AMB Impulsa inaugura su sede en TechnoPark y apuesta por el talento local en Bajo Aragón

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La empresa AMB Electrónica de Brescia ha inaugurado su nueva sede en TechnoPark MotorLand bajo la marca AMB Impulsa. Este evento, que tuvo lugar el jueves, contó con la presencia de Mar Paños, directora general de Industria, Competitividad, Innovación y Transformación Digital Empresarial. Durante la inauguración, Paños subrayó que AMB Impulsa es un claro ejemplo de cómo la innovación y el talento pueden generar oportunidades en el medio rural de Aragón.

**Ampliación de instalaciones y compromiso con el empleo local**

La nueva sede, ubicada junto al Edificio 2WTC, tiene como objetivo mejorar las capacidades operativas de la empresa y facilitar su crecimiento. Con este traslado, AMB Impulsa centraliza su actividad y traslada a sus 17 trabajadores, todos procedentes del Bajo Aragón, reafirmando su compromiso con el talento local. La inauguración se celebró con una jornada de puertas abiertas para clientes, instituciones y empresas del sector tecnológico e industrial, donde se presentaron los orígenes y la evolución de la compañía a lo largo de más de 25 años.

La empresa también presentó su nueva unidad técnica de pruebas, que ha requerido una inversión de 163.175 euros, con una ayuda de 81.587,50 euros del Fondo de Transición Justa. Este espacio está destinado al desarrollo y validación de sistemas avanzados de robótica industrial y automatización. Además, se mostró un prototipo del proyecto REDOL, que busca transformar entornos industriales en ecosistemas más sostenibles.

**Inversión y crecimiento en el Parque Tecnológico**

La nueva sede de AMB Impulsa es resultado de un acuerdo con TechnoPark MotorLand para adquirir una parcela de 2.000 metros cuadrados. La inversión total en este proyecto ha sido de 843.984,95 euros, con un apoyo de 337.595,98 euros del Fondo de Transición Justa. La instalación ha permitido triplicar el espacio disponible en comparación con su anterior ubicación, lo que abre nuevas posibilidades de crecimiento y consolidación de empleo cualificado en la Comunidad Autónoma de Aragón.

Con más de 25 años de experiencia, AMB Impulsa se ha posicionado como un referente en el diseño y fabricación de soluciones tecnológicas para la industria manufacturera. Su presencia en TechnoPark contribuye al desarrollo de un ecosistema empresarial enfocado en la tecnología, la sostenibilidad y la competitividad industrial en Aragón.

Zaragoza acoge el XI Encuentro de la Red Española de Empresas Saludables con más de 200 participantes

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Zaragoza ha sido la sede del XI Encuentro Abierto de la Red Española de Empresas Saludables, un evento que se ha celebrado por primera vez en la capital aragonesa. Este encuentro, que cuenta con 13 años de trayectoria, ha reunido a más de 200 personas interesadas en el intercambio de conocimientos y experiencias sobre la promoción de la salud en el ámbito laboral.

**Éxito de participación en la Comunidad Autónoma de Aragón**

Jesús Divassón, director general de Trabajo, ha destacado la significativa afluencia de público de toda España, lo que considera un éxito para la comunidad. Divassón también ha señalado que el plazo de inscripción para unirse a la Red Aragonesa ha finalizado, y se espera que este año se superen las cien empresas adheridas, tras cerrar 2025 con 97 compañías.

El evento ha sido descrito como un espacio institucional que fomenta el intercambio de experiencias y el aprendizaje mutuo, alineándose con los principios del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo y de la Red Española de Empresas Saludables (REES).

**Reconocimientos a buenas prácticas en salud laboral**

Durante el encuentro, se llevaron a cabo diversas entregas de premios a empresas y organizaciones que han destacado por sus buenas prácticas en la promoción de la salud en el trabajo. La Agencia Tributaria de Madrid recibió el primer premio a la Mejor Acción en Promoción de la Salud Cardiovascular, mientras que Robert Bosch España fue reconocida por la Mejor Acción en Promoción de la Salud Mental. Accenture obtuvo el premio a la Mejor Acción en Trabajo Inclusivo. Además, tres empresas aragonesas, BSH, Fersa Bearings y Aniento Fisioterapia y Bienestar, fueron galardonadas por sus destacadas iniciativas en este ámbito.

