La vicepresidenta del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, ha destacado el exitoso operativo de rescate de los bienes culturales del Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, llevado a cabo el pasado 13 de agosto, cuando el incendio forestal de Las Peñas de Riglos amenazaba con alcanzar el conjunto monumental. Durante su intervención en las Cortes de Aragón, Vaquero subrayó la importancia de la “anticipación y coordinación” en esta operación, que se desarrolló en un contexto de gran riesgo.
Qué se ha anunciado
Vaquero explicó que, tras recibir un aviso del Centro de Emergencias 112, se activó un plan de evacuación preventiva de los bienes culturales más valiosos y vulnerables del monasterio. Entre las piezas rescatadas se encuentran los restos óseos de los primeros reyes aragoneses, la indumentaria militar de gala del conde de Aranda y fragmentos de pintura mural. La operación fue ejecutada por equipos especializados en patrimonio cultural, en colaboración con la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Guardia Civil.
En una primera intervención, los efectivos de la UME lograron recuperar algunos objetos, pero la cercanía del fuego obligó a suspender temporalmente los trabajos. Posteriormente, un equipo multidisciplinar pudo acceder nuevamente al monasterio para completar el rescate.
Qué supone para el patrimonio aragonés
La vicepresidenta enfatizó que esta actuación no solo fue un ejercicio de responsabilidad ante una situación crítica, sino también un compromiso con la preservación del patrimonio histórico de Aragón. Los bienes rescatados han sido trasladados al Museo de Huesca, donde se encuentran en condiciones óptimas de conservación. Vaquero aseguró que esta medida es temporal y que los objetos regresarán a su lugar de origen una vez que se garantice la seguridad del monasterio.
La intervención pone de manifiesto la importancia de la protección del patrimonio cultural en situaciones de emergencia, así como la necesidad de contar con planes de acción coordinados entre diferentes entidades. Esta experiencia podría servir de modelo para futuras actuaciones en la Comunidad Autónoma, especialmente en un contexto donde los incendios forestales son una amenaza recurrente.