El Real Zaragoza volvió a cosechar una derrota en su visita al Carlos Belmonte (2-0), esta vez ante un Albacete que impuso su ley desde el primer minuto. El equipo de Rubén Sellés, con Esteban Andrada bajo palos, nunca encontró fluidez ni profundidad y acabó doblegado por los goles de Agus Medina y Jefté Betancor. La reacción tras el primer tanto no llegó, y cuando quiso hacerlo, el 2-0 ya era una losa imposible.
El once zaragocista salió con Andrada en portería, Aguirregabiria, Insua, Juan Sebastián y Tachi en defensa, con Paul y Francho en el doble pivote, y una línea ofensiva formada por Rober, Sebas Moyano y Raúl Guti, por detrás de Kenan Kodro.
El partido se puso cuesta arriba demasiado pronto. En el minuto 5, un centro desde la derecha de Fran Gámez encontró la cabeza de Agus Medina, que se adelantó a su marcador y batió a Andrada por bajo (1-0). El Zaragoza no reaccionó bien. El centro del campo sufría para ganar duelos y el balón no llegaba con claridad a Kodro. La mejor ocasión visitante en el primer acto fue un remate alto de Guti desde fuera del área, mientras Andrada sostenía al equipo ante los intentos de Jefté y Valverde.
La segunda mitad arrancó con triple cambio en los blanquillos: Bakis, Keidi Bare y Saidu ingresaron al campo para aportar frescura. Sin embargo, cuando el Zaragoza parecía asentarse mejor, Jefté Betancor aprovechó un balón muerto en el área para firmar el 2-0 en el 56’. El disparo cruzado del delantero dejó sin opciones a Andrada.
A partir de ahí, el Zaragoza buscó recortar distancias a base de córners y centros al área. Bakis tuvo dos ocasiones consecutivas en el 73, pero ambas fueron repelidas por la zaga. Andrada, por su parte, siguió interviniendo con seguridad pese al resultado adverso.
El tramo final dejó la lesión de Raúl Guti, que fue sustituido por Lucas Terrer, y el debut de Hugo Barrachina. El equipo zaragocista lo intentó hasta el final, pero sin ideas claras ni precisión en los metros finales.
Con esta derrota, el Zaragoza sigue estancado en los puestos de descenso, sin encontrar el rumbo ni en casa ni fuera. La portería fue defendida por Andrada, como debe ser, pero ni el guardameta argentino pudo evitar una nueva caída de un equipo que necesita algo más que actitud para sobrevivir en la categoría.
El próximo partido será otra final. Y ya no quedan muchas más.