Moción de censura, ¿sí?, ¿no?

Estos días se cumplen ocho años de la moción de censura que alzó a Sánchez a la presidencia del Gobierno. Recordemos que el motivo esgrimido para justificarla fue la regeneración de la vida pública a raíz de la reciente sentencia, entonces, del caso Gürtel. En ella aparecía probada la existencia de una caja B en el PP y la manipulación de contrataciones públicas, con sobornos a cambio de adjudicaciones, además de la sospecha de que Rajoy no había sido veraz en su testimonio. Pero si después de los ocho años trascurridos alguien cree que el apoyo de los partidos nacionalistas a la moción de censura que tumbó a Rajoy tuvo algo que ver con la lucha contra la corrupción es de una ingenuidad enternecedora. El famoso discurso de Ábalos fue una magnífica representación teatral, sólo eso; fue absoluta y radicalmente falso, no por la calaña del personaje, que ya venía corrupto de casa, sino porque no era otra cosa que un velo con el que ocultar los verdaderos motivos de los apoyos que se habían comprado y el precio a pagar por ellos. Aquel discurso hubiera sido falso aunque lo hubiera pronunciado cualquier otro. Hoy creo que está meridianamente claro que la moción de censura tuvo su origen en la negociación, que seguramente se remontaba incluso a meses antes de que se conociera la sentencia -que se aprovechó como detonante-, y cuya dirección se ha atribuido recientemente Iván Redondo y en la que otros sugieren que pudo intervenir Zapatero. En esos pactos se acordó una enmienda a la totalidad del programa electoral socialista y de las promesas de Sánchez: indultos y amnistía para unos, excarcelación de etarras para otros, y más competencias, condonación de la deuda, financiación privilegiada, plurinacionalidad… Esas cosas que hemos visto y otras que veremos. A los interlocutores de aquellas negociaciones tuvo que revelárseles entonces la verdadera naturaleza de Sánchez y el valor de su palabra. Había prometido en campaña unas cosas cuyo incumplimiento, uno tras otro, les estaba vendiendo ahora. Y se lo compraron, claro. Y desde ese día Sánchez ha estado en sus manos, porque nunca ha ganado las elecciones y necesita hasta el último voto de sus socios de investidura: si no hubiera indultado a los golpistas, si no estuviera excarcelando etarras, ya no sería presidente. ¿Son muy diferentes los escándalos que hoy están surgiendo de aquellos del PP? No, son incluso peores. Y sin embargo los nacionalistas, y ya no digamos Sumar, callan, hacen algún mohín de disgusto y fijan un curioso límite moral: la financiación irregular del PSOE si llegara a demostrarse. ¿No son corrupción, gravísima además, los casos que se van conociendo? Sí, pero no son suficientes. ¿Por qué? Porque los acuerdos alcanzados con Pedro Sánchez son otros, siguen vivos, les están resultando extraordinariamente rentables y no se van a malograr por estas cuestiones. Miriam Nogueras lo resumió de forma inapelable: “Vamos a sacar todo lo que podamos para los catalanes. Este país no nos importa.” Isabel Díaz Ayuso ha expresado su certeza de que los nacionalistas vascos y catalanes no van a dejar caer a Sánchez ni van a apoyar, por tanto, una moción de censura contra él. La cito literalmente: “Los socios buscan siempre nuevas excusas para no confesar que no romperán porque cada día van soltando a presos terroristas; van adquiriendo competencias que son impropias para crear naciones paralegales; van ganando dinero en las empresas públicas y privadas que han colonizado para devolverse favores”. Comparto su opinión. La moción de censura no prosperaría en ningún caso. Felipe González, con esa astucia que siempre le caracterizó, la ha desaconsejado a raíz de la reciente imputación de Zapatero. No hay que desviar la atención con otras cosas, ha dicho: que se hable de esto. ¿Podrá contar con los apoyos nacionalistas un Gobierno que necesariamente, parece, a raíz de los últimos resultados electorales y de todas las encuestas, habrá de ser de coalición entre PP y VOX? Categóricamente, no. Un futuro gobierno tendría que ser una enmienda a la totalidad del de Sánchez y de todas sus concesiones a los nacionalistas. No podrá contar con ellos. Al revés, los tendrá enfrente.

