17.1 C
Zaragoza
miércoles, junio 10, 2026
escucha onlinespot_img
Inicio Real Zaragoza ¿Vuelta a un Real Zaragoza con sentido común?

¿Vuelta a un Real Zaragoza con sentido común?

0

Si algo dejó la comparecencia de Lalo Arantegui, y también el análisis posterior, es una sensación que el zaragocismo llevaba demasiado tiempo esperando: alguien parece estar tomando decisiones con una lógica reconocible. No digo que todas vayan a salir bien. No digo que no haya riesgo. Digo algo mucho más importante en este club hoy: por fin parece que hay un plan. Y eso, después del desastre, ya es casi revolucionario.

La primera gran señal fue la limpia. Que Lalo saliera prácticamente a “fulminar” a 26 futbolistas no es solo una operación de plantilla. Es una enmienda a la totalidad de lo anterior. Es reconocer que lo que había no daba para más, que no valía casi nada y que seguir con medias tintas habría sido suicida. Por eso fue tan aplaudido. Porque en un club donde tantas veces se ha disimulado el fracaso, esta vez se ha optado por exponerlo sin maquillaje. Y eso, aunque suene duro, era exactamente lo que tocaba.

A mí también me parece importante el detalle de Francho. No tanto por el jugador en sí, que evidentemente representa más que otros, sino por lo que simboliza el debate: si no te quedas con él, no te quedas con nadie. Otra cosa es que el Zaragoza tenga que adaptar su salario a la nueva realidad, algo lógico en Primera RFEF. Pero ahí sí creo que el club hace bien en intentar retener a uno de los pocos jugadores que todavía conservan cierto vínculo emocional con el escudo y cierta credibilidad ante la grada. No es la solución a todos los problemas, ni mucho menos. Pero sí sería un mensaje razonable dentro de tanto derribo.

También me gusta, y bastante, la vuelta a Boltaña. No por nostalgia vacía, sino porque simboliza una forma más sana de entender la pretemporada. Menos postureo, menos comodidad de resort y más concentración, convivencia y fútbol. El Zaragoza necesita volver a parecer un equipo de verdad, no una suma de profesionales de paso. Y esas cosas, aunque parezcan pequeñas, ayudan. El fútbol no se reconstruye solo con contratos y bases de datos; también con hábitos, convivencia y una cierta cultura del esfuerzo compartido. En ese sentido, Boltaña suena a vuelta a las raíces. Y ahora mismo, volver a las raíces no me parece una mala idea, sino casi una necesidad.

Otro punto relevante es la cantera. Aquí sí tengo un matiz. Me gusta que Lalo quiera meter mano en toda la estructura y que Garcés asuma un papel importante, porque eso transmite que por fin se quiere ordenar la ciudad deportiva de verdad. Pero no todo puede hacerse con el mismo molde. Tiene sentido que juvenil, filial y primer equipo compartan una línea metodológica, porque son vasos comunicantes directos. Lo que no tendría sentido es imponerlo de forma rígida desde edades demasiado tempranas. Eso sería confundir formación con uniformidad. Y formar no es fabricar jugadores en serie, sino prepararlos para competir, pensar y adaptarse. Incluso en eso, en el debate, se percibe algo positivo: por fin se está discutiendo de estructura y no solo de apagar incendios.

En cuanto a los fichajes, hay un detalle que me parece clave: vuelven a notarse la mano y el gusto de Lalo. Rubén Díez, por ejemplo, no ilusiona por nombre rimbombante, sino por compromiso, experiencia y encaje. Y eso, ahora mismo, vale mucho más que cualquier humo. Lo mismo ocurre con perfiles como Anartz Peña o Peter Ademo. Con Chema Indias, un fichaje exótico generaba miedo; con Lalo, al menos genera curiosidad y el beneficio de la duda. ¿Por qué? Porque da la sensación de que responde a una idea, no a una ocurrencia. Y en este club eso ya marca una diferencia enorme.

Dicho todo esto, tampoco conviene pasarse de optimistas. Que esté Lalo no garantiza nada. Que haya limpieza no garantiza nada. Que vuelva Boltaña no garantiza nada. Y que haya una línea de trabajo más coherente tampoco garantiza nada. Lo único que garantiza es que, por primera vez en bastante tiempo, el Zaragoza parece intentar hacer las cosas con cierto sentido común. Y eso, en medio de tanta ruina reciente, no es poco.

En el fondo, de eso va todo ahora: de que el Zaragoza vuelva a parecer un club serio. Que tenga una idea, una estructura y una lógica. Luego ascenderá o no, acertará más o menos, pero lo que no podía seguir haciendo era vivir a la deriva. Si Lalo consigue cortar esa deriva, aunque solo sea eso, ya habrá dado el primer paso más importante.