 en el minuto 98 y rescatando el empate con dos goles en el descuento.
Para Ibai, el equipo incluso mereció ganar por volumen ofensivo, pero el desarrollo no fue el que buscaba. “El equipo ha merecido ganar al Atlético. Cuando mejor estábamos, han llegado sus goles. Ha habido ocasiones de muchos goles”, explicó. Aun así, no quiso esconderse: “Asumo la responsabilidad. El planteamiento no ha sido correcto. Les he acelerado demasiado”.
El técnico admitió que el partido se convirtió en un escenario que no quería. “Se ha convertido en un ida y vuelta, y no queríamos eso”, afirmó. El Atlético Madrileño encontró espacios, atacó con velocidad y castigó varias veces la espalda de la defensa zaragocista. Ibai trató de corregirlo en el descanso con un cambio de sistema y la entrada de Hugo Barrachina, pasando a una estructura de tres centrales.
“La decisión es absolutamente táctica”, explicó sobre ese ajuste. “Nos estaban haciendo daño y estaban atacando bien al espacio. No nos daba para defender con cuatro”. Aun con la modificación, el Zaragoza siguió sufriendo. Ibai dio mérito al rival: “Es un gran equipo, con grandes jugadores y mucha velocidad”.
El entrenador no quiso hablar de fragilidad defensiva como diagnóstico principal. Prefirió señalar el perfil del Atlético Madrileño y su capacidad para correr. “Más que fragilidad, son acciones contra jugadores rápidos y potentes que, cuando sacan unos metros, es difícil recuperar”, argumentó. También defendió que esos futbolistas “están a un paso de jugar Champions”, por lo que pidió valorar el nivel del rival.
En el capítulo arbitral, Ibai fue especialmente crítico con el sistema FVS, aunque evitó cargar contra el colegiado. Aclaró que no pidió revisión en el penalti fallado por Rubén Díez por un posible adelantamiento del portero. Sí lo hizo en el 4-2, porque entendía que podía haber fuera de juego. “El árbitro dice que es muy justo”, señaló.
Ibai dejó una reflexión de fondo: “Estoy a favor del VAR, pero no del FVS”. Según explicó, el sistema condiciona a árbitros y asistentes, especialmente a los líneas, que pueden quedar pendientes de una revisión posterior en lugar de tomar una decisión firme en directo. “Es muy difícil arbitrar y no me voy a meter con los árbitros, pero no estoy a favor del FVS, porque les condiciona y no lo ven claro”, afirmó.
Más allá de la autocrítica, el técnico quiso destacar el carácter de su plantilla. “El equipo es el que saca adelante este punto por alma”, dijo. Para Ibai, el empate no se explica solo desde el fútbol, sino desde la fe competitiva de un grupo que siguió empujando cuando el partido parecía perdido.
“Hoy ha aparecido la Virgen”, llegó a decir. Una frase que resume lo extraordinario del final: Rubo Iranzo marcó el 4-3 en el 98 y Jaume Jardí firmó el 4-4 de penalti en el 102. “Algo ha tenido que haber, aparte del alma del equipo”, añadió el entrenador.
Ibai también puso en valor el trabajo interno del club. “Hemos formado un cuerpo técnico, un staff y un grupo de chicos impresionante. La gente está ilusionada, y esa es la clave”, afirmó. Para el técnico, todos creen en lo que están haciendo, aunque eso no le impidió insistir en su responsabilidad personal: “Los chicos han hecho lo que les he mandado. Estoy encantado”.
El entrenador anunció descanso para la plantilla lunes y martes, aunque se castigó simbólicamente a sí mismo con una frase significativa: “Igual veis a los jugadores, pero al que seguro que no veis es al que se ha equivocado, que he sido yo”.
La afición también estuvo muy presente en su comparecencia. Ibai volvió a elogiar el desplazamiento zaragocista y el ambiente que rodea al equipo. “La afición se merece disfrutar de los siete días del Pilar. Es increíble”, aseguró. Y añadió una idea que repite desde su llegada: “El fútbol es de la gente”.
El empate en Madrid deja muchas lecturas. El Zaragoza mostró problemas defensivos, se partió más de lo deseado y perdió el control durante demasiados minutos. Pero también volvió a demostrar que no se rinde. Ibai Gómez no quiso esconder los errores, pero sí reivindicó el alma del equipo.
El punto sabe a milagro, pero la rueda de prensa dejó una conclusión más importante: el entrenador asume el fallo, protege a sus jugadores y mantiene intacta la exigencia. “Nos vamos a seguir dejando el alma”, prometió.