Julio Calvo Iglesias

Exconcejal del Ayuntamiento de Zaragoza

La protesta ya no puede ser simbólica

El zaragocismo ha entrado en una fase extraña, casi agotada, en la que conviven el duelo, la vergüenza y una necesidad evidente de hacer algo antes de que se baje el telón del todo. La cuestión ya no es si hay enfado. Lo hay, y muchísimo. La cuestión es cómo convertir ese enfado en una protesta útil, una que no sirva solo para desahogarse durante un rato, sino para señalar de verdad a quienes han permitido que el Real Zaragoza se despeñe hasta salir del fútbol profesional.

Porque a estas alturas conviene dejar una cosa clara: ni los papelitos, ni el ruido habitual, ni la bronca de estadio parecen inquietar demasiado a los propietarios. Esa fase ya está superada. El club ha descendido, la camiseta está manchada y la sensación general es de hartazgo absoluto. El problema no es que falte indignación; el problema es que esa indignación corre el riesgo de dispersarse en gestos previsibles, de escaso recorrido, que quizá alivien al aficionado durante unos minutos pero no provoquen ninguna consecuencia real.

Por eso la reflexión importante no es qué protesta puede tener más eco en redes sociales o más visibilidad nacional, sino cuál puede hacer daño de verdad donde más puede doler. Y ahí aparece una idea incómoda, pero cada vez más evidente: si se quiere que algo tenga impacto, hay que señalar también a los políticos. No como una exoneración de la propiedad, sino como ampliación del foco. Porque en todo lo relacionado con el Real Zaragoza se ha instalado durante demasiado tiempo una red de complicidades, permisividad e intereses cruzados que va mucho más allá del césped. Si la presión solo cae sobre los de siempre, probablemente no pase nada. Si alcanza también a quienes desde las instituciones han acompañado, tolerado o blanqueado esta deriva, quizá entonces sí empiece a removerse algo.

El debate sobre cómo protestar demuestra, además, el estado emocional del zaragocismo. Hay quien plantea no entrar al campo. Hay quien prefiere protestar dentro. Hay quien cree que un estadio vacío ya no impresiona como antes. Hay quien apuesta por acciones más visuales, más originales, más pensadas para generar una imagen potente que pueda salir de Zaragoza y hacer ruido fuera. Todo eso forma parte de la discusión lógica de una afición herida, pero hay una idea que sobresale por encima del resto: la protesta solo tendrá recorrido si deja de ser rutina y se convierte en un mensaje incómodo para quienes todavía conservan margen de maniobra.

Porque otro de los grandes males del club es la capacidad casi infinita que tiene su entorno dirigente para seguir proyectando sin ejecutar. Todo se presenta como futuro, como plan, como reconstrucción, como reordenación, como gran hoja de ruta. Pero luego nunca llega el momento de hacer. Ahí encaja perfectamente la famosa autoentrevista de Jorge Mas, otro ejemplo de esa forma de comunicar que pretende parecer cercana, transparente y contundente, cuando en realidad transmite justo lo contrario: distancia, impostura y continuismo. La sensación que deja no es de liderazgo, sino de artificio. No da la cara quien responde por escrito a preguntas escogidas por su propio club. No asume responsabilidades quien anuncia movimientos accionariales mientras evita concretar las decisiones inmediatas que todo el zaragocismo está esperando.

De hecho, lo más inquietante del mensaje de la propiedad no es ya su retórica gastada, sino el aroma a continuidad que desprende todo. Se habla de más poder para los mismos, de más acciones para quienes ya estaban, de nuevos equilibrios accionariales que no necesariamente garantizan una mejora en la gestión. Y mientras tanto, sigue sin ponerse negro sobre blanco lo esencial: quién sale, quién entra, quién va a mandar de verdad y quién va a asumir las decisiones deportivas que han destruido al equipo. Porque si algo ha quedado claro es que el principal cáncer del Zaragoza ha estado en la cúpula que decidía sobre entrenadores, directores deportivos y rumbo futbolístico. Y si eso no cambia de raíz, lo demás será maquillaje.

