Francho Serrano se ha despedido del Real Zaragoza con una carta/vídeo cargada de emoción, gratitud y sentimiento zaragocista. Tras confirmarse su salida rumbo al Getafe, el ya exjugador blanquillo quiso dirigirse directamente a la afición para poner palabras a un adiós que, según reconoció, nunca imaginó que llegaría.
“Queridos zaragocistas, ha llegado el momento que nunca imaginé que llegaría, despedirme del club de mi vida”, comienza el mensaje de Francho. Una frase que resume el peso emocional de una salida especialmente sensible para el zaragocismo. No se marcha un futbolista cualquiera: se va un jugador formado en la Ciudad Deportiva desde edad alevín, capitán del primer equipo y uno de los últimos grandes símbolos de pertenencia de la plantilla.
Francho admitió que la decisión ha sido muy difícil. “Nunca pensé en llevar otro escudo, porque el Zaragoza siempre fue mucho más que un club para mí”, aseguró. Su despedida confirma lo que durante años transmitió sobre el césped: una vinculación con el Real Zaragoza que iba más allá de lo profesional.
El centrocampista quiso dedicar buena parte de su mensaje a agradecer a quienes le acompañaron en su crecimiento. Tuvo palabras para entrenadores, compañeros y trabajadores del club, todos aquellos que formaron parte de su camino desde que llegó siendo un niño. “Gracias a todos los entrenadores, compañeros y trabajadores que me habéis acompañado desde que llegué siendo alevín, creciendo con este escudo y ayudándome a ser quien soy al día de hoy”, señaló.
Pero el agradecimiento más sentido fue para la afición. Francho se dirigió directamente a los zaragocistas para reconocer el cariño recibido durante todos estos años, incluso en los momentos más complicados. “Gracias sobre todo a vosotros, zaragocistas, por vuestro cariño, por vuestro apoyo y por estar siempre, incluso en los momentos más difíciles”, afirmó.
Su despedida también deja una petición sencilla: ser recordado por su entrega. “Espero que se me recuerde como alguien que siempre lo dejó todo por el Zaragoza”, dijo Francho. Esa frase conecta con la imagen que buena parte de la afición conserva de él: un futbolista de casa, con aciertos y errores, pero siempre comprometido con la camiseta.
El momento más simbólico de la carta llega cuando habla del brazalete. “Me voy con el orgullo de haber cumplido el sueño que tenía desde niño, ser el capitán del primer equipo del Real Zaragoza”, expresó. Para un canterano zaragozano, llegar al primer equipo ya era un sueño; hacerlo además como capitán convirtió su trayectoria en una historia especialmente ligada al sentimiento blanquillo.
Francho deja el Real Zaragoza para jugar en Primera División, pero quiso insistir en que su salida no cambia su identidad. “Siempre voy a ser un zaragocista más, la Romareda siempre será mi casa”, afirmó. Es una declaración de pertenencia que intenta cerrar la herida de una marcha dolorosa sin romper el vínculo emocional con el club y con su gente.
El mensaje termina con una despedida que no quiere ser definitiva: “Esto no es un adiós, es un hasta luego”. Francho se marcha, pero lo hace dejando claro que su relación con el Real Zaragoza no termina con el traspaso. Cambia de camiseta, cambia de ciudad y cambia de categoría, pero no renuncia a su condición de zaragocista.
“Os quiero mucho, zaragocistas. Ahora y siempre, aúpa Real Zaragoza”, concluye el canterano. Una despedida breve, directa y profundamente emocional para cerrar una etapa de más de una década vinculada al club de su vida.
La salida de Francho Serrano deja al Real Zaragoza sin uno de sus últimos referentes de cantera en la primera plantilla. Su carta no borra el dolor de la marcha, pero sí deja constancia de algo que la afición ya sabía: Francho se va del Zaragoza, pero el Zaragoza no se va de Francho.
