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Anartz Peña, un portero de confianza para Ibai Gómez en una portería en reconstrucción

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La portería del Real Zaragoza vuelve a empezar de cero. Después de varias temporadas marcadas por la inestabilidad, los cambios y la falta de un dueño claro bajo palos, el club ha apostado por Anartz Peña, guardameta procedente del Arenas de Getxo, como una de las piezas de su nuevo proyecto. Firma por una temporada con opción a otra y llega con un aval importante: conoce perfectamente a Ibai Gómez y sabe lo que significa competir con él en un equipo construido para estar arriba.

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Durante su presentación, el nuevo portero zaragocista dejó una sensación de serenidad y de claridad en el discurso, algo lógico en un futbolista que aterriza en un contexto complicado, pero que parece tener muy interiorizado cuál es el papel que le toca asumir. Su relación previa con Ibai puede ser una de las claves de su adaptación. Preguntado por el actual entrenador del Zaragoza, Peña destacó especialmente la forma que tiene de transmitir sus ideas: “Ibai es una persona que transmite sus ideas de una forma muy clara. Creo que los mensajes le llegan al jugador muy fácil”.

No es una frase menor. El Zaragoza viene de una campaña caótica en la que la falta de rumbo, de autoridad y de coherencia interna ha sido uno de los grandes males del equipo. En ese sentido, el hecho de que uno de los nuevos fichajes conozca ya de primera mano la metodología del técnico puede facilitar mucho la transición y reducir tiempos de ajuste en una posición tan delicada como la portería.

Además, Peña sabe lo que es convivir con la presión de pelear por objetivos ambiciosos. En el Arenas vivió una temporada en la que el equipo se mantuvo arriba y acabó logrando el ascenso, una experiencia que puede ser muy útil en una categoría como la Primera RFEF, donde el componente mental pesa tanto como el futbolístico. Según explicó, todo fue creciendo de forma natural a medida que el grupo iba creyendo en la propuesta: “Viendo la forma de trabajar y ver que esa forma de trabajar la plasmamos en los partidos y que las cosas salían, creo que nos llevaron a creernos que podíamos ganar la Liga”.

Esa naturalidad competitiva es precisamente una de las cosas que busca ahora el Zaragoza. No un equipo bloqueado por la obligación, sino una plantilla capaz de sostener la presión sin derrumbarse. Y en una portería con tanto movimiento en los últimos años, encontrar un guardameta estable puede ser un primer paso decisivo.

En cuanto a sus características, el propio Peña se definió como un “portero ágil, bajo palos”, con capacidad para ayudar “en el juego, en tema de salida de balón” y con una virtud que hoy se considera casi indispensable: la valentía. “Me considero un portero valiente también, que intenta ayudar a su equipo y a la defensa siempre que puede”, explicó. Esa combinación entre reflejos, participación con balón y personalidad encaja bastante bien con lo que suele pedir un entrenador que quiere mandar en los partidos y no limitarse a resistirlos.

El reto, en cualquier caso, no es pequeño. Llega a un club histórico, en una categoría nueva para el zaragocismo reciente y en una posición especialmente expuesta. Él mismo lo reconoció sin rodeos: “Está claro que el reto es enorme. Al final el Zaragoza es un club histórico, un club que ha ganado títulos”. Pero también dejó claro cuál será su enfoque: trabajo diario, humildad y disposición para ayudar al grupo si le llega la oportunidad.

Más allá del nombre concreto, el fichaje de Anartz Peña también lanza un mensaje sobre cómo se está construyendo este nuevo Zaragoza: con futbolistas que conocen la exigencia del ascenso, con perfiles funcionales para la idea del entrenador y con piezas que puedan encajar desde el primer día. El tiempo dirá si se convierte en el portero titular y en el dueño de la meta blanquilla, pero la apuesta tiene lógica: un hombre de confianza para un puesto que necesita, de una vez por todas, estabilidad.