La llegada de Ibai Gómez al banquillo, impulsada ya sí por un director deportivo que parece tener las llaves del área deportiva, abre una ventana distinta. No una garantía, pero sí una diferencia respecto a los últimos años: por primera vez en mucho tiempo, el entrenador parece responder a una idea de club y no a un parche improvisado o a una ocurrencia de despacho. Eso no asegura nada, pero al menos rompe una dinámica grotesca en la que casi nunca coincidían el proyecto, el banquillo y la planificación. El problema es que esa pequeña esperanza convive con una desconfianza gigantesca hacia todo lo demás. Y esa desconfianza está más que justificada.

Por eso el último partido no debería vivirse como un simple trámite ni como un ejercicio de folclore de la indignación. Tampoco como una competición por ver quién hace el gesto más llamativo. Debería ser la ocasión para mandar un mensaje claro: el zaragocismo no está dormido, pero tampoco está dispuesto a seguir siendo utilizado como decorado emocional mientras otros improvisan, prometen y se reparten el club. Protestar por protestar ya no basta. El desafío está en protestar con inteligencia, con foco y con la suficiente claridad como para que, esta vez sí, el golpe llegue donde tiene que llegar.

Más acciones, más Forcén, más de lo mismo

Si algo ha dejado claro el mensaje de Jorge Mas es que no ha entendido la raíz del rechazo que genera esta propiedad. O quizá sí la ha entendido, pero ha decidido ignorarla. Porque anunciar, en mitad del derrumbe, que él y Juan Forcén van a incrementar su peso accionarial no tranquiliza a nadie. Al contrario: agrava la angustia.

La afición del Real Zaragoza no está pidiendo más de los mismos. No está reclamando continuidad. No está deseando que el control se concentre todavía más en quienes han conducido al club a Primera RFEF. Si de verdad alguien pensó que ese anuncio iba a ser interpretado como una muestra de compromiso, es que vive en una realidad paralela. O en un despacho demasiado lejos de Zaragoza.

El problema de fondo es que esta propiedad sigue insistiendo en el mismo discurso que hace cuatro años. Las mismas palabras, las mismas promesas, las mismas apelaciones a la cantera, a la ciudad deportiva, al futuro, a la estabilidad, a un proyecto que siempre está por llegar. Todo es inminente y nada sucede. Todo se proyecta y nada se materializa. Todo parece un prólogo eterno. Mientras tanto, el club ha ido cayendo peldaño a peldaño hasta salir del fútbol profesional.

Por eso la referencia a un posible capital aragonés suena más a cortina de humo que a apertura real. Porque a estas alturas ya nadie se cree el cuento de incorporar gente de aquí para reforzar el vínculo con el entorno si el poder efectivo sigue en las mismas manos. Meter a alguien con un porcentaje decorativo no cambia nada. Sería otro truco de escaparate, otro maquillaje de zaragocismo para tapar una estructura que seguiría siendo idéntica. Y el Real Zaragoza ya no necesita cosmética. Necesita cirugía.

El problema no es solo quién manda, sino cómo manda. Durante años se han tomado decisiones deportivas calamitosas desde arriba. Directores generales sin peso real, directores deportivos fallidos, entrenadores equivocados, mercados desastrosos, una incapacidad absoluta para detectar el rumbo del equipo y corregirlo a tiempo. El resultado no es una mala temporada. Es una degradación continuada. Por eso cuesta tanto escuchar ahora hablar de compromiso, de visión y de futuro.

La figura de Juan Forcén simboliza como pocas esa desconfianza. Su mera cercanía al club nunca ha sido inocua, y que hoy siga apareciendo como pieza central del nuevo reparto accionarial debería encender todas las alarmas. Si tras un descenso histórico la respuesta es más control de Mas y más Forcén, entonces no hay regeneración. Hay blindaje. Y eso es exactamente lo que temía buena parte del zaragocismo.

