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El problema de la fuga de talento en el Real Zaragoza

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Fotografía: Twitter @RZcantera

Ramón Lozano aprovechó su comparecencia pública no solo para hablar de su salida del Real Zaragoza, sino también para reivindicar el trabajo realizado durante sus diez años al frente de la cantera blanquilla. En un momento en el que el club anuncia una profunda remodelación del fútbol base, el técnico quiso defender con datos su gestión y poner el foco en uno de los problemas que más daño, a su juicio, ha hecho a la entidad: la constante fuga de talento joven hacia otros clubes.

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Lozano expuso cifras que considera suficientemente contundentes como para valorar el rendimiento de la cantera durante su etapa. “Durante estos 10 años, han debutado 45 jugadores en el primer equipo, 37 de ellos procedentes del Juvenil o más abajo”, destacó. Con ese dato, el ya exresponsable del área quiso remarcar que, pese a las limitaciones existentes, el fútbol base del Zaragoza ha seguido produciendo futbolistas para el primer equipo.

Pero junto a ese balance positivo, también lanzó una seria advertencia sobre el desgaste que sufre la cantera zaragocista desde hace años. “En 10 años, 45 futbolistas han sido captados por otros clubes profesionales, la mayoría sin compensación. Es dañino”, lamentó. La frase resume uno de los grandes males estructurales del club: formar talento sin poder retenerlo.

Lozano contextualizó esa sangría en una pelea desigual con algunas de las entidades más poderosas del fútbol español. “Nuestros rivales, que nos captan futbolistas, son Real Madrid, FC Barcelona, Atlético Madrid o Valencia. Con esto estamos compitiendo para desarrollar la cantera y evitar la fuga de talento. Y le compites al Barça o al Valencia”, explicó. Es decir, el Zaragoza no solo debe formar bien, sino hacerlo sabiendo que compite por sus mejores jóvenes contra gigantes con más recursos, más infraestructuras y más capacidad de atracción.

Precisamente al hablar de medios materiales, Lozano dejó otra de las imágenes más potentes de su intervención. Preguntado por la Ciudad Deportiva y por las condiciones de trabajo en estos años, recurrió a una metáfora tan elegante como reveladora: “En mi modesta opinión, hemos tenido una nave espacial muy vieja, pero muy buenos astronautas, que son los entrenadores y jugadores”.

La frase resume bien su visión de esta década. Para Lozano, la cantera del Zaragoza ha sobrevivido y ha producido gracias al valor humano de técnicos y futbolistas, más que por unas condiciones estructurales acordes a la historia y dimensión del club. Es una manera de elogiar a quienes han trabajado día a día en la base, pero también de señalar indirectamente que el contexto material no ha estado a la altura.

Su mensaje final, por tanto, fue doble. Por un lado, reivindicó una década de trabajo con resultados palpables en forma de debuts y desarrollo de jugadores. Por otro, alertó de que ningún proyecto de cantera puede consolidarse si el club no corrige sus debilidades estructurales y no encuentra mecanismos para frenar la pérdida continua de talento.

En plena refundación deportiva e institucional del Real Zaragoza, las palabras de Lozano obligan a mirar más allá de los nombres y los cargos. Porque si algo dejó claro en su comparecencia es que la cantera no se sostiene solo con discursos. Se sostiene con método, con recursos, con estabilidad y, sobre todo, con capacidad para que los mejores no se marchen antes de tiempo.