La Consejería de Desregulación, Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón ha solicitado la inmediata localización y detención de un menor no acompañado que se encuentra fugado desde hace una semana. Este joven, de origen marroquí, escapó de un centro de menas en Zaragoza en el momento en que iba a ser trasladado a otro centro fuera de la capital aragonesa, tras haber protagonizado una agresión brutal a otro menor.
Detalles de la agresión y la fuga
El incidente que llevó a la fuga del menor ocurrió hace una semana, cuando él y otros cuatro jóvenes agredieron de manera violenta a otro residente del centro, utilizando objetos contundentes y causando lesiones graves a la víctima, que requirió atención médica especializada. La agresión se produjo en el centro de menas de Movera, donde el joven había estado alojado desde principios de marzo. Según la Consejería, el menor había mostrado comportamientos agresivos desde su llegada, lo que llevó a las autoridades a solicitar su traslado a otro centro.
La fuga se produjo tras una serie de incidentes en los que el menor y sus cómplices se enfrentaron a los trabajadores del centro y a la Policía Nacional, que tuvo que intervenir en varias ocasiones. A pesar de que el Ministerio del Interior considera que el joven tiene 17 años, el Gobierno de Aragón ha solicitado una prueba de edad para confirmar su estatus, dado que existen dudas sobre si realmente es menor.
Reacciones del Gobierno de Aragón
El vicepresidente Alejandro Nolasco ha expresado su preocupación por la situación y ha instado al delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, a tomar medidas urgentes para localizar al menor fugado. Nolasco ha criticado la gestión del Gobierno de Sánchez en este asunto, señalando que es inaceptable que un joven con un historial de comportamientos violentos esté a la deriva. Además, ha exigido que se tomen responsabilidades legales por la acogida forzosa de este menor en Aragón.
La Consejería ha presentado una denuncia ante la Policía y se ha personado en las diligencias policiales para asegurar que se tomen las acciones adecuadas. La situación ha generado un debate sobre la gestión de los centros de acogida y la seguridad de los menores, así como el manejo de los casos de menores no acompañados en la comunidad.
La comunidad aragonesa se mantiene atenta a la evolución de este caso, que plantea serias preguntas sobre la protección de los menores y la eficacia de las políticas de acogida y atención en Aragón.




