David Navarro compareció en la previa del duelo ante el Ceuta con un mensaje de máxima tensión competitiva, optimismo moderado con varios jugadores tocados y una idea muy clara: el Real Zaragoza debe vivir cada partido como una última bala. El técnico blanquillo insistió en que el equipo está preparado mentalmente para afrontar otro encuentro límite y dejó claro que no quiere excusas, sino respuesta.
Una de las principales cuestiones de la comparecencia fue el estado físico de varios futbolistas importantes. El entrenador explicó que las sensaciones son positivas con varios nombres propios que arrastraban molestias. “A falta de un entrenamiento las sensaciones son buenas”, afirmó sobre Francho, Keidi, Robert, Guti y también sobre Saidou, que acabó el último encuentro con alguna molestia. En el caso de Álex Gómez, reconoció que sufrió una sensación extraña en la última jugada del entrenamiento, aunque sin excesiva alarma: “No parece que sea mucha cosa”.
Navarro evitó confirmar titulares, pero sí explicó su criterio para decidir el once. “No va a ser coger a los que creemos que estén mejor y colocarlos como podamos, sino cómo podemos ganar, quiénes son los adecuados para ello, y dentro de los adecuados, quiénes son los que están mejor”, señaló. Su idea, por tanto, no es solo alinear a los más sanos, sino a los que mejor encajen en el plan de partido.
Sobre el análisis del tropiezo en Córdoba, el entrenador quiso aclarar que no ha modificado su pensamiento futbolístico. Recordó que su comentario posterior al partido fue “una reflexión, no una conclusión definitiva” y subrayó que el equipo no puede salir a especular. “Sigo pensando… que lo que nos ha ido bien tiene que seguir bien”, dijo. Y fue todavía más contundente: “El equipo no está en situación de salir a especular. El equipo, tenemos que salir a jugar cada día una final e intentar ganarla”.
Eso sí, admitió que el partido de Córdoba no se ejecutó como estaba previsto y que las bajas condicionaron mucho tanto la alineación como el desarrollo posterior. “El planteamiento era ir a por ellos de una forma más atrevida, pero no se ejecutó como teníamos previsto”, reconoció. A partir de ahí, el Zaragoza se fue adaptando a un guion que le empujó hacia atrás, en parte porque “no nos duraba la pelota después de cada situación de ataque largo del Córdoba”.
Uno de los mensajes más llamativos de la rueda de prensa fue el que dedicó a la llamada “actitud”, un concepto que quiso definir con precisión tras lo ocurrido en Córdoba. “Actitud no es solo correr. Actitud es todo lo que no es aptitud”, explicó. Para David Navarro, ahí entran factores como “concentración, ganas, coraje” o la capacidad de no dejarse vencer por la responsabilidad y el miedo. A su juicio, en Córdoba el equipo sufrió una especie de bloqueo: “A lo mejor, esperábamos un partido que se desarrollara de otra forma y nos sorprendió. Y nos costó”.
También analizó con detalle el problema del balón parado, especialmente tras los últimos goles encajados. Recordó que desde su llegada el equipo había estado fuerte en esa faceta y que hasta hace poco apenas sufría remates. “Hasta ahora, desde que nosotros entramos, no habíamos encajado. De hecho, ni sufríamos remates”, apuntó. Sobre los goles recientes, señaló que más que un despiste hubo una falta de contundencia en el duelo. “Tenemos que mejorar en el aspecto de hacer una pequeña carga, un pequeño desequilibrio, algo”, explicó. En ataque, en cambio, reconoció que la producción está siendo muy pobre: “Estamos produciendo cero”, por lo que anunció cambios y matices en las jugadas ensayadas.
Navarro no rehuyó la presión clasificatoria. Al contrario: aseguró que vive cada jornada como si fuera definitiva desde su llegada al banquillo. “Siento que es la última bala desde el día de Cádiz. Y así vamos a cada partido. Como si fuera la última bala”, afirmó. Por eso rechaza distraerse con cuentas globales o con las oportunidades que dejan escapar otros rivales. “No nos podemos dispersar. Todo el foco en el qué y sobre todo en el cómo”, insistió. El objetivo inmediato solo tiene un nombre: “¿Qué queremos? Ganar al Ceuta. ¿Qué necesitamos? Ganar al Ceuta”.
Sobre el rival, lanzó una advertencia muy seria. No compra en absoluto la idea de que el Ceuta llega relajado o sin nada en juego. “Si pensamos que no se juega nada le estamos poniendo a un lobo la piel de cordero. Y viene un lobo”, resumió. Destacó su valentía, su capacidad ofensiva y el hecho de que, en el fútbol actual, incluso los equipos sin grandes objetivos clasificatorios compiten por contratos y futuro. “Es un equipo bonito de ver”, dijo, y anticipó que exigirá mucho al Zaragoza.
En el plano emocional, el técnico dejó una de las reflexiones más expresivas de su intervención. Para explicar la diferencia entre sentirse cansado y estar realmente cansado, utilizó una metáfora doméstica: la de alguien agotado tras una larga jornada que, al escuchar un grito de fuego en casa, reacciona de inmediato con una energía enorme. “Nos hemos podido sentir cansados pero no estamos cansados”, concluyó. A partir de ahí, apeló al coraje como factor diferencial. “Hay mucha gente en la vida con talento y con inteligencia y con habilidades. La diferencia la marca lo intangible: el coraje”.
Ese discurso desembocó en un cierre encendido, casi arenga, en el que dejó claro el estado de ánimo del vestuario y del cuerpo técnico. “El equipo está en plenitud y yo estoy en plenitud y el cuerpo técnico está en plenitud y todos estamos en plenitud”, repitió. Y enlazó esa energía con el regreso al Ibercaja Estadio: “Ha sido entrar hoy otra vez y entro y digo: mi casa. Hay que defenderlo”.
Por último, David Navarro abrió la puerta a varios dibujos distintos gracias a la recuperación de efectivos. Explicó que el regreso de centrocampistas le permite pensar en más alternativas, desde el doble punta hasta un rombo o incluso un sistema con carriles. “El equipo se abre a varias alternativas”, aseguró. Aunque no desveló el plan definitivo, dejó claro que la decisión se tomará desde el convencimiento: “Si tomamos una decisión será convencidos de ella”.
Con todo, la comparecencia dejó una idea dominante: el Zaragoza llega a esta nueva final con exigencia máxima, más opciones tácticas y un mensaje emocional muy claro. No es momento de hablar más. Como dijo el propio Navarro, “no es momento ya de hablar… es momento de hacer”.



