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Ander Herrera vuelve al Real Zaragoza: “Es el momento de dar un paso al frente los que queremos al club”

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Ander Herrera ya habla de nuevo como jugador del Real Zaragoza. Lo hace desde la emoción, desde el sentido de pertenencia y desde la responsabilidad de regresar en uno de los momentos más delicados de la historia reciente del club. El centrocampista vuelve a casa, al equipo en el que se formó y del que salió para construir una carrera internacional, pero también al club del que nunca dejó de sentirse aficionado.

“Una felicidad muy grande volver a mi casa, volver al club del que salí, en el que me formé, con el que estoy tan agradecido”, explicó Herrera en sus primeras declaraciones como futbolista zaragocista. El jugador quiso subrayar desde el primer momento la importancia que tuvo el Real Zaragoza en su desarrollo deportivo y personal: “He tenido la carrera que he tenido y he sido el jugador que he sido en gran parte por el Zaragoza”.

Su regreso llega en un contexto especialmente duro para la entidad. El Real Zaragoza afronta una etapa histórica complicada, en Primera Federación, lejos del lugar que por historia y masa social considera propio. Herrera no esquiva esa realidad. Al contrario, la asume como una de las razones de su vuelta. “Sé que es un momento histórico complicado del club, pero también es el momento de dar un paso al frente la gente que queremos al club”, afirmó.

El discurso del centrocampista está lleno de zaragocismo, pero también de madurez. Herrera se define como el mismo apasionado del fútbol que salió de Zaragoza, aunque reconoce que los años le han dado experiencia, serenidad y capacidad para interpretar mejor las situaciones. “Queda el mismo futbolero, la misma persona orgullosa de sus raíces”, señaló. Pero también un futbolista que ha aprendido durante una larga trayectoria que el éxito es efímero y que los objetivos importantes se construyen a largo plazo.

En ese sentido, el nuevo jugador blanquillo insistió en una idea clave: dejar atrás el pasado reciente y mirar hacia adelante. “Vamos a dar un paso adelante, vamos a dejar de hablar del pasado, vamos a dejar de pensar negativamente”, explicó. Herrera apeló a la energía positiva, al trabajo y a la necesidad de asumir la realidad competitiva actual: “Hay que ser conscientes de que estamos en Primera Federación, ponernos a la altura de la categoría y ponernos el mono de trabajo”.

El objetivo no lo oculta nadie. El Real Zaragoza debe pelear por volver cuanto antes al fútbol profesional. Herrera lo verbalizó con naturalidad, pero sin triunfalismos. “No habrá nada más bonito que poder acabar en diez u once meses y decir que hemos subido a Segunda División”, aseguró. Para él, el ascenso debe ser una tarea colectiva, no una cuestión de nombres propios. “Me da igual quién meta el gol del ascenso. Lo que quiero es que el Zaragoza gane”.

Una de las claves de su regreso será el papel que pueda desempeñar dentro del vestuario. Herrera llega con una trayectoria amplia y con experiencia en escenarios de máxima exigencia, pero no quiere situarse por encima de nadie. Al contrario, se puso “al servicio” de sus compañeros, del entrenador, de los empleados del club y de la dirección deportiva. “Los éxitos colectivos en el fútbol es imposible que sean únicamente de uno, de dos o de tres. Esto es de todos”, afirmó.

El centrocampista también se mostró dispuesto a ayudar especialmente a los jugadores más jóvenes. Considera que tanto él como otros futbolistas veteranos, como Escudero, deben aportar calma, experiencia y orientación. “Probablemente yo ya he vivido muchas de esas situaciones”, explicó. Su idea es clara: poner su carrera al servicio del grupo, sin egos y sin privilegios.

Herrera también habló de su relación con el entrenador, Ibai Gómez, con quien compartió vestuario y al que ahora tendrá como técnico. Lo hizo con naturalidad y respeto: “Además de técnico y entrenador mío es un amigo mío, alguien con quien he compartido vestuario, y voy a tener la oportunidad de aprender mucho de él”. El jugador insistió en que sigue sintiéndose una “esponja” y que quiere seguir aprendiendo hasta el último día de su carrera.

Incluso dejó una frase que resume perfectamente su predisposición: “Ya se lo he dicho a Ibai: si me tiene que llevar en autobús a Antequera y no ponerme ni un minuto, que lo haga. Yo lo que quiero es que el Zaragoza gane”. Una declaración que busca enviar un mensaje directo al vestuario y a la afición: Herrera no vuelve para vivir de su pasado, sino para competir y ayudar.

El futbolista también confirmó que ha mantenido contacto continuo con la dirección deportiva. Habló de confianza plena en sus responsables y se ofreció para colaborar en todo lo que pueda, también desde su conocimiento del fútbol. “Además de futbolista soy muy futbolero, así que si me piden opinión de cualquier jugador o de cualquier situación estaré encantado de ayudarles”, señaló.

En cuanto a su estado físico, Herrera aseguró encontrarse bien. Reconoció que ha aprovechado las últimas semanas para entrenar, mantenerse activo y practicar otros deportes que durante la temporada no siempre puede realizar. “Me gusta cuidarme, me gusta estar preparado siempre para lo que pueda venir”, explicó. Y lo que viene, para él, tiene un componente emocional evidente: “Representar al club del que soy aficionado”.

Ander Herrera vuelve al Real Zaragoza con el peso de su nombre, pero también con un mensaje de humildad y compromiso. Regresa a su casa en un momento difícil, consciente de la exigencia y de la categoría, pero convencido de que el club necesita ahora gente dispuesta a sumar desde dentro.

Su presentación deja una idea clara: no quiere hablar del pasado, sino construir el futuro inmediato. Y ese futuro, en su cabeza, solo tiene un objetivo: devolver al Real Zaragoza al fútbol profesional.