El Real Zaragoza ha comenzado la temporada con una paradoja: produce mucho, pero marca poco. En Café con Goles, el debate zaragocista se centró en la falta de eficacia del conjunto aragonés, en la responsabilidad que recae sobre sus delanteros y en la decisión de que Ander Herrera lanzara el penalti fallado en el último encuentro.
El problema no es únicamente el delantero
Los participantes coincidieron en que el equipo está generando un volumen elevado de remates. Sin embargo, esa producción no está teniendo reflejo en el marcador. Se habló de cerca de 50 disparos acumulados en los dos primeros partidos y de un solo gol, una relación que fue considerada extraordinariamente baja.
El análisis evitó reducir el problema a los nueves. También se señalaron los errores de la segunda línea: pases que no llegan en el momento decisivo, centros defectuosos y tiros elegidos cuando existían mejores opciones. La falta de precisión aparece, por tanto, como un problema colectivo. El Zaragoza llega a posiciones ofensivas, pero todavía no decide bien cómo finalizar.
Los extremos también fueron objeto de crítica. Se reclamó más atrevimiento en el uno contra uno y una mayor capacidad para atacar espacios. Yardí dejó algunas acciones prometedoras, pero el programa pidió más continuidad en ese tipo de comportamientos. La sensación es que el equipo necesita ser más incisivo cuando se enfrenta a defensas cerradas.
El debate sobre el penalti de Ander Herrera
El lanzamiento de Ander Herrera abrió una discusión específica. Una parte de la tertulia defendió que los penaltis deberían corresponder al delantero, porque su función principal es marcar. Desde esa perspectiva, el lanzamiento debía haber recaído en Joaquín Delgado u otro atacante, especialmente en un equipo que busca consolidar referencias goleadoras.
La otra lectura recordó el peso de la jerarquía y la veteranía de Ander. El centrocampista se armó de galones y, según el debate, es posible que el entrenador hubiera establecido previamente que fuera él quien lanzara. También se mencionó a Hardy como posible especialista. La conclusión fue prudente: no se sabe si fue una decisión puntual o si Ander es el lanzador designado.
El penalti, además, tuvo una resolución especialmente desafortunada. El balón golpeó el poste, después al portero y terminó sin entrar. El programa subrayó que no se trató de un lanzamiento mal ejecutado en términos evidentes, sino de una cadena de rebotes difícil de explicar. Aun así, el fallo reforzó la sensación de que el Zaragoza está encontrando demasiados obstáculos para marcar.
Joaquín Delgado, bajo el foco
La responsabilidad ofensiva recae especialmente sobre Joaquín Delgado. El delantero ha sido titular en los dos primeros partidos y el programa recordó que llega después de haber marcado 20 goles. Su rendimiento será uno de los grandes asuntos de la temporada, porque el equipo necesita una referencia capaz de aportar una cifra goleadora relevante.
Espiau aparece con un papel diferente. Su gol ha despejado parte de la presión y confirma que puede aportar desde el banquillo, pero los tertulianos lo situaron como delantero suplente mientras Joaquín mantenga la titularidad. La situación podría cambiar si Espiau encadena actuaciones decisivas, aunque un solo tanto no basta para modificar el reparto de roles.
La conclusión del debate fue clara: para ascender hacen falta goles, ya procedan de un delantero diferencial o de un reparto equilibrado entre varios futbolistas. El Zaragoza tiene margen porque apenas se han disputado dos jornadas, pero la eficacia no puede convertirse en un problema estructural. La defensa ofrece tranquilidad; el ataque debe empezar a responder.
