Iker Vadillo ya no pide una oportunidad, exige un sitio en el once del Zaragoza

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Iker Vadillo ha pasado en pocos meses de ser una alternativa de la cantera a convertirse en uno de los futbolistas más desequilibrantes del Real Zaragoza. Su actuación frente a la SD Huesca volvió a demostrarlo. El extremo fue una amenaza constante para su defensor, marcó un gol de gran calidad y confirmó que su presencia en el once titular empieza a resultar difícil de discutir.

La aparición de Vadillo es una de las mejores noticias de la temporada. No solo porque se trata de un futbolista formado en la Ciudad Deportiva, sino porque aporta algo que no abunda en ninguna categoría: velocidad, atrevimiento y capacidad para superar rivales en el uno contra uno.

Cada vez que recibe abierto en banda, transmite la sensación de que puede ocurrir algo. El defensor sabe que tendrá que correr hacia su propia portería, que puede ser superado por velocidad y que cualquier pequeño error de colocación puede terminar convertido en una ocasión de gol.

Esa amenaza modifica el comportamiento del rival y abre espacios para los compañeros. No hace falta que Vadillo participe en todas las jugadas para resultar importante. Su mera presencia obliga a las defensas a prestar una atención especial a su costado.

Frente al Huesca volvió a mostrar esas cualidades. Fue superior a su marcador en numerosas acciones, atacó los espacios con determinación y culminó su actuación con un gol que reforzó la sensación de estar ante un futbolista con condiciones para jugar por encima de Primera Federación.

Pero ahora llega la cuestión realmente interesante: ¿debe seguir siendo titular cuando Ibai Gómez tenga disponibles todas sus alternativas ofensivas?

La respuesta, atendiendo al rendimiento actual, parece bastante clara. Vadillo se ha ganado el derecho a continuar jugando de inicio.

Eso no significa que Óscar Ureña, Pau Sans o cualquier otro compañero deban desaparecer del equipo. Significa que la titularidad debe decidirse por el rendimiento y por las necesidades de cada encuentro, no por la experiencia acumulada, el nombre o la condición de fichaje.

Ureña ha demostrado que es un futbolista determinante, capaz de marcar diferencias en esta categoría. Pau Sans también tiene condiciones interesantes y necesita confianza. Pero ninguno ofrece exactamente lo mismo que Vadillo. El canterano aporta una verticalidad y una velocidad para atacar espacios que pueden convertirse en un recurso fundamental para el Zaragoza.

Naturalmente, todavía tiene mucho que mejorar. No siempre elige correctamente cuándo encarar, cuándo centrar o cuándo finalizar. En ocasiones, su velocidad parece ir por delante de su capacidad para tomar decisiones. Son errores propios de un jugador joven que está aprendiendo a competir con mayor responsabilidad.

Precisamente por eso necesita minutos. La mejora en la toma de decisiones no llegará desde el banquillo, sino enfrentándose a situaciones reales de partido, equivocándose y aprendiendo.

El mayor error que podría cometer el Zaragoza sería considerar a Vadillo simplemente como un revulsivo porque todavía es joven. Si su rendimiento merece la titularidad, debe jugar.

La cantera no necesita privilegios, pero tampoco debe encontrar obstáculos artificiales cuando demuestra estar preparada.

Vadillo ha aprovechado su oportunidad y ahora plantea un problema magnífico para Ibai Gómez: tiene varios futbolistas de nivel para las posiciones ofensivas, pero uno de los que más está destacando es un muchacho que inicialmente ni siquiera tenía asegurada su presencia en la pretemporada del primer equipo.

La pregunta ya no es si Vadillo merece oportunidades. La pregunta es quién tiene argumentos suficientes para quitarle el puesto.