Lo más inquietante es el continuismo. Ese olor a que puede cambiar algún nombre, algún porcentaje, algún organigrama superficial, pero no el núcleo del problema. Como si el Real Zaragoza siguiera atrapado en un bucle en el que todo se mueve para que nada cambie. Y en el fútbol, cuando no cambias a tiempo, te acaba arrastrando la inercia. Eso es exactamente lo que ha ocurrido.

El club no necesita más participación de los responsables del hundimiento. Necesita menos. No necesita más relatos sobre inversión y compromiso. Necesita una ruptura real con la cadena de decisiones que lo ha traído hasta aquí. No necesita adornos aragonesistas de última hora. Necesita autoridad, competencia y verdad.

Porque lo insoportable no es solo haber caído. Lo insoportable es sospechar que, incluso después de caer, pretenden convencernos de que la solución pasa por dar todavía más poder a quienes cavaron el agujero.

Aragón celebrará el bicentenario de Goya con reconocimiento especial en la Comisión Nacional

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La vicepresidenta y consejera de Presidencia, Justicia y Cultura, Mar Vaquero, ha manifestado la satisfacción del Gobierno de Aragón por la atención a sus solicitudes respecto al bicentenario del fallecimiento de Francisco de Goya. Este evento ha sido declarado acontecimiento de excepcional interés público, tal como había solicitado la Comunidad Autónoma.

Colaboración entre el Gobierno de Aragón y el Ministerio de Cultura

Vaquero destacó que el presidente de Aragón, Jorge Azcón, envió una carta al presidente del Gobierno de España en marzo, sugiriendo que la Presidencia de Honor de la futura Comisión Nacional recaiga en Sus Majestades los Reyes. Además, solicitó que Aragón ocupe una de las vicepresidencias de la comisión y que la primera reunión se realice en Zaragoza, ciudad con la que Goya tuvo un fuerte vínculo.

La vicepresidenta subrayó la importancia de que se reconozca la capitalidad aragonesa en la celebración del bicentenario, resaltando que los actos no solo destacarán la figura de Goya como artista, sino también su identidad como aragonés.

Acto conjunto para presentar el Bicentenario

Este jueves, el Gobierno de Aragón y el Ministerio de Cultura llevarán a cabo un acto de presentación del Bicentenario en la Cartuja de Aula Dei. Este evento marcará la primera colaboración entre ambas entidades en torno a esta efeméride, preparando el terreno para la constitución y la primera reunión de la Comisión Nacional, que se encargará de coordinar las actividades relacionadas con la celebración.

El Real Zaragoza-Málaga, declarado de alto riesgo en el adiós blanquillo a Segunda

La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha declarado de alto riesgo el partido entre el Real Zaragoza y el Málaga CF, previsto en Zaragoza para el 31 de mayo de 2026. La medida se adopta, según la nota oficial, tras analizar los informes de seguridad, los antecedentes de los encuentros y la previsión de desplazamiento de aficionados.

La resolución obliga a activar un dispositivo reforzado en torno al encuentro. Entre las medidas previstas figuran restricciones adicionales en la venta de entradas, un control más estricto sobre la afición visitante desplazada, la delimitación de espacios seguros para los seguidores del Málaga y un refuerzo de los accesos al estadio. Además, las fuerzas de seguridad incrementarán su despliegue preventivo y la vigilancia de las hinchadas en coordinación con los distintos operadores implicados en la organización del partido.

El anuncio llega en un contexto especialmente sensible para el zaragocismo. El Real Zaragoza afronta este duelo como su último partido en Segunda División después de consumar su descenso a Primera RFEF, una caída que pone fin a trece temporadas consecutivas en la categoría de plata. El propio club presenta este encuentro ante el Málaga como la jornada 42 de LaLiga Hypermotion, con el equipo aragonés situado en 36 puntos tras 41 partidos.

