Pinilla y Saidu se han quedado en la plantilla del Real Zaragoza, pero su papel en el nuevo proyecto todavía no está claro. La pregunta llegó de la audiencia de Café con Goles y abrió uno de los debates más interesantes del programa: qué oportunidades tendrán ambos futbolistas y si el club tomó la mejor decisión al no facilitar una salida durante el mercado.
Pinilla, una opción cada vez más alejada
El caso de Pinilla fue descrito como el de un jugador que necesita partidos. Los tertulianos señalaron que ha sido dosificado hasta el momento y que no ha tenido presencia significativa en los encuentros iniciales. La competencia interna tampoco juega a su favor: Vadillo le ha adelantado en la rotación y Tobajas llegó a participar antes que él en Tarragona.
La valoración no fue completamente negativa. Se recordó que Pinilla entró con buen pie en un momento complicado y que tendrá alguna oportunidad a lo largo de una temporada muy larga. Sin embargo, la previsión expresada en el programa es que podría disputar pocos minutos con el primer equipo si no cambia su situación.
El problema no es solo deportivo. Si un futbolista joven no juega, resulta más difícil que progrese y que aumente su valor. Por eso se planteó que una cesión habría podido ser una alternativa razonable, siempre que le permitiera competir con continuidad y regresar con una experiencia mayor.
El difícil encaje de Saidu
La situación de Saidu se analizó con mayor preocupación. El jugador puede actuar como central o centrocampista, pero en ambas posiciones encuentra una competencia muy elevada. En el eje de la defensa, el programa identificó varios jugadores por delante de él. En el centro del campo, Ander, Terrer, Rubén Díez y Peter Ademo complican todavía más sus opciones.
La conclusión fue que, en este momento, no se aprecia un espacio claro para Saidu. La falta de minutos no parece responder a una única decisión puntual, sino a la configuración de una plantilla con muchas alternativas en sus posiciones. Aun así, se recordó que el curso es largo y que las lesiones, las sanciones y los cambios de sistema pueden abrir oportunidades.
También se puso sobre la mesa la contradicción entre las expectativas generadas en el verano y su escasa participación. El programa recordó que se habló de ofertas por el futbolista y de la importancia de que continuara, pero hasta ahora ni siquiera aparece como un recurso habitual en las segundas partes.
Quedarse también obliga a jugar
Uno de los argumentos centrales del debate fue económico y de planificación. Si el club decide conservar a un jugador porque considera que puede aportar o porque rechaza las ofertas recibidas, después necesita darle minutos. De lo contrario, existe el riesgo de que pierda valor y que una futura salida se produzca en peores condiciones.
En el caso de Saidu, se defendió que una cesión también habría sido válida si no existía un papel definido en el primer equipo. Para Pinilla se planteó una opción similar, especialmente por su necesidad de acumular partidos. No se presentó la salida como un descarte, sino como una herramienta para que ambos futbolistas pudieran crecer y regresar con más peso competitivo.
El debate también recordó la evolución irregular de Saidu desde sus primeros partidos con el filial y su llegada al primer equipo. Se apuntó que comenzó ofreciendo buenas sensaciones, pero que después mostró carencias tácticas y de comprensión del juego. La temporada dirá si consigue revertir esa tendencia, aunque la primera señal será su presencia en las convocatorias y en las rotaciones.
Por ahora, Pinilla y Saidu permanecen en una plantilla amplia y competitiva, pero sin un rol evidente. El reto para Ibai Gómez será encontrarles un espacio real o definir una solución que proteja su desarrollo y el valor de la inversión deportiva.
