El incendio forestal en Morillo de Monclús ha sido estabilizado, permitiendo el regreso de los vecinos evacuados a sus hogares. La situación también es favorable en Leciñena, aunque la A-129 permanece cortada.
Más de 525 efectivos han estado trabajando en la extinción de los incendios forestales que han afectado a Morillo de Monclús y Leciñena, con una superficie provisional afectada de 40 y 2.800 hectáreas respectivamente. La evolución positiva del fuego en Morillo de Monclús ha llevado al CECOPI, en una reunión presidida por el presidente de Aragón, Jorge Azcón, a rebajar el nivel del Plan Especial de Protección Civil de Emergencias por Incendios Forestales a la situación operativa 2, nivel 0. Esto ha permitido que una treintena de vecinos que habían sido desalojados puedan regresar a sus viviendas.
Estado de los incendios
En cuanto al incendio de Leciñena, se prevé que la evolución siga siendo favorable gracias al incremento de la humedad y a las mejores condiciones meteorológicas. Sin embargo, la A-129, que conecta Leciñena con Alcubierre, sigue cortada, lo que puede afectar a la movilidad en la zona. Durante el día, se han registrado algunas reproducciones del fuego, algo habitual en este tipo de situaciones, aunque el operativo continúa trabajando para controlar la situación.
Más de 425 personas han estado involucradas en las labores de extinción en Leciñena, donde se han desplegado medios de diversas administraciones y cuerpos de seguridad, incluyendo la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) de Daroca y varios helicópteros y aviones de diferentes comunidades autónomas.
Recursos desplegados
El dispositivo de extinción ha contado con una amplia variedad de recursos. En Morillo de Monclús, se han movilizado 100 efectivos, así como 6 brigadas terrestres y varios helicópteros, mientras que en Leciñena se han desplegado 7 cuadrillas terrestres y un Puesto de Mando Avanzado. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha participado con aproximadamente 130 efectivos y maquinaria pesada.
Durante la noche, el operativo de extinción seguirá activo, con la UME y otras brigadas manteniendo la vigilancia en ambos incendios. A medida que las condiciones mejoren, se espera que la situación continúe estabilizándose, aunque los servicios de emergencia permanecerán en alerta ante cualquier eventualidad.
Esta serie de incendios subraya la importancia de la coordinación entre diferentes administraciones y la necesidad de estar preparados ante situaciones de emergencia en el medio natural, especialmente en una comunidad como Aragón, donde los incendios forestales son un riesgo recurrente durante los meses de verano.
Nota de transparencia: Esta información se ha elaborado a partir de una comunicación remitida a Diario Aragonés y ha sido editada y revisada por la redacción. Fuente: Gobierno de Aragón.






