Marcos Cuenca compareció ante los medios en una semana delicada para el Real Zaragoza, marcada por las dos últimas derrotas y por la urgencia creciente en la pelea por la permanencia. El canterano blanquillo transmitió un mensaje de confianza en el vestuario, respaldo total al discurso de David Navarro y compromiso absoluto de cara al próximo compromiso ante el Ceuta.
Preguntado por el estado anímico del grupo después de sumar solo un punto de los últimos nueve, Cuenca fue claro y trató de lanzar serenidad. “Bueno, el equipo está confiado. Seguimos creyendo en el mensaje del míster, al 100%, y nadie dijo que iba a ser fácil, pero estamos enteros y vamos al 100% contra el Ceuta”, afirmó. Sus palabras reflejan que, pese al golpe de Córdoba y a la presión clasificatoria, el vestuario no se considera caído.
En el plano personal, Marcos Cuenca atraviesa una etapa de mayor protagonismo, especialmente desde la llegada de David Navarro. El futbolista reconoció sentirse satisfecho con su evolución y con la confianza que está recibiendo. “Yo estoy contento. Al final, lo que necesita el míster de mí, intento dárselo. Y todos los minutos que juegue, voy a aportar todo lo que pueda para el equipo”, explicó.
Su temporada, no obstante, no ha sido sencilla. Tras renovar y quedarse en la dinámica del primer equipo, el curso se torció pronto a nivel colectivo, algo que también ha condicionado su adaptación. Aun así, el extremo aseguró que vivió ese paso con ilusión. “Al principio, cuando me llegó el mensaje, obviamente con mucha ilusión. Es el sueño de tu vida”, recordó. Y añadió, ya con el foco puesto en el presente: “Ahora soy consciente de que estamos en una situación mala, pero que la vamos a sacar seguro y de todo se aprende”.
Cuenca también habló de su crecimiento desde la llegada del actual cuerpo técnico. Según explicó, David Navarro le está ayudando a interpretar mejor el juego y a comprender conceptos que antes no manejaba igual. “La verdad es que David es un hombre que entiende mucho de fútbol y estoy aprendiendo bastante con él”, señaló. Más en detalle, admitió que al principio le costó adaptarse a lo que le pedía el entrenador: “Es diferente a otros entrenadores lo que me pide. Y es verdad que al principio me estaba costando un poco entenderlo, pero una vez lo entiendes es mucho más fácil intentar hacer daño desde esa posición”.
A nivel de evolución personal, el futbolista puso el acento sobre todo en el aspecto táctico. “Sobre todo mucho en lo colectivo, creo, tácticamente”, dijo, antes de concretar mejor dónde siente que ha mejorado: “Sobre todo mucho posicionamiento, mucho saber colocarse en diferentes momentos”. Eso sí, también fue exigente consigo mismo y reconoció que aún tiene margen de mejora en la zona decisiva del campo. “En el último tercio soy consciente que tengo que mejorar y dar un plus ahí”, admitió.
Sobre la derrota en Córdoba, Cuenca evitó dramatizar, aunque sí dejó claro que el equipo ha hablado internamente de lo ocurrido. “Somos conscientes que en Córdoba no dimos la imagen que teníamos que dar”, reconoció. Sin embargo, su mensaje fue inmediatamente hacia adelante: “Lo de Córdoba ya ha pasado, hemos aprendido de los errores”. Incluso insistió varias veces en la idea de que el equipo no volverá a repetir ese nivel de respuesta competitiva. “No se va a volver a repetir. Este fin de vamos a salir al 1000×1000 y hemos aprendido de los errores”, aseguró.
En esa misma línea, confirmó que el vestuario ha puesto el foco en corregir aquello que falló en ese partido. “Sí, o sea, hemos hablado de los errores que no se pueden volver a repetir y ya te digo que lo de Córdoba ya ha pasado. Tenemos otra oportunidad este fin de y otra final y vamos a ir a muerte”, explicó. Más allá de la discusión sobre si faltó actitud o si el problema fue futbolístico, Cuenca insiste en que la reacción debe verse ya ante el Ceuta.
También dejó claro que el equipo no quiere distraerse con la clasificación ni con cálculos de futuro. “No, el mensaje del míster creo que lo dejó claro cuando salió el primer día. Vamos partido a partido, final tras final, primero Ceuta y luego ya lo que venga”, respondió al ser preguntado por las cuentas. Sobre aquel primer discurso de David Navarro, cuando habló de ganar siete partidos en un momento en el que el Zaragoza parecía incapaz de derrotar a nadie, el canterano admitió que le sorprendió, pero en el buen sentido. “A mí me sorprendió porque es verdad que lo enfocó de otra manera y yo creo que nos ha ayudado bastante a afrontarlo mejor y yo creo que ha surgido bastante efecto”, señaló.
Por último, Cuenca tuvo un mensaje para la afición, consciente de la importancia que tendrán los cuatro encuentros restantes en el Ibercaja Estadio. El joven futbolista destacó la conexión que se había recuperado entre equipo y grada y expresó su confianza en que ese apoyo continúe. “Zaragoza, el Real Zaragoza no se entiende sin su gente”, afirmó. Y añadió: “La verdad que el ambiente que ha habido últimamente en el estadio es increíble y estoy seguro que van a seguir haciéndolo”.
Las declaraciones de Marcos Cuenca retratan a un vestuario que intenta agarrarse al discurso de la calma activa: confianza, aprendizaje de los errores, fe en el entrenador y obsesión por el siguiente partido. En un momento crítico, el canterano pone voz a un mensaje de reacción inmediata: el Zaragoza quiere pasar página de Córdoba y volver a competir con todo ante el Ceuta.