También hay una discrepancia horaria entre fuentes oficiales. Mientras la nota del Consejo Superior de Deportes sitúa el partido a las 21.00 horas, la web oficial del Real Zaragoza lo mantiene anunciado a las 18.30 en el estadio modular.

Más allá del horario definitivo, la declaración de alto riesgo añade un componente extra a un cierre de temporada ya cargado de tensión. El Zaragoza no despedirá la Segunda por un ascenso ni por una celebración, sino en medio de un descenso histórico y con un dispositivo de seguridad reforzado para uno de los partidos más delicados del curso.

El blindaje por escrito de Jorge Mas

La entrevista de Jorge Mas no fue una comparecencia. No fue una rueda de prensa. No fue un vídeo. No fue un viaje a Zaragoza para mirar a los ojos a una afición devastada. Fue un texto. Un texto publicado por el propsio club, sin repreguntas, sin tensión, sin posibilidad de incomodidad. Y eso, en el día después de un descenso histórico, ya lo dice casi todo.

Porque cuando una institución se derrumba, el máximo responsable no puede limitarse a emitir una versión controlada de sí mismo. Tiene que dar la cara. De verdad. Con presencia física. Con preguntas de periodistas. Con silencios incómodos. Con la obligación de responder también a lo que no quiere responder. Lo demás no es valentía institucional. Es un parapeto.

Jorge Mas asegura que son “días muy duros para todos los zaragocistas”, agradece a la afición porque “han sido los que realmente han estado a la altura del escudo en todo momento” y admite que “no hemos estado a la altura de lo que representa el Real Zaragoza”. Bien. Son frases correctas. Incluso necesarias. El problema es que llegan en el formato más cómodo posible para quien las pronuncia. Y eso les resta casi toda su fuerza.

No comparecer en Zaragoza, ni siquiera hacerlo en vídeo, transmite una idea muy concreta: se quiere controlar el mensaje, no asumir el desgaste. Se quiere hablar, pero sin exponerse. Se quiere intervenir, pero en un terreno completamente esterilizado. Y eso, después de mandar al Real Zaragoza fuera del fútbol profesional, resulta insuficiente. Más que insuficiente: ofensivo.

Porque la pregunta de fondo no es solo qué dice Jorge Mas, sino por qué lo dice así. ¿Por qué una entrevista escrita en medios oficiales del club? La respuesta parece bastante evidente: para evitar preguntas reales. Para no tener que escuchar por qué ha tardado tanto en reaccionar la propiedad. Para no tener que explicar su ausencia física durante tantos momentos decisivos. Para no responder sobre Juan Forcén, sobre Fernando López, sobre Mariano Aguilar, sobre las decisiones deportivas que han conducido al abismo. Para no aclarar qué errores concretos se cometieron ni quién los cometió. Para no someterse al mínimo examen público que exige una tragedia deportiva de este calibre.

En la entrevista, Mas promete que habrá “cambios muy importantes y profundos”, anuncia decisiones relevantes en el Consejo del 2 de junio y sostiene que “no podemos repetir errores del pasado”. También afirma que “en el nuevo proyecto solo caben futbolistas con hambre, con mentalidad fuerte y preparados para competir bajo presión”. Todo eso suena bien. El problema es que, a estas alturas, ya no basta con sonar bien. El zaragocismo no necesita literatura corporativa. Necesita hechos, nombres, responsabilidades y un plan creíble.

También insiste en que “la estabilidad, la solvencia y la viabilidad del Real Zaragoza no están en cuestión” y remarca que “tanto Juan Forcén como yo vamos a incrementar nuestra participación accionarial”. Y ahí aparece otra de las claves del problema. En una ciudad y en una afición que ya desconfían profundamente de quienes han pilotado este hundimiento, insistir en más presencia de los mismos no suena precisamente a regeneración. Suena, más bien, a blindaje.

La entrevista deja una sensación muy clara: Jorge Mas ha querido aparecer, pero no exponerse. Ha querido estar, pero sin estar del todo. Ha querido marcar relato, pero no asumir el vértigo de un diálogo real. Y en un momento como este, eso no es suficiente para reconstruir nada.

