Francho Serrano deja el Real Zaragoza. El club blanquillo y el Getafe CF han alcanzado un acuerdo para el traspaso del centrocampista zaragozano, que pone fin así a una etapa de prácticamente toda una vida ligado a la entidad aragonesa.
Nacido en Zaragoza el 17 de octubre de 2001, Francho llegó en edad alevín a la Ciudad Deportiva y fue creciendo dentro del club hasta convertirse en uno de los referentes del zaragocismo reciente. Su marcha no es una salida más. Es el adiós de un futbolista formado en casa, capitán, símbolo de compromiso y uno de los últimos grandes representantes de una generación que también tuvo como nombres destacados a Alejandro Francés e Iván Azón.
Con la salida de Francho, el Real Zaragoza pierde al último gran one club man de la primera plantilla. Un jugador que hasta ahora solo había vestido la camiseta blanquilla como profesional y que había construido su carrera alrededor del escudo zaragocista. Su traspaso al Getafe le permitirá jugar en Primera División, pero deja en La Romareda una sensación inevitable de final de ciclo.
Francho ha defendido la camiseta del Real Zaragoza en 200 partidos oficiales, con un balance de 13 goles y 12 asistencias. Más allá de los números, su figura ha estado asociada a valores muy reconocibles para la afición: sacrificio, entrega, nobleza, carácter y sentido de pertenencia. También alcanzó la internacionalidad con la selección española Sub-21, disputando dos encuentros en 2021 frente a Lituania y Rusia.
Su última temporada estuvo marcada por el esfuerzo físico y por las dificultades. Francho jugó durante parte del curso condicionado por problemas físicos, apurando para estar disponible en un momento especialmente complicado para el equipo. Esa circunstancia refuerza una de las imágenes que deja como zaragocista: la de un futbolista que, con aciertos y errores, siempre trató de estar cuando el club lo necesitó.
El centrocampista también portó el brazalete de capitán, un gesto que resumía su peso dentro del vestuario y su identificación con la entidad. En una etapa de inestabilidad deportiva, cambios constantes y decepciones acumuladas, Francho fue uno de los rostros reconocibles para una afición necesitada de referentes propios.
Su marcha llega en pleno proceso de reconstrucción del Real Zaragoza tras el descenso a Primera Federación. La nueva planificación deportiva y económica ha terminado abriendo la puerta a una salida que semanas atrás parecía difícil de imaginar, sobre todo por lo que representaba el jugador dentro del imaginario zaragocista.
El Getafe incorpora a un futbolista de 24 años, con experiencia, recorrido competitivo y margen para seguir creciendo en la máxima categoría. Para Francho, la operación supone una oportunidad deportiva importante: jugar en Primera División después de años defendiendo al club de su vida en Segunda y en uno de los periodos más duros de la historia reciente zaragocista.
Para el Real Zaragoza, en cambio, la salida tiene una carga emocional evidente. Se va un jugador de la casa, el último gran superviviente de aquella generación de canteranos que simbolizó una parte de la esperanza blanquilla. Primero salieron Francés y Azón. Ahora lo hace Francho. Con él se cierra otra página de la Ciudad Deportiva en el primer equipo, y una vez más se vuelve a despachar a los de la casa.
