Javier Garcés ya ha expuesto públicamente las líneas maestras de la nueva etapa del fútbol base del Real Zaragoza. En su presentación, el nuevo responsable de cantera dejó claro que su intención no es hacer una revolución, sino “evolucionar el fútbol base” del club, reforzando además la comunicación hacia el exterior y el vínculo con los medios y con la afición.
Garcés compareció acompañado por Javier Ros, al que definió como compañero de viaje en un tándem en el que ambos compartirán decisiones. El nuevo director de cantera explicó que su idea pasa por unir su experiencia en la formación de jugadores con el recorrido profesional de Ros, al que ve como una figura complementaria dentro del nuevo proyecto.
Uno de los ejes de su discurso fue el mayor acercamiento a los clubes convenidos y, en general, al fútbol aragonés. Garcés insistió en que, en el contexto actual del Real Zaragoza, “el 90% de los jugadores” deben salir del fútbol aragonés y defendió que cualquier futbolista que juegue en Aragón, esté o no en un club convenido, debe tener la posibilidad de llegar al club blanquillo.
En esa misma línea, el nuevo director de cantera recuperó su conocida fórmula del “80-20”. Según explicó, los mejores años de filial y juveniles han coincidido con estructuras en las que el grueso de la plantilla procedía del núcleo del fútbol aragonés, mientras que los equipos con más mezcla de jugadores de fuera han derivado en peores resultados.
Garcés también anunció un cambio relevante en la confección de plantillas. Su intención es reducir los grupos, especialmente en edades de iniciación, para evitar que haya niños que entrenen durante toda la semana y apenas jueguen. Por eso, apuesta por equipos de entre 18 y 20 jugadores y por derivar a los futbolistas excedentes a clubes convenidos, donde puedan competir más y desarrollarse mejor.
Además, quiere recuperar una fórmula que ya se utilizó años atrás: convocar periódicamente a jugadores de otros clubes aragoneses para entrenamientos y partidos conjuntos en la Ciudad Deportiva, de modo que empiecen a sentir desde jóvenes la identidad del Real Zaragoza y el vínculo con el club.
Garcés defendió que el Zaragoza ha seguido siendo competitivo en cantera incluso pese a las fugas de talento. Como ejemplo, recordó que hace dos años el club jugó una final de Copa del Rey juvenil pese a haber perdido 14 futbolistas por fugas y otros cuatro apartados por cuestiones contractuales, además de contar con dos jugadores que estaban en dinámica del filial.
Su reto, sin embargo, no será solo competir, sino formar mejores futbolistas. En ese sentido, anunció una apuesta fuerte por la tecnificación por puestos y por una especialización progresiva del jugador, especialmente a partir de cadete, sin renunciar a la polivalencia en edades más tempranas. Garcés quiere crear “especialistas” y perfilar un ADN propio del jugador del Real Zaragoza, vinculado a un fútbol combinativo y vistoso.
El nuevo director de cantera también marcó una línea muy clara respecto a la captación temprana. Se mostró contrario a trasladar a niños de 12, 13 o 14 años lejos de su entorno familiar y aseguró que, mientras él esté en el cargo, el club no traerá jugadores tan jóvenes desde largas distancias. En su modelo, las incorporaciones foráneas deben llegar a partir de los 15 o 16 años.
Por último, Garcés describió el perfil de futbolista que quiere para la cantera zaragocista: talento por encima del desarrollo físico, fortaleza mental, capacidad de esfuerzo, competitividad, independencia personal y sentido colectivo. También reivindicó una palabra muy aragonesa, la “rasmia”, como seña de identidad de los equipos del club.
Con ese discurso, Garcés deja una idea de partida muy definida: más raíz aragonesa, menos ruido, más formación real y un modelo de cantera que aspire a surtir de verdad al primer equipo.