El Real Zaragoza acaba de consumar uno de los mayores desastres de su historia. La ciudad merecía un presidente presente. La afición merecía una comparecencia de verdad. Los periodistas merecían poder preguntar. Y el club merecía algo más que una declaración filtrada por su propio canal oficial.

Lo que se ha publicado no es una entrevista valiente. Es una pieza de autoprotección. Y eso, hoy, retrata casi tanto como el descenso.

Jorge Mas anuncia cambios “muy importantes” en el Real Zaragoza tras el descenso a Primera RFEF

El presidente del Real Zaragoza, Jorge Mas, ha concedido una entrevista al club en la que analiza el descenso a Primera RFEF, asume errores en la gestión deportiva y anuncia cambios de calado en la estructura de la entidad. En un mensaje dirigido al zaragocismo tras el golpe deportivo sufrido en Las Palmas, Mas reconoce que el club no ha estado “a la altura de lo que representa el Real Zaragoza” y asegura que la respuesta debe ser inmediata.

Mas comenzó su intervención agradeciendo el papel de la afición, a la que sitúa por encima de todos en una temporada marcada por la decepción. “Quiero darle las gracias a la afición. Porque sinceramente han sido los que realmente han estado a la altura del escudo en todo momento”, afirmó, subrayando el respaldo del zaragocismo tanto en casa como a domicilio durante toda la campaña.

El máximo dirigente blanquillo admite que las decisiones tomadas no dieron resultado y que los cambios introducidos durante el curso no sirvieron para corregir la deriva del equipo. “No hemos estado a la altura de lo que representa el Real Zaragoza”, señaló, antes de insistir en que el momento exige menos palabras y más acierto en las decisiones futuras. En ese sentido, avanzó que el próximo 2 de junio se celebrará un Consejo de Administración en el que se adoptarán medidas relevantes para encarar la nueva etapa.

Sobre el nuevo proyecto deportivo, Jorge Mas remarca que el Zaragoza debe adaptarse a una categoría completamente distinta, en la que no bastará con el nombre del club. El presidente dejó claro que la idea pasa por formar un equipo con carácter competitivo y con una fuerte identificación con el escudo. “En el nuevo proyecto solo caben futbolistas con hambre, con mentalidad fuerte y preparados para competir bajo presión”, aseguró.

Mas también quiso enviar un mensaje de tranquilidad en el apartado económico. Pese a la evidente reducción de ingresos que supondrá competir en Primera RFEF, sostiene que la estabilidad del club no está comprometida. “La estabilidad, la solvencia y la viabilidad del Real Zaragoza no están en cuestión”, afirmó. Además, anunció una mayor implicación accionarial por parte de los actuales propietarios: “Tanto Juan Forcén como yo vamos a incrementar nuestra participación accionarial porque creemos profundamente en este proyecto y en el futuro del Real Zaragoza”.

En esa misma línea, explicó que su papel dentro del club ha evolucionado y que ahora tendrá una implicación más directa en la toma de decisiones y en el desarrollo del proyecto. También abrió la puerta a la entrada de empresarios aragoneses o personas vinculadas a Aragón, con el objetivo de reforzar la conexión entre la entidad y su entorno social.

Respecto al estadio, Mas fue rotundo al asegurar que el descenso no afectará al desarrollo del Ibercaja Romareda. Definió la futura infraestructura como un proyecto “estratégico” para el club, Zaragoza y Aragón, y defendió que el compromiso con esa obra sigue siendo total a pesar del duro revés deportivo.

Otro de los pilares que señaló fue la cantera. El presidente considera fundamental reforzar la estructura formativa y mejorar tanto la Ciudad Deportiva como las condiciones de trabajo de los jóvenes futbolistas. A su juicio, el futuro del Zaragoza debe asentarse en una base más moderna, exigente y conectada con la identidad del club.

Mas también reconoció que parte de la afición ha podido sentirse alejada de la entidad en los últimos tiempos. Por ello, prometió autocrítica y más capacidad para escuchar al zaragocismo. “Es el momento de recuperar nuestro ADN competitivo, ganar partidos de forma recurrente, y devolver la ilusión al zaragocismo”, concluyó.

