Escribe Ketty Garat en “Todos los hombres de Sánchez” que nadie en el PSOE sabe identificar al autor intelectual de la moción de censura contra Mariano Rajoy. Sin embargo, unos párrafos más adelante dice que a Pedro Sánchez se le activa la tecla de la moción la mañana del día 24 de mayo de 2018 cuando recibe la filtración de que la sentencia de la Gürtel es inminente. Efectivamente, la noticia salta esa misma mañana a los medios. Es un auténtico bombazo informativo y la maquinaria del PSOE se pone en marcha. La moción se redacta esa noche por Margarita Robles y se presenta a la mañana siguiente, 25 de mayo. Así pues, el detonante fue la Gürtel. ¿Pero fue una decisión improvisada? ¿Fue la corrupción el motivo real?
Cuenta Garat que el más reticente fue entonces Iván Redondo, aunque, curiosamente, quince días más tarde aparecía en los medios como el autor intelectual de la moción. Un “vendehúmos” del que se recelaba, así era visto Redondo en el PSOE, recién incorporado al equipo de Sánchez, después de haber trabajado al servicio de José Antonio Monago, del PP, durante su presidencia de la Junta de Extremadura. Aún hoy, en artículos y entrevistas de junio de este mismo año, Redondo ha dicho frases como “la moción que yo dirigí hace ocho años”. Pero no merece crédito. Parece que su misión aquellos días fue, junto con Bolaños, la preparación de la estructura de Gobierno, en el que él sería el jefe del gabinete de Presidencia.
Es importante resaltar que la moción de censura se debatió y votó exactamente una semana más tarde, un tiempo que parece claramente insuficiente para negociar todos los apoyos que finalmente recabó. Declaraciones más recientes apuntan a que esas negociaciones con los partidos nacionalistas (casi todos ellos declaradamente secesionistas en esas fechas, después de haber protagonizado el ‘procés’) llevaban ya un tiempo en marcha. Y es dudoso que el tema central de esas conversaciones fuera la corrupción del PP, o habremos de admitir que su sensibilidad entonces ante ella no es la misma que la de ahora ante la del PSOE.
En una reciente intervención en el Congreso (junio de 2026), Gabriel Rufián hizo estas declaraciones: “Yo negocié durante semanas con José Luis Ábalos la primera investidura del presidente Sánchez. Su palabra era la palabra de Dios y Dios era Pedro Sánchez.” El contexto era la moción de censura de 2018, que fue el mecanismo que permitió esa investidura. Durante semanas, dijo.
Por otro lado, Cerdán, a través de un tal Joseba, hijo del chófer de Xavier Arzallus, y con quien tenía una amistad íntima, negoció con el PNV y con EH Bildu. Este Joseba resultó ser, lo hemos sabido con el paso del tiempo, Joseba Antxon Alonso Egurrola, socio de Santos Cerdán y dueño del 55 por ciento de Servinavar, que ha obtenido en los últimos años adjudicaciones millonarias del gobierno navarro. En esa época también estaba en Navarra Koldo García. Una de las promesas de Sánchez fue que si prosperaba la moción de censura convocaría elecciones “cuanto antes”. Sin embargo, una de las condiciones del pacto con el PNV fue que se retrasaran, y efectivamente las elecciones se celebraron el 28 de abril del año siguiente, once meses más tarde, después de que no consiguiera aprobar los presupuestos. Por declaraciones posteriores de Otegi hemos sabido que éste ya tenía contactos con Cerdán desde 2016, por lo que no debió ser difícil alcanzar un pacto secreto, posiblemente ya alcanzado antes, aunque se escenificó su exclusión de las rondas negociadoras de aquella semana frenética. Las excarcelaciones anticipadas de etarras, incumpliendo las previsiones de la Ley General Penitenciaria, parecen ser una parte fundamental de aquel acuerdo secreto.
Con el PdeCAT, luego rebautizado como Junts, no hubo un pacto concreto, al menos conocido, salvo una inconcreta promesa de diálogo. Es dudoso que la corrupción fuera el tema central de aquellas conversaciones. En investiduras posteriores sí se ha conocido el pacto explícito que ha desembocado en la Ley de Amnistía.
Conocemos muchas de las cosas sucedidas en España desde entonces, pero es seguro que no todas, a la vista de las revelaciones que están surgiendo. No todo lo pactado entonces, ni luego, ha sido honorable o decoroso. Por eso, entre otras cosas, siguen siendo secretos los pactos alcanzados con Otegi y quizás la totalidad de lo pactado con otros interlocutores. ¿Plurinacionalidad quizás?
Resulta desolador comprobar retrospectivamente la altura intelectual y moral de quienes negociaron entonces el futuro de España. Pero el desenlace de la aventura iniciada entonces se está produciendo ahora. Veremos cómo acaba. Los dos negociadores principales se encuentran el uno en la cárcel, Ábalos, con 24 años por delante, y el otro, Cerdán, ya ha pasado en ella cinco meses y tiene muchas posibilidades de volver. ¿Quiénes más les acompañarán?
Julio Calvo Iglesias
Exconcejal del Ayuntamiento de Zaragoza






