Cuando a alguien se le asigna el papel de “referente” no viene mal preguntarse por qué. ¿Qué ha hecho ese hombre, o esa mujer, para merecer ese título? Procede por lo tanto analizar la vida y obra del supuestamente encumbrado a los altares. En los últimos días, un “referente” ocupa portadas de periódicos y programas de televisión, el antiguo presidente del gobierno Rodríguez ZP. ¿Qué ha hecho este señor en la vida para haberse convertido en “referente” socialista? Vayamos a su biografía.
Hizo Derecho a curso por año, lo cual no está mal pero tampoco es para tanto, muchos miles de estudiantes lo hacen todos los años. Después fue contratado como profesor asociado, una figura que, en aquel momento, 1982, tenía dos funciones reales, dar clase y hacer la tesis doctoral. Supongo que daría sus clases, no sé si bien, mal o regular. Pero en cuatro años fue incapaz de terminar la tesis. Al menos hizo la tesina, un trabajo ligerito que normalmente se hacía en el último año de carrera o en el primer año tras la licenciatura. Desde el punto de vista académico y universitario se puede decir que su trayectoria fue exquisitamente vulgar. Pero no así su trayectoria política. En 1986, cuando le tocaba ir a la mili porque había agotado las prórrogas por estudios, en vez de incorporarse al ejército se fue al Congreso de los Diputados gracias a figurar en la lista por León del arrollador PSOE de 1986. Creo que fue Alfonso Guerra el que dijo que si ponían una cabra en las listas también salía; no quiero pensar que estaba pensando en Rodríguez ZP cuando dijo eso. Nada se supo de él en los siguientes 14 años; su principal tarea, calentar un escaño y apretar el botón que le indicaba su jefe de filas. No terminó la tesis en esos 14 años, y bien que tuvo tiempo, pero sus inquietudes intelectuales debían estar lejos de la academia. Resumiendo, estos apartados, ni su carrera académica ni la primera parte de su carrera política tuvieron la más mínima relevancia y mucho menos para convertirlo en “referente”.
Otra cosa es lo que acontece a partir del año 2000, el de la mayoría absoluta de Aznar (bastante desperdiciada, aunque no tanto como la de Rajoy, pero esto es otro asunto). Con el PSOE en horas bajísimas, aunque esperemos que no tanto como las actuales, Rodríguez ZP gana un congreso y es elegido secretario general del PSOE. Su aportación a este congreso: su sonrisa bobalicona, decirles a los militantes que la cosa no estaba tan mal (solo le falto hablar de brotes verdes) y, sobre todo, que una parte importante del PSOE no quería a José Bono de secretario general y pusieron al primero que pasaba por ahí para cerrarle el paso.
Puede que lo más relevante que hizo en los cuatro años siguientes fuera firmar el pacto antiterrorista con el gobierno del PP, que entre otras cosas negaba la negociación política con ETA. Eso lo hizo de cara a la galería, pero por detrás su colaborador Eguiguren ya se dedicaba a escondidas precisamente a eso mismo con el asesino etarra, luego llamado hombre de paz por Rodríguez ZP, Arnaldo Otegui. ¿Los socialistas de a pie, premiaron con el título de “referente” a nuestro protagonista por esta actividad indecente? Pues yo lo dudo, porque a alguno de ellos incluso lo mataron en aquellos días. Aunque cosas más raras se han visto.
El gran momento de ZP se produce en 2004, en marzo concretamente. Unas elecciones que las encuestas pronosticaban que iban a ser un paseo para el PP, a pesar de ser Rajoy su pasmado candidato, cambian de la noche a la mañana producto del peor atentado terrorista que ha sufrido España. La morisma pone unas cuantas bombas en trenes de cercanías en Madrid, mata a 192 personas, hiere a 1500 y en una hábil pero absolutamente inmoral campaña, el PSOE le atribuye la responsabilidad de la catástrofe al gobierno del PP. La ciudadanía traga y el embuste cuela; haría falta un psicoanálisis nacional para comprender cómo fue posible esto. El caso es que el PSOE, y con él Rodríguez ZP, gana las elecciones y nuestro héroe, campeón de la miseria moral, se convierte nada más y nada menos que en presidente del gobierno. ¿Le hicieron referente por miserable? A saber, porque 4 años después, en las siguientes elecciones aún reclamaba que hubiera “tensión” para favorecer sus intereses electorales. Que le pregunten a Isaías Carrasco por la tensión.
¿Cómo resumir sus 7 años en el cargo? Burbuja inmobiliaria disparada, cajas de ahorro masivamente quebradas, rebaja del sueldo de los funcionarios, congelación de pensiones, más del 25% de paro. Señas de identidad del “progreso” y de los progresistas; a la igualdad por el procedimiento de arruinarnos a todos. Socialismo en su estado puro. ¿Referente por esto? Empiezo a temerme que sí. Pero casi lo peor que hizo, por mero cálculo electoral, es que reabrió la España de los dos bandos, la que gracias a la Transición había quedado razonablemente atrás, la de buenos y malos, en la que él y los suyos eran los buenos… ¡ja!
¿A qué se ha dedicado Rodríguez ZP desde entonces? Pues no se sabe muy bien, pero sus compañías lo definen claramente: Maduro, el sátrapa ladrón y asesino de Venezuela, el presidente chino, menuda joya, parece que los muy “democráticos” y progresistas jeques árabes. ¿Pero no hay gente decente en el mundo con los que este señor, que podía vivir, y de hecho lo hacía, con todos los gastos pagados por los españoles, pasara su tiempo? Pues parece que no, que para ser “referente socialista” además de ser un universitario mediocre, un político vulgar y un presidente nefasto, hace falta ser un trincón de dinero y un colaborador de primera fila de dictadores de toda laya. Que los socialistas se lo hagan mirar. Me temo que el siguiente “referente” socialista acabe siendo Sánchez.
Dr. Pascual López Buesa, militante de Vox