La entrevista deja dos ideas principales: el reconocimiento del fracaso deportivo y el anuncio de una profunda reestructuración para intentar devolver al Real Zaragoza al fútbol profesional. Ahora, la atención se traslada a ese Consejo de Administración del 2 de junio, donde deberán empezar a concretarse los primeros movimientos de la nueva etapa.

¿Quién es Ibai Gómez? El entrenador ya está en la Ciudad Deportiva

El Real Zaragoza empieza a mover ficha para su reconstrucción en Primera RFEF y todas las miradas apuntan ya hacia Ibai Gómez, que en las últimas horas ha sido visto en la Ciudad Deportiva y cuyo aterrizaje en el club parece encaminarse como una de las apuestas de futuro para el nuevo proyecto blanquillo.

Ibai Gómez Pérez, nacido en Bilbao el 11 de noviembre de 1989, fue un futbolista de notable recorrido en la élite española. Como jugador desarrolló la parte más importante de su carrera en el Athletic Club y en el Deportivo Alavés, acumulando 226 partidos y 28 goles en Primera División, además de conquistar una Supercopa de España con el conjunto bilbaíno. En su etapa como extremo destacó por su golpeo, su calidad en el balón parado, su centro desde la banda y su buena lectura ofensiva del juego.

Tras colgar las botas, Ibai inició pronto su camino en los banquillos. Comenzó en el fútbol base del Santutxu, pasó después por la selección sub-23 de República Dominicana y dio un salto importante al Arenas de Getxo, histórico club vasco al que dirigió en la temporada 2024-25. Allí firmó su mejor carta de presentación hasta la fecha: 34 partidos y una media de 2,06 puntos por encuentro, unos números que le llevaron al ascenso a Primera RFEF y dispararon su cotización como entrenador emergente.

Ese rendimiento le abrió la puerta del FC Andorra, que le nombró entrenador el 25 de junio de 2025. Su aventura en el fútbol profesional, sin embargo, fue mucho más corta y accidentada. El club andorrano prescindió de él el 23 de noviembre de 2025 tras una mala dinámica de resultados. Distintas fuentes sitúan su balance en 16 partidos de liga y una media cercana a 1,25 puntos por partido, una cifra sensiblemente inferior a la que había firmado en el Arenas y que terminó condenando su etapa en Segunda. AS resumió su salida explicando que el Andorra venía de sumar solo tres puntos de los últimos 24 posibles.

Ese contraste explica bastante bien qué tipo de apuesta sería la del Zaragoza. Ibai Gómez no llegaría como un técnico consolidado, sino como un entrenador joven, con ideas, con buen cartel en ciertos entornos del fútbol vasco y con una trayectoria todavía corta. Su principal fortaleza está en el impulso competitivo que dio al Arenas y en su perfil de técnico moderno, cercano al futbolista y con sensibilidad para el juego combinativo. También suma a su favor haber conocido vestuarios de máximo nivel y haber vivido el fútbol profesional desde dentro durante muchos años.

Entre sus debilidades aparece, precisamente, esa falta de experiencia. Su carrera en los banquillos aún es breve, su paso por Segunda no salió bien y no ha tenido todavía tiempo suficiente para demostrar que puede sostener un proyecto largo bajo máxima presión. En Zaragoza, además, no se encontraría un contexto amable: heredaría un club herido, una exigencia descomunal y una categoría, la Primera RFEF, en la que el nombre ya no gana partidos por sí solo.

Su posible encaje en el Real Zaragoza tiene, eso sí, cierta lógica. El club necesita construir una plantilla nueva, más joven, con hambre y con una idea reconocible, y ahí Ibai puede encajar como entrenador moldeable, en sintonía con Lalo Arantegui y con predisposición a trabajar desde el día uno en la confección del equipo. No sería una apuesta de currículum, sino una apuesta de proyecto. Una decisión, en definitiva, más pensada para levantar algo nuevo que para vivir de nombres del pasado.

Ahora falta la oficialidad. Pero Ibai Gómez ya está en el paisaje del nuevo Zaragoza. Y eso significa que el club, al menos, ha empezado a moverse.