La trigésima séptima jornada de LALIGA Hypermotion ha dejado una noticia inmejorable para los intereses del Real Zaragoza. La derrota del Cádiz CF por 1-2 frente a la UD Las Palmas este lunes en el Nuevo Mirandilla supone un balón de oxígeno inesperado para el conjunto aragonés, que ve cómo la permanencia se mantiene a una distancia más que remontable cuando solo quedan cinco finales por disputarse.
El encuentro en la Tacita de Plata, que suponía el estreno de Imanol Idiakez en el banquillo cadista, comenzó de forma idílica para los locales con un gol temprano de Joaquín González. Sin embargo, la figura de Kirian Rodríguez emergió para amargar la noche a la afición amarilla con un doblete que certificó la remontada canaria. Este resultado no solo hunde más al Cádiz en su crisis particular, acumulando ya ocho derrotas consecutivas en su estadio y cinco tropiezos seguidos en el campeonato, sino que deja la clasificación al rojo vivo en la zona baja.
El Real Zaragoza, a un partido de la orilla
La importancia de este resultado para el Real Zaragoza es capital si se analiza la tabla clasificatoria. Tras completarse la jornada 37, el equipo aragonés se encuentra en la vigesimoprimera posición con 35 puntos. A pesar de ocupar puestos de descenso, la derrota del Cádiz permite que la barrera de la salvación, que marca precisamente el conjunto andaluz en la decimoctava plaza con 38 puntos, se mantenga a solo tres unidades de distancia.
Esto significa que el Zaragoza depende ahora de lograr recortar esa diferencia de un solo partido en el tramo decisivo de la temporada. Con rivales directos como el Huesca y el Mirandés también empatados a 36 puntos, el tropiezo del Cádiz evita que un competidor directo se escape en la clasificación y mantiene el abanico de posibilidades totalmente abierto para los blanquillos.
Un Cádiz en caída libre
Más allá de los puntos, las sensaciones que desprende el Cádiz tras el duelo ante Las Palmas refuerzan el optimismo en la capital aragonesa. El equipo de Idiakez mostró una notable fragilidad defensiva y falta de contundencia, terminando incluso con diez jugadores por la expulsión de Kovacevic en el tiempo añadido. La grada del Nuevo Mirandilla empieza a impacientarse, y el propio técnico reconoció la dureza del momento al calificar la derrota como un «golpe duro».
Para el Real Zaragoza, el calendario dictará sentencia, pero el «favor» de Las Palmas este lunes le permite encarar las últimas cinco jornadas con la certeza de que la salvación es un objetivo alcanzable. El margen de error es mínimo, pero la puerta que el Cádiz ha dejado abierta de par en par es la oportunidad que el zaragocismo esperaba para aferrarse a la categoría






