El descenso del Real Zaragoza a Primera RFEF ha provocado una oleada de reacciones dentro y fuera del club. En las horas posteriores al golpe, numerosos exjugadores blanquillos, futbolistas con pasado reciente en la entidad y varios clubes quisieron mandar mensajes de ánimo a una afición devastada por la pérdida del fútbol profesional.
Uno de los mensajes más sentidos fue el de Borja Iglesias, cuya conexión emocional con Zaragoza sigue intacta. El delantero escribió: “Hoy es un día duro y desde la distancia os mando toda mi fuerza y apoyo”, antes de dejar una frase de enorme carga sentimental: “El Borja que existe hoy sería inimaginable si no nos hubiésemos cruzado”. El compostelano, que explotó como goleador en La Romareda durante la temporada 2017-18, volvió a retratar el cariño que sigue teniendo al zaragocismo.
También se acordó del club Kervin Arriaga, que defendió la camiseta zaragocista en 2025, al asegurar: “Sé que pronto volverán a donde merecen estar” y recordar el lema más repetido entre la afición: “Zaragoza nunca se rinde”. En la misma línea se expresó Marc Aguado, futbolista formado en la cantera blanquilla, con un mensaje breve pero directo: “Siempre Real Zaragoza. Estoy seguro que más pronto que tarde volveréis al sitio donde merecéis”.
Otro gesto muy significativo fue el de Adrián Liso, canterano del club y una de las caras recientes de la Ciudad Deportiva, que resumió el sentimiento de muchos con un escueto pero potente: “Hoy, mañana y siempre. Volveremos”. También Iván Azón, otro producto de la cantera zaragocista, trasladó su apoyo con un claro “Mucho ánimo zaragocistas. Volveremos pronto”.
Entre los exblanquillos que se sumaron a la cadena de apoyo también aparecen Fran Gámez, Jair Amador, Gaëtan Poussin, Alejandro Francés, Diego Rico, Víctor Mollejo, Mathieu Peybernes, Manu Lanzarote, Luis López, Eguaras y el propio Santiago Mouriño, todos ellos vinculados de una u otra manera al Real Zaragoza en los últimos años. Sus mensajes, aunque distintos en el tono, compartían una misma idea: el club ha caído, pero no ha perdido su identidad.
Especialmente emotiva fue también la reflexión de José Manuel Fernández, que escribió: “Sé cómo podéis sentiros hoy, porque yo también lo he sentido en mis propias carnes vistiendo la camiseta de nuestro equipo”, para rematar después con otra frase muy reconocible en el entorno blanquillo: “Zaragoza nunca se rinde”. Su publicación apelaba a la memoria, al orgullo y a la obligación moral de levantarse otra vez.
En el plano institucional, el CD Ebro dejó uno de los mensajes más bonitos al señalar que “hay heridas que solo el fútbol puede explicar” y recordar que “caer no borra la historia, ni el orgullo, ni el sentimiento de un club gigante”. Desde la UD Las Palmas, rival del partido que certificó el descenso, también quisieron tener un gesto de elegancia al subrayar que “hay resultados que van más allá de un partido” y mandar “mucho ánimo a toda la familia zaragocista”. El Real Valladolid, por su parte, optó por la sobriedad con un simple pero sentido “Mucho ánimo desde Pucela”.
Todas estas reacciones dibujan una realidad evidente: el golpe ha sido durísimo, pero el Real Zaragoza sigue despertando respeto, memoria y afecto en mucha gente del fútbol. Exjugadores, canteranos, futbolistas que encontraron en Zaragoza un punto de inflexión en su carrera y clubes rivales coincidieron en el mismo mensaje. El club ha caído, sí, pero nadie lo da por enterrado. El dolor es enorme, pero también lo es la convicción de que tarde o temprano el escudo del león volverá a donde su historia le obliga